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Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruíz |
"No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento".
Los cuatro acuerdos.
"No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento". (Miguel Ruiz).
La domesticación y el sueño del planeta.
¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?
Para la milenaria cultura tolteca (México) la "realidad" que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que "está bien" y lo que "está mal", e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.
"La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado".
El juez y la víctima.
En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.
El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos custigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.
Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.
El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. "El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad", según M.R.
Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro "sentido común") no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.
La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:
1. Sé impecable con la palabra.
Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.
Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.
Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. La propuesta de Miguel Ruiz es, por tanto:
"Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA".
2. No te tomes nada personalmente.
Cada cual vive su propia película en la cual es protagonista. Cada cual afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.
Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).
La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina del rellano o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.
Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos "depredadores emocionales" alguna que otra vez.
"Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros... Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno", asegura Miguel Ruiz.
Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. "Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás "te amo" sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen". Siempre puedes seguir a tu corazón.
Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.
3. No hagas suposiciones.
Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.
Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).
"La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras... e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular", insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza... y la aceptación.
Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.
3. Haz siempre lo mejor que puedas.
El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una "provocación" con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas... dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.
"Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio."
Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.
Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.
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Mensajes al universo |
NUESTROS SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS SON MENSAJES AL UNIVERSO
Nuestros sentimientos y pensamientos no están hechos de otra cosa sino de energía. Está energía puede tener una frecuencia vibratoria alta o baja.
Cuando estamos teniendo sentimientos o pensamientos de amor la frecuencia vibratoria es alta, sin embargo cuando estamos teniendo pensamientos o sentimientos de miedo tristeza, rabia... la frecuencia vibratoria es muy baja.
Esta energía es expandida por el Universo y entendida como una petición. Si emites energía desde una frecuencia baja interpreta que deseas obtener más energía de esa frecuencia baja. De modo que el Universo te enviará más situaciones, ...en las que puedas seguir sintiendo una energía parecida.
Emociones con la vibración alta:
Paz, serenidad, alegría, gratitud, éctasis, paz, pasión, libertad, amor, perdón, compasión, felicidad, confianza, coraje, aceptación, optimismo, esperanza, neutralidad, ...
Emociones con la vibración baja:
Orgullo, aburrimiento, pesimismo, frustración, impaciencia, confusión, desilusión, duda, rabia, venganza, desesperanza, miedo, preocupaciones, duelo, apatía, juzgamientos, ridículo, hostilidad, rabia, celos, competición, tristeza, depresión, inseguridad, vergüenza, herido, sin poder, desvalido, aislado...
Es importante ser consciente, la mayor parte del tiempo posible, de nuestras emociones. Cuando nos estemos sintiendo mal, es decir en alguna emoción de vibración baja, es importante que la identifiquemos, que la aceptemos y la dejemos ir. (Para ello es conveniente haberse trabajado antes la autoestima y haber aprendido a soltar).
De este modo, al dejar ir la emoción negativa, dejamos espacio para las emociones que naturalmente surgen en nosotros: alegría, paz, felicidad, abundancia y amor.
Cualquier persona en su estado natural, libre de cargas negativas del pasado y de su subconsciente, experimenta naturalmente y en cualquier situación las emociones de vibración más alta.
Cuando nos conectamos con nuestro verdadero ser, libre de negatividades aprendidas y/o heredadas, solo podremos atraer hacia nosotros la abundancia en todas sus facetas: abundancia de amor, abundancia de bienes materiales, de alegría...
¡Atrévete a Ser Feliz!
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Los 12 portales del alma |
CREDO DEL OPTIMISTA
Prométete a ti mismo: Ser tan fuerte que nada pueda turbar tu paz mental.
Hablar solo de salud, felicidad y prosperidad a toda persona que conozcas.
Hacer que todos tus amigos sientan que hay algo de valor dentro de ellos.
Mirar el lado bueno de todas las cosas y hacer que este optimismo se haga verdadero.
Sentirse tan entusiasta con el éxito de los demás como con el nuestro.
Olvidar los errores y penas del pasado y aferrarse a los grandes logros que alcanzaremos en el futuro.
Brindarle a cada criatura viviente que hallemos a nuestro paso una sonrisa.
Sentirnos demasiado fuerte para preocuparnos, demasiado nobles para encolerizarnos, demasiado seguros para temer y demasiado contentos para pensar en dificultades.
Dr. Jorge Carvajal
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De la película ¿Y tú qué sabes? |
“Si aceptas que puedes andar sobre el agua, serás capaz. Pensar en positivo es una gran idea, pero se suele reducir a una capa de pensamiento positivo que tapa la masa de pensamiento negativo. Ser positivo no significa pensar de forma positiva, sino ocultar los pensamientos negativos. Al pensar en las cosas, la realidad se vuelve más concreta de lo que es, y no avanzamos por la monotonía de la realidad. Si la realidad es concreta, no la puedo cambiar, pero si la posibilidad es la posibilidad de la propia conciencia, surge la pregunta de cómo la puedo cambiar y hacerla más alegre. Prolongamos la imagen de nosotros mismos. Según el pensamiento antiguo, no puedo cambiar nada, al no tener ningún papel en la realidad. Según el nuevo pensamiento, las matemáticas y la física nos dan posibilidades, pero no nos dan la experiencia que tendré en mi conciencia. Yo escojo esa experiencia, creo mi realidad. Es lo que nos dice la física cuántica.”
“Cuando me despierto, creo el día como quiero que sea. A veces, como examino las cosas que quiero que se produzcan, me cuesta un tiempo llegar al punto en que comienzo a crearme el día. Pero cuando lo creo, y de la nada surgen pequeños hechos que resultan inexplicables, sé que son el proceso o el resultado de mi creación. Y así crece en mi cerebro la red neuronal que me permite aceptar que es posible. Eso me estimula para repetirlo al día siguiente.”
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Murió Sentido Común |
Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, Sentido Común, que ha estado entre nosotros durante muchos años.
Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la burocracia.
Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que 'hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza', 'que se necesita leer todos los días un poco', 'saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices', y también por reconocer la validez de frases tales como 'la vida no siempre es justa', y 'tal vez haya sido yo el culpable'.
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas ('no gastes más de lo que ganas') y estrategias parentales confiables ('los adultos, no los niños, están a cargo').
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto de un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.
Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.
Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar o colocar una curita a un alumno aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.
Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas iglesias en negocios y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil.
La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza, la de su esposa Discreción, la de su hija Responsabilidad y la de su hijo Raciocinio. Lo sobreviven sus tres hermanastros:
Conozco Mis Derechos, Otro Tiene la Culpa y Soy una víctima de la Sociedad.
No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
Si aún lo recuerdas, reenvía este netmail. Caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada...
Yo hago lo que puedo
Ángel Corbalán
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SALIR DEL POZO |
Es mi mejor amigo, lo conozco desde siempre. Por lo tanto, cuando me ha hecho saber que tenía problemas me he decidido intentar ayudarlo. Aunque los días pasaban y no me decía nada, sabía que tenía problemas. Solo había que mirarle a la cara y escucharlo… Se le aprecia tristeza, desgana, hilaridad, hasta había ganado peso, ya ni era tan ocurrente, ni contaba chistes, ni le apetecía hablar o contactar con la gente. Me ha costado tiempo, pero al final hemos hablado y hemos repasado las posibles causas que han podido llevarle a lo que hemos definido……..” caer al pozo.”
Después de intentar crear una situación relajada donde mi amigo se sintiera cómodo para que repasara mentalmente lo ocurrido y por fin comentara las claves o sucesos que le habían llevado a esa situación, fue más fácil el diálogo entre ambos y me lo contó……………
En menos de tres meses he tenido tres problemas que me han afectado de una manera profesional, física y emocional. En el primero, había empleado todas mis energías, imaginación, y parte de mis ahorros en un proyecto profesional que me tenía ilusionado, al menos lo pensaba, me decía él.
¿Qué pasó?, le pregunté.
Pues, sufrí el fracaso al elegir mal el barco y la tripulación para tan importante singladura. Y este fracaso me ha afectado, aunque no mucho porque creo en mis posibilidades, ya sabes el marinero soy yo, me contestó.
¿Y en el tema físico?, pregunté.
Ya lo sabes arrastro una enfermedad crónica desde hace dos décadas (colitis ulcerosa), y justo en estos últimos meses estoy inmerso en un pequeño deterioro por sufrir un “brote de colitis, es incómodo y el tratamiento es a base de corticoides, es algo agresivo y además de hincharme, me causa un cuadro de efectos secundarios: dolor de articulaciones, desgana, insomnio etc. Vamos a veces no me levantaría.
Pues vaya, ¿y en el tema emotivo?
Me duele el alma, hace unos meses, ya te he dicho que todo ha coincidido en el tiempo, por no llegar a un acuerdo años antes con mi exmujer, me he visto obligado a poner una demanda para modificar las medidas adoptadas en su momento. La reacción, ha sido horrible, pues la demanda fue para mi ella y sin embargo, han sido mis hijos, de 30 y 26 años, los que ya no hablan conmigo (cuando ellos me lo habían aconsejado) ni en Navidad, Reyes, cumpleaños, no me contestan al teléfono. Y lo peor, hace quince días mi hija mayor ha dado a luz a una niña, ¡mi nieta! Cuando recibí la noticia por sms, me lo había enviado mi yerno, cogí el coche compre el ramo de flores más bonito de la floristería y me dirigí hacia la clínica. Te prometo Ángel, me decía, que iba conduciendo muy contento en dirección a la ciudad donde vive mi hija y ¡zas!
¿Qué pasó?, pregunté.
Lo peor, me llamo al móvil mi hija y me dijo que estaba en la planta de maternidad y que deseaba que no fuera a verla. Me quedé helado, le dije que estaba a diez minutos, que sólo quería verla a ella y a mi nieta y me marchaba enseguida. Que no, papá, me dijo, ya te enviaremos una foto. Helado, quedé totalmente helado. Paré en una gasolinera y estuve allí unos cuantos minutos hecho polvo.
¿Y que hiciste después?, le dije.
Me fui de regreso a casa, y al entrar en ella parecía que entraba en una mina, o quizás en un pozo sin fondo.
¿Y que piensas hacer ahora?, pregunté.
No sé, no sé como salir de este pozo.
Entonces me dirigí a él como siempre lo he hecho, nos conocemos muy bien, y le dije:
Tú sabes muy bien como vas a salir, no es la primera vez, conocemos la técnica y esta vez lo harás con más energía y decisión. Escucha, ya conoces las teorías de las relaciones, los tres tipos de personas y ya sabes cual es la tuya: La Persona Independiente. Tienes tus propias ideas y personalidad, sabes respetar las opiniones de los demás, aunque no las veas correctas. Ya conoces los obstáculos que se cruzan ante tus expectativas y además no eres de esos que se paran, agreden, o escapan. Tú eres de los que afrontan los problemas y que por el contrario, enfrían, piensan que hacer, buscan alternativas y elige la mejor solución. Que con paciencia y constancia se consigue. ¿O no te acuerdas lo que has hecho en otras ocasiones?
Pues, me contestó, recuerdo que retomaba las mismas expectativas del principio y me fijaba nuevas metas, ilusiones a corto plazo para poder pasarlo más fácilmente, escalón a escalón hasta llegar a la meta.
¿Y te acuerdas de lo que hablábamos sobre las puertas que se cierran?, le pregunté.
Sí, me contestó, cuando se nos cierra una puerta no hay que cegarse y frustrarse sino que tenemos que ver que al cerrarse una puerta se nos abren otras.
Y al final, pregunté, ¿Como conseguirás el equilibrio emocional?
Bueno, la teoría de las cuatro patas o cuatro espectros, contestó.
.La utilidad, (el trabajo, estudios etc.) .Relaciones sociales (conocidos, vecinos etc.) .Aficiones (deportes, lectura etc.) .Relaciones afectivas (la pareja, los amigos etc.)
Y entonces, ¿a que esperas?, le dije.
Pues, esperaré a que amanezca, me dijo.
¿Y como lo vas a hacer?, le dije.
Pues como siempre Ángel, como siempre, hablando y razonando siempre los dos.
Y sin dejar de mirar al espejo dijo: ¡¡Hablando y razonando conmigo mismo!!
Se está en ello.
Ángel Corbalán
http://www.metodocorbalan.com
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¿Hablamos de talento? |
Recientemente he participado tanto como observador, como lector en diferentes foros bien de RR.HH , Técnicas de Reclutamiento , Seguimiento de la Carrera Profesional etc. Y siempre me ha llamado la atención cuando algunos participantes de dichos foros hablaban sobre el ”talento” de los empleados, candidatos, agentes etc.
He llegado a escuchar diferentes definiciones del talento, como por ejemplo: la inteligencia desarrollada a través del estudio; la capacidad para adaptarse a los sistemas de aprendizaje; la evolución de la propia inteligencia, etc. Y así hasta varias docenas que me han hecho reflexionar y si ya tenía los conceptos algo claros, que por supuesto no coincidían con las definiciones expuestas, estas me han motivado para leer a algunos estudiosos del tema, así como repasar algunos apuntes propios sobre el talento de las personas y su comportamiento, y que las tenemos en nuestro entorno. Por ello, y como hemos puesto en el enunciado de este artículo, voy a dar mi opinión sobre el talento:
Si nos remontamos a la Biblia, el talento (a parte de la moneda) sería el conjunto de los dones con que Dios enriquece al hombre, ya que la palabra “talento” significaba don. Y en la misma Sagrada Escritura se dice que se diferencian entres tipos de dones ó talentos:
Los naturales (salud, fuerza, habilidad, fluidez de palabra etc). Las habilidades aprendidas (idiomas, música, finanzas etc.) Los espirituales (enseñar, amor, sabiduría y conocimiento etc.)
Por lo tanto, también podríamos decir que: el talento se puede considerar realmente como un potencial. Lo es en el sentido de que una persona dispone de una serie de características o aptitudes que puede o no llegar a desarrollar, o desplegarlas a un ritmo mayor o menor en función de diversas variables que se pueda encontrar en su desempeño. Decía Émile Zola, que “El talento no se enseña, crece en el sentido que le place”.
Tenemos ejemplos muy diferentes, por ejemplo: ¿quién no conoce a un tipo gracioso que es capaz de contar chistes ininterrumpidamente sin ser profesional y además resultan buenos? ¿Y Miguel Hernández? que con dieciséis años era pastor de ovejas en su Orihuela natal, analfabeto entonces y hasta confeccionaba poesías. ¿Y quien en la zona del Levante español, no ha oído recitar a los “troveros”, que utilizan una métrica y además no se han formado en ningún instituto o universidad? ¿O acaso, no hay deportistas con un talento especial para un deporte y con cierto déficit de inteligencia?.. Y como estos ejemplos, podríamos citar cientos de ellos sin olvidar que “el talento es innato, la habilidad se adquiere “. Es a partir de este momento cuando los responsables de RR.HH. en las empresas deben tener varias cosas en cuenta para aplicar mejor sus técnicas y así mejorar los resultados.
En el momento actual, el talento es el valor diferencial por excelencia y la competitividad de las empresas va a estar directamente relacionada con la capacidad que estas tengan para atraer, retener y desarrollar talento. Ya son bastantes expertos los que anuncian lo que sucederá en las empresas en los próximos años. Las organizaciones girarán en torno a las personas con talento y sus necesidades y no al contrario, como sucede ahora.
En algunas ocasiones, ya lo publiqué en algunos artículos anteriores, y poniendo como ejemplo el funcionamiento de una agencia inmobiliaria, siempre he aconsejado al propietario o gerente de dicha oficina, que no perdiera la visión del negocio de la misma, que “su negocio”, no era captar clientes y efectuar transacciones inmobiliarias, sino que el verdadero trabajo y por lo tanto su función, no era otra que “captar” buenos agentes inmobiliarios, los formara, creara un equipo de trabajo, ya que el buen hacer de éstos garantizarían la vida y el éxito del negocio de la agencia inmobiliaria.
Algunas empresas que se toman estas medidas más en serio, sus directivos suelen hacerse las siguientes preguntas:
¿Que motivos tiene una persona para trabajar con nosotros en lugar de con la competencia?¿Valoramos el capital humano al igual que valoramos las ventas o la reducción de gastos?¿Que mecanismos se emplean para atraer talento?¿Existe una preocupación real por el desarrollo y retención del talento? ¿Que mecanismos se emplean? Como veis, a través de estas preguntas se pretende dar con soluciones que mejoren el rendimiento del profesional con talento y la fidelización del mismo, ya que es la base del negocio.
Los negocios deben crear ventajas competitivas sostenibles y una de las ventajas que puede crear y que es difícilmente “copiable” por los competidores, es contar con un talento humano con las competencias requeridas para enfocarse a la satisfacción del cliente y a la autorenovación continua.
Quiero recordar a mis compañeros que, como profesionales de Recursos Humanos o funcionarios de una organización, es nuestra responsabilidad el captar, desarrollar y retener el personal que incremente éste valor y que contribuya a la consecución de los objetivos de la organización alineados con la estrategia establecida. Y finalizar recordando que, “ Las personas bien gestionadas aportan un valor creciente y representan la mejor ventaja competitiva, imposible de imitar.”
Ánimo y a por el talento.
Ángel Corbalán. http://www.metodocorbalan.com
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