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¡Respeta a los animales! Te ayudan a evolucionar


Revista Psicología Práctica, número 114.

El respeto es necesario para nuestro crecimiento y progreso interior. Tratar con dignidad a los animales y en especial a los que conviven con nosotros, nuestras mascotas, es respetar al mundo en general y a nosotros mismos.


La evolución del ser humano depende de cómo nos tratemos entre nosotros, y esto incluye a todos los seres de la tierra, sobre todo a aquellos con los que convivimos. Por eso, al mismo tiempo que avanzamos en tecnología, medicina, artes y pensamiento, es lógico y adecuado evolucionar también en cuanto a la convivencia y el respeto por los animales. Porque tal y como afirmaba Mahatma Gandhi, “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que sus miembros tratan a sus animales.”


¿Qué nos aporta una mascota?

Una mascota nos aporta compañía y un cariño incondicional, juegos, alegría y en muchos casos, sobre todo en personas que viven solas, una razón para vivir, para levantarse cada día con la noble misión de cuidar de otro ser. Vivir con un animal nos enseña a respetar el espacio de cada uno, a tener el nuestro propio, a valorar los silencios tanto como las palabras, y a disfrutar de los momentos a solas con tus propios pensamientos. Nos enseña también a ser compasivos, a desarrollar la empatía cuando nos preocupamos por que nos entienda y por entenderle, sin que hablemos el mismo idioma. Esta es una nueva forma de comunicación que aprendemos solo a través del contacto con los animales y de la convivencia con ellos. Una comunicación en la que las palabras funcionan como sonidos y tienen el significado que nosotros le queramos dar. Convivir con un animal nos enseña también a saber compartir nuestro tiempo y a respetar el espacio de cada uno.


Actúa con responsabilidad

Pero todas las cosas maravillosas que nos puede aportar convivir con una o varias mascotas, es algo que aunque nos venga dado de antemano, debemos saber ganarnos. Cuando llevamos un animal a casa, hemos de tener en cuenta que su vida dependerá de nosotros a partir de ese momento, vamos a intentar adaptarle a nuestra forma de vivir, a nuestras necesidades, pero no podemos olvidar que tiene también las suyas. Los animales no pueden valerse por sí mismos en el mundo humanizado que hemos creado, preparado exclusivamente para nuestro uso y aprovechamiento, pero sí pueden vivir felizmente entre nosotros si les ayudamos y guiamos, si nos responsabilizamos de ellos. El año pasado se abandonaron más de siete mil mascotas, entre gatos y perros, sólo en España. Está claro que algo no funciona bien cuando permitimos que esto ocurra. Por ello y a pesar de la falta de escrúpulos de quienes los maltratan, el respeto hacia el animal es lo primero que hemos de tener en cuenta, antes de decidir tener una mascota en casa.

¡Recuerda, no son juguetes!

Una mascota no es un juguete. Los animales son nuestros hermanos, tienen unos derechos básicos como todos nosotros, que son: el derecho a vivir felices y tranquilos, a recibir alimento, cariño y protección, a no recibir maltrato alguno, y esto incluye el abandono, y a convivir con nosotros en nuestro mundo siendo lo que son, animales. No debemos olvidar que no son personas y por ello son diferentes a nosotros. Es necesario comprender y aceptar esto, para saber que actuarán y se comportarán como animales, educados y adaptados por nosotros. Esto significa que no hay que tratarlos como a niños puesto que no lo son, tampoco podemos exigirles, como haríamos con los adultos porque no son conscientes del bien y del mal de la misma forma que nosotros, su inteligencia es limitada y distinta de la nuestra, pero sobre todo, no podemos pretender que adquieran más responsabilidades que las que les corresponden: el respeto por las personas, y el comportarse de forma pacífica y educada.


En toda convivencia se necesitan normas

Para que una mascota se comporte educadamente en el mundo humano al que queremos que se adapten, somos nosotros quienes debemos educarla. El adiestramiento por tanto, debe limitarse a enriquecer la convivencia; a conseguir que el perro tenga una buena educación con nosotros; a que sepa respetar a las personas y a otros animales; a que conozca cual es su territorio dentro de la casa y cual no; a que tenga unas costumbres y unos horarios disciplinados, y todo lo que se necesita para una convivencia feliz entre el animal y las personas. De hecho, un perro es mucho más feliz y vive una vida más tranquila y cómoda cuando conoce las reglas impuestas por la persona y cuando aprende a respetarlas. Debemos tener muy claro que para educarle, no se necesita el maltrato ni la agresividad de ninguna forma, sino todo lo contrario, firmeza y disciplina, pero siempre desde el respeto y la calma. El animal necesita, igual que nosotros, saberse respetado y querido.

Comunícate a través de la energía positiva

Cesar Millán, el mejor y más conocido adiestrador de perros, dice que los animales perciben nuestra energía y es a través de ella, como nos entienden realmente. Esto significa que según la energía que nosotros proyectamos, si es tranquila, airada, temerosa o insegura, o bien en paz con el entorno, el animal la percibirá y de ella dependerá su comportamiento. No nos entienden por nuestra voz, por lo que los gritos son siempre inútiles, como ocurre con los niños y con todas las personas en general, además los perros tienen sus sentidos varias veces más desarrollados que los nuestros, especialmente el oído, y escuchan fácilmente la voz humana, incluso cuando para nosotros pueda ser complicado. Millán asegura, que antes de enseñar a un animal a convivir con las personas, primero tiene que enseñar a las personas a ser ellos mismos, a poner sus reglas, a ser los líderes de la manada, que es el grupo que forman cada uno de los miembros de la familia con el animal o los animales, es decir, cada uno de los seres que viven en la casa, incluso si son animales de especies distintas. Por ello, es primordial saber que nosotros somos los jefes y como buenos jefes que somos, dirigiremos al grupo y nos comportaremos siempre respetando a los otros, y sobre todo siendo seguros de nosotros mismos. Una persona que grita o falta el respeto, golpea o maltrata, no es una persona segura de sí misma y la energía negativa que desprende, es captada por los animales y también por las personas, solo que los animales están más duchos en esta cuestión. La paciencia, la tranquilidad y la seguridad en uno mismo y en lo que hacemos en cada momento, son las claves de un buen adiestramiento con resultados positivos y de una buena educación.


No son nuestros bebés

Por muy dulces y pequeños que sean algunos perros o gatos, no podemos obviar que no son bebés. Son animales y como tal han de ser tratados. Está bien si los vestimos de gitana un día para hacerles una foto, si les dejamos dormir en nuestra cama ocasionalmente, o si les damos de comer dulces y otras comidas para estómagos humanos de vez en cuando, pero si permitimos que todo esto se convierta en una costumbre, en el día a día, estaremos haciendo un flaco favor a nuestra mascota, convirtiéndolo en algo que no es, ni podrá ser nunca. Son animales y lo lógico es tratarlos como lo que son, y no por ello les estamos dando menos cariño, al contrario, respetar su condición animal significa dar mucho más cariño aún, porque tenemos en cuenta sus verdaderas necesidades y no tanto las nuestras. Démonos cuenta de que somos nosotros los que necesitamos verlos vestidos, los que queremos que prueben la tarta el día de nuestro cumpleaños, etc. Ellos no lo necesitan, lo que necesitan realmente es que les queramos tal como son, perros, gatos, pájaros, ratones, etc. Querer a un ser por lo que es, sin pretender convertirlo en otra cosa que a nosotros nos guste más, es la mayor demostración de amor y cariño que podemos darle. Y esto incluye también a las personas.


Combate el puro negocio

El deseo de las personas de compartir su vida con una mascota, se ha convertido en un negocio para los que no tienen escrúpulos en cuanto al trato que dan al animal y la manera de adquirirlo. Muchos de ellos, sobre todo pájaros y reptiles, son traídos desde muy lejos, durante muchas horas de viaje en las peores condiciones que uno pueda imaginar. Los perros y gatos son criados en lugares especialmente diseñados para este fin, en donde tampoco se cuida ni respeta al animal ni sus necesidades según su edad y crianza, sino que se les trata como a objetos de decoración y rápidamente se les separa de su madre para permanecer durante días y noches en una jaula en un rincón de una tienda. Por ello, la mayoría no han recibido la educación que solo una madre de su misma especie, y la compañía y juegos con unos hermanos, pueden otorgarle. Suelen ser comprados por su belleza física y llevados a casa con la esperanza de que no crezcan mucho, y son abandonados cuando su tamaño sobrepasa el deseado, o bien, cuando empiezan a comportarse de un modo molesto para la persona que lo ha adquirido, la cual, no entiende que es ella quien debe encargarse de su educación, buscando la ayuda necesaria para adiestrarlo, alimentando una triste inercia al maltrato animal. Detrás de este círculo vicioso que lamentablemente, es un ciclo que se cumple cada año, existe un negocio cada vez más próspero y lucrativo, que crece cada vez que alguien abandona a un animal, en el que se benefician personas, sin reparos a la hora de maltratar a un animal, con tal de alcanzar un beneficio económico.





Los animales salvajes no pueden ser mascotas

Si fuéramos serpientes, no nos gustaría vivir entre cuatro paredes de cristal. Esto es lo que no parecen comprender los que adquieren animales salvajes para intentar convertirlos en sus mascotas, lo cual, es del todo imposible si partimos de una realidad ineludible: Los animales salvajes no se pueden domesticar. No podemos mimarlos ni sacarlos a pasear; por mucho que les pongamos un nombre, nunca atenderán a nuestra llamada; tampoco podemos adiestrarlos para que sean respetuosos ni educados con las personas o con otros animales. Su instinto es agresivo por naturaleza, algunos pueden ser muy peligrosos y así debe ser en su mundo, pero no en el nuestro. Intentar que uno de estos animales se adapte al mundo humano es perseguir un imposible. La persona que adquiere un animal que no es doméstico, lo hace sin pensar y cuando se da cuenta de la realidad, acaba por descuidar al animal o se deshace de él de la peor manera, y es el animal quien acaba sufriendo inevitablemente. La Sociedad Humana Internacional se opone con firmeza a que se adquieran animales no domésticos, por varias razones importantes: sus vidas en las casas son miserables; muchos de ellos sufren mucho, mueren en su captura y en el viaje desde su hábitat a la tienda de animales; desconocemos sus necesidades nutritivas y sociales, y sus enfermedades; sus parásitos pueden afectar nociva e incluso mortalmente a los seres humanos y otros animales; y su tiempo de infancia es tan corto que rápidamente se convierten en adultos, con la agresividad y el peligro que esto conlleva. Pero indudablemente, lo peor es el hecho de condenar a un animal, por naturaleza indómito y libre, a malvivir en una jaula para el resto de sus días.


¿Te preocupa el planeta? Ocúpate de tu mascota

Los humanos nos hayamos en un momento en el que se habla constantemente de cosas como la ecología, el cuidado del planeta, los animales en peligro de extinción, la naturaleza, el cambio climático, etc, y es justo que sea así, pero ¿En qué lugar de la ecología están nuestras mascotas? Nadie que no respete a los perros, gatos o cualquier otro animal que conviva con personas, puede considerarse un ser preocupado por la ecología. El respeto empieza por uno mismo y por los que tenemos más cerca. De la misma forma que si no respetas a tus hijos, que es lo que más quieres en el mundo, nunca serás capaz de respetar a nadie, lo mismo ocurre con nuestros hermanos, nuestras mascotas. Quien los respeta, con seguridad respeta también a otros animales y le preocupa su extinción, la naturaleza y el planeta en el que vive. Luego, respetar y tratar con cariño a nuestras mascotas, es más importante de lo que creemos e influye también, no solo en nosotros y en nuestras familias, sino en todos los que formamos parte de la especie humana, y esta se degrada cada vez que uno de nosotros no trata a los demás seres con respeto y amor. “La no violencia conduce a la ética más alta, lo cual es la meta de toda evolución. Hasta que no dejemos de lastimar a otros seres vivos, seguiremos siendo salvajes.” Thomas Edison

Sírvete de tu mascota para progresar.

1. Comprende que un animal tiene sentimientos y sensaciones igual tú. Siente el dolor físico igual de la misma manera. También siente el dolor moral, sufre si no le respetas, le abandonas o se siente perdido.

2. No trates a una mascota como a un juguete o a un bebé. Darle cariño significa aceptar que es diferente a ti y atender sus necesidades como un animal que es. Después, puedes abrazarle todo lo que quieras.

3. No te averguences de tu ética. Trasmitir a otras personas, el respeto que sientes hacia los animales, forma parte de la cadena de la evolución humana. Cuantos más seamos los que respetamos a los animales, más pronto evolucionaremos y nos respetaremos también entre nosotros. Por ello, no temas expresar ese respeto delante de otras personas, aun incluso si no están de acuerdo, pues te estarás mostrando como el ser humano evolucionado que eres y esto, siempre es digno de admiración.

4. Educa a tus hijos en el respeto a los animales. Pon tu granito de arena siempre que puedas. Aporta tu tiempo y tus ideas, participa con algún albergue para animales abandonados, o si has decidido tener una mascota, infórmate y adquiérela en uno de estos albergues o protectoras de animales. Encontrarás incluso cachorros, y son muchos los que necesitan un hogar y además, tú no tendrás que pagar por llevártelo a casa.

5. Educa también a tu animal. Si tienes problemas de convivencia o educación con tu perro, encuentra un buen adiestramiento para él o ella, será mucho más feliz y tú también. Pero no confundas educarle con convertirle en un ser agresivo, porque esto puede acarrearte muchos problemas. En Internet puedes encontrar múltiples lugares donde realizar adiestramientos y también puedes preguntar al veterinario.

6. Piensa de forma global. Sobre todo comprende que tu evolución y la de todos los seres humanos depende, en primer lugar, de si respetas a los demás seres que viven sobre el planeta, y especialmente aquellos que conviven con las personas, y que son nuestros hermanos más cercanos.

Mar Cantero Sánchez


¿Miedo a ser feliz?

Revista Psicología Práctica, Número 113.

La felicidad es ausencia de miedo. Si sientes que no eres feliz y desconoces por qué, es hora de descubrir qué es lo que temes para acabar con lo que pone límites a tu dicha.

¿Qué entiendes por felicidad? ¿Alcanzar tus sueños, un instante de paz, dedicarte a lo que te gusta...¿Esta es una pregunta difícil de contestar, sin embargo, seguro que tú también tienes tendencia a definir tu propia felicidad en función de una lista de logros, y el miedo a no alcanzarlos es motivo de infelicidad. Esto es un error de pensamiento y has de ser consciente de ello, si quieres evitar el miedo. La felicidad es un estado, una sensación, no es algo que podamos especificar con palabras ni pensamientos. La única manera de concretar qué es la felicidad para ti, es sintiéndola.

Entiende tu miedo

Según Eduard Punset, en su nuevo libro El viaje a la felicidad (Ed. Destino), “La felicidad es la ausencia de miedo.” ¿Entonces, cómo pretendes ser feliz, si tienes miedo a serlo? No puedes atraer a tu vida aquello que temes. Darte cuenta de esta contradicción que se produce en tu mente, es el primer paso para eliminar tu miedo. Según asegura Punset, “El secreto de la felicidad está en saber manejar las emociones, en intentar desaprender lo que nos han enseñado durante nuestros años de aprendizaje, desaprender todo lo que emocionalmente pueda ser una limitación para nuestra felicidad.” Pero para hacer esto, lo primero que necesitas es saber de dónde viene tu miedo y por qué se produce.

Destierra el temor

Tu miedo a ser feliz proviene de la educación que recibiste, de lo que aprendiste en la niñez de forma lenta y sutil, casi subliminalmente, o bien de forma brusca. No importa como lo aprendieras. Lo relevante es que escuchaste hasta la saciedad, que tenías que sentir miedo. Por ejemplo, cuando te decían que tuvieras cuidado al salir de casa, o cuando te acostumbraron a no expresar tu alegría con demasiada libertad, por miedo al que dirán, a la envidia... Seguro que has visto múltiples ejemplos de que no debes ser feliz por si acaso la vida te juega una mala pasada. Este pensamiento ilógico y falso, sin embargo está incrustado en tu subconsciente y es el culpable de que tengas miedo. También la opinión que tienes sobre ti es una pieza importante de este engranaje. Te educaron para no pensar bien de ti mismo, para vivir con una baja autoestima y unos pensamientos acerca de lo que dices y haces, de tu forma de vivir y de actuar, que se contradicen con tu idea de la felicidad.
¿Cómo vas a ser feliz, si ni siquiera lo mereces? Con este concepto negativo de ti mismo, es lógico que no puedas ser feliz y es evidente que siempre que pienses en serlo, el miedo aparezca, pues aparecen también todos los obstáculos que sabes que tendrías que superar para llegar a serlo. Esto se convierte en una cadena o círculo vicioso que, además de evitar tu felicidad, te hace temerosa y ciega, ante nuevas perspectivas o posibilidades. No obstante, ese temor que sientes no es en realidad miedo a la dicha, sino al fracaso. O al éxito y a lo que implica, a las reacciones de los demás ante tu felicidad, al esfuerzo y al tiempo que gastes en intentar ser feliz...¿Y si nunca lo logras? Esta pregunta también produce tu miedo. Sabes que si tomas la decisión de ser feliz, tendrás que arriesgarte, tendrás que actuar y tendrás que hacer todos los cambios necesarios en tu vida, para mantener ese estado de felicidad.

No te acomodes en tu desdicha

Echarle la culpa al otro de tu infelicidad, ha llegado a resultarte cómodo porque mientras sean los demás los culpables de que no puedas ser feliz, no tendrás que ocuparte en ser responsable. Pero lo cierto es que tú eres la única que tiene esa responsabilidad contigo mismo. Salvo excepciones, cuando las personas son menores de edad o bien se encuentran en un ambiente en el que no pueden actuar según sus propias decisiones, la mayoría de nosotros tenemos la libertad para decidir ser felices y hacer todo lo necesario para conseguirlo.
El ser humano es un animal de costumbres. Del mismo modo que te acomodas al miedo, también te acomodas a la infelicidad. Para empezar, lo mejor es ser consciente de que necesitas tomar la decisión de ser feliz, esforzarte en cambiar hábitos, en evitar lo que te produce tristeza o malestar, en superar los miedos y en aprender a elegir por ti mismo.

Céntrate en el ahora

¿Y por qué no ahora? Si piensas que para ser feliz tienes que esperar, te equivocas. Estás malgastando el tiempo de tu vida en una espera que sin duda sería mucho más corta si tomaras la decisión de ser feliz ahora, en este momento. Es importante que seas consciente de esta pérdida de tiempo para que no sigas malgastando ni un minuto más. Piensa que es más fácil y rápido alcanzar lo que deseas si eres feliz y muestras tu felicidad al mundo.

. No evoques el pasado, pues puede acarrear frustración y es una forma de sustentar el miedo, de darle importancia. No puedes ser lo que no fuiste, no puedes volver tiempo atrás y recuperar el tiempo perdido, pero sí puedes evitar perder más. Perdonar y sanar el pasado en tu interior, implica no echar tu mirada atrás constantemente, para ello, concentra tus pensamientos en cada día que vives.

. No anticipes el futuro, pues trae consigo miedo, dudas e incertidumbre. Si te dices a ti mismo: "Seré feliz cuando cambie de trabajo, cuando consiga dejar a mi pareja, cuando gane un sueldo que me permita vivir como yo quiero, etc.", estarás viviendo un tiempo que no existe todavía, el futuro. Tú eres quien crea tu futuro cada día y lo haces en el presente. Si quieres un futuro feliz, crea y vive un presente feliz, pues el futuro es el resultado de tu presente.

. Sé feliz ahora. Observar el presente hasta alcanzar la sensación de vivirlo verdaderamente es esforzarte en ser feliz. Para la felicidad, el presente es el único tiempo que existe y que cuenta. Piensa que es más fácil y rápido alcanzar lo que deseas, si eres feliz y muestras tu felicidad al mundo.
Decide ser feliz

Según Paulo Coelho, “Hemos venido al mundo para ser felices y nuestra misión es aprender a serlo.” La felicidad no es algo que tengas que ganarte, sino que es una elección que haces en la vida. Cuando te educaron no te enseñaron que ser feliz es un derecho de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos. Tampoco te dijeron nunca que además de un derecho, es un deber de cada uno de nosotros, para así contribuir a la felicidad de los demás. Es cierto que las personas felices solo desean que los demás sean felices también y solo puedes hacer feliz a los demás, si tú lo eres. Esto es una ley universal y así es como debes aprenderla e integrarla en tu mente y en tu corazón, para llevarla a la práctica.

. Esfuérzate. Intenta desaprender lo negativo y en fijar en tu memoria que ser feliz es un derecho y un deber para contigo mismo y para con el mundo. Míralo de manera global y piensa en todo lo positivo que puedes aportar siendo feliz y en todo lo bueno que impides al no serlo.

. Sé agradecido. Cuando te hacen un regalo, ela mejor muestra de agradecimiento es hacer uso de él. Pues haz lo mismo con la felicidad porque es un don, un regalo de la vida, y la mejor manera de agradecérselo es siendo feliz. ¡Decide ser feliz!

Claves para una aproximación a la felicidad:

Se ha descubierto que la capacidad para ser felices, la llevamos en los genes, pero para que esta se exprese hay que trabajarla. Primero, empieza por desmontar tu miedo. Para ello, realiza pequeños cambios en tu actitud:

. Dedícate unos instantes. Párate dos minutos al día como mínimo para estar contigo mismo y con tus pensamientos. No tengas nada en las manos ni hagas nada, tan solo ocúpate de pensar por qué la felicidad es un derecho y un deber para contigo.

. Escribe sobre tu felicidad. La escritura es una poderosa herramienta para el cambio interior. Escribe cómo puedes alcanzar tu felicidad y las razones por las que piensas que no puedes ser feliz en el presente. Escribe también las razones por las que piensas que sí puedes ser feliz en el momento en que vives.

. Haz algo que te haga feliz. Siempre que puedas, haz cualquier cosa que te haga sentir bien. Desde dar un paseo por la playa o en la naturaleza, hasta leer un libro o salir con tus amigos. Cualquier cosa que convierta un momento de tu vida en un momento feliz.

. Y que haga feliz a alguien. Haz algo que sabes que hará feliz a una persona o un animal. Lo que das a los demás, la vida te lo devuelve con creces. Regalar felicidad, es otro paso de gigante para ser feliz sin miedo.

. Convéncete a ti mismo. Di en voz alta, afirmaciones sobre tu felicidad siempre que tengas un rato libre y estés a solas. Por ejemplo: Soy feliz en este momento y no necesito esperar a mañana para serlo. Decido ser feliz cada día y en cada momento porque es mi derecho y mi deber.

. Amanece con un propósito. Cada mañana, al levantarte, esfuérzate en ser feliz. Cuida de tu propia felicidad cada día, pues un camino se hace paso a paso.

. Acuéstate con una sonrisa. Cada noche, al acostarte, piensa en las cosas que te hacen feliz, y deshecha preocupaciones y disgustos. Contribuirás a que tu mente caiga en un sueño tranquilo y agradable.

. Respira profundamente. Una buena respiración, relajada y profunda, antes de dormir y durante todo el día, es la base de tu salud física y mental, pues la tranquilidad que proporciona disipa miedos.

. Mira tu felicidad de forma global. Reflexiona: ¿De qué sirve mi felicidad? ¿A quién puede beneficiar que yo sea feliz? ¿Cómo puedo utilizar y expresar mi felicidad, para mi beneficio y el de los demás? ¿Qué aporta mi felicidad al mundo, al planeta, y a todos los seres que viven en él?

Algunas frases que te ayudarán a desmantelar tu miedo

. Es mejor no probar el cáliz de la felicidad, porque cuando nos falte sufriremos mucho. Por miedo a mermar, dejamos de crecer. Por miedo a llorar, dejamos de reír. Paulo Coelho

. Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias. John Locke


. Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen. Concepción Arenal

. Sea lo que fuere que estás destinado a hacer, hazlo ya, las condiciones son siempre imposibles. Doris Lessing

. Encontrar la felicidad en ti misma no es fácil, pero encontrarla en cualquier otro sitio es imposible. Agnes Repplier.

Mar Cantero Sánchez


¿Dudas? Pasa a la acción ¡ya!

Revista Psicología Práctica, Número 113.

Por tu cabeza rondan sueños, metas...objetivos que quieres alcanzar. Pero no sabes cómo empezar. Te ayudamos a elaborar un plan de acción que te guíe hacia el éxito.

Cuando quieres algo, piensas en ello. En tu cabeza se gesta una idea, eso está bien y pensar en positivo es importante, pero de nada te sirve pensar bien si después no consigues traducir tu pensamiento en acciones prácticas que te lleven a alcanzar tus logros o a hacer las cosas que tú quieres. La dificultad, por tanto, no está sólo en aprender a pensar de una forma positiva, sino en llevar después a la práctica este positivismo, de una forma eficaz. Para ello, es importante que comprendas que el pensamiento también es acción. “Pienso luego existo”, dijo Descartes. Cuando piensas en lo que deseas conseguir o en lo que quieres realizar y en la forma en cómo lo vas a hacer, estás realizando una acción. Pensar es la primera parte de una acción que, posteriormente, se completa con tu actitud. Así que no lo demores más. Ponte manos a la obra y pasa a la acción.

Allana tu camino

Cuando pensamos que las cosas buenas solo se consiguen con un gran esfuerzo, en realidad estamos tirando piedras delante de nosotros. Puedes creer que solo si sufres, si te cansas, si algo te resulta muy difícil de conseguir, puede ser para ti, pero esta no es la realidad. La creencia “quien quiere algo, algo le cuesta" es el primer obstáculo que necesitas superar. Tu imaginación exagera las dificultades y después resulta que no era para tanto. Por eso, cuanto antes empieces a actuar, antes te darás cuenta de la gran imaginación que tienes, tanto para imaginar lo bueno como para exagerar lo malo. Toma la sencilla decisión de ponértelo fácil, de utilizar y llevar contigo las herramientas necesarias para hacerte el camino más sencillo y más agradable. El viaje también es importante, no solo el destino.



Aprende a dar el primer paso

“Un camino de mil millas comienza con un solo paso”. Sin embargo, lo que cuesta arrancar. Y es que, lo que te impide dar el primer paso es sencillamente la falta de costumbre. No estás habituado a caminar por ti mismo sino llevado por la inercia de tu vida o por los pasos que dan otros a nuestro alrededor. Esto es común en la mayoría de las personas, pero has de saber que seguir a la manada no suele llevarte a conseguir lo que deseas. Muchas veces puede ser contraproducente porque puede significar ir en contra incluso de ti misma. Sin embargo, la única cosa que te impide por el momento caminar hacia donde quieres ir, es la falta de práctica y como todo, esto también se consigue ejercitándose.

No le des tantas vueltas y decídete ¡ya!

A veces la vida nos obliga a tomar decisiones que deberíamos haber tomado por nosotros mismos. Tomar una decisión no siempre implica darle mil vueltas en tu cabeza, a veces tomas decisiones de forma mucho más sencilla porque lo haces cuando las circunstancias te llevan al límite o bien, porque alguna causa externa te obliga a hacerlo. Sin embargo, la mejor manera de tomar una decisión es hacerlo por ti mismo y desde ti mismo, sin esperar a que causas ajenas te provoquen un estado, que extralimite tus capacidades de actuación pues puede ser tarde.

Haz una lista con los pros y los contras

Si te resulta difícil decidirte, puedes recurrir a la escritura. La consabida lista de pros y contras tiene un efecto muy fructífero en la persona que la realiza. Es efectiva porque te hace consciente de cómo está tu situación realmente, pero sobre todo, esfuérzate en tomar una decisión llevada siempre por tus deseos reales y no por tus miedos o por cualquier otra causa ajena a ti, como el sentimiento de culpa, el instinto de proteger a los demás y de que ellos también sean felices, de no hacerles daño, etc. Es importante que pienses en primer lugar sólo en ti misma y en lo que deseas. Después, ya habrá tiempo para involucrar otras razones.

Usa siempre tu imaginación a tu favor

No permitas que tu imaginación te juegue una mala pasada. Seguro que eres muy rápida imaginando cosas negativas, pero para lo positivo parece que tu mente está más rezagada. No obstante, puedes esforzarte en imaginar cómo te sentirías y cómo será tu vida, los cambios que habrá en ella, las diferencias con la de ahora, etc., cuando ya hayas realizado y conseguido lo que has decidido hacer. Después, puedes imaginar cómo te sentirías si nunca te atrevieras a dar el primer paso y continuases anclada en tu situación actual. Tu imaginación es una poderosa herramienta, utilízala bien. Permite también que tu intuición sea la que te guíe a la hora de tomar una decisión, pues es una brújula interna que no se equivoca nunca.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

“Los valientes lo son porque actúan a pesar del miedo.” Una forma rápida y eficaz de tomar una decisión es, imaginar qué harías si no tuvieras miedo. El miedo, la culpa, la preocupación por los demás, te impiden reconocer tus verdaderos deseos y razones, por eso, es importante que dejes el miedo a un lado por unos minutos. Aparta el miedo de ti, dile que te espere sin hacer ni decir nada durante el tiempo que tardarás en decidir por ti misma, sin su ayuda. Agradécele su existencia pues te avisa de los peligros y te ayuda a caminar con los pies en el suelo, pero pídele que por el momento se tome un descanso y hazte esta pregunta, ¿qué harías realmente si no sintieras miedo? En tu respuesta está la clave y la realidad de tus deseos. Este ejercicio además provocará que tu miedo disminuya lo suficiente como para que puedas empezar a caminar con tus temores de la mano.

Crea tu propio plan de acción

Las cuatro nobles verdades de Buda son en sí mismas un plan de acción. Además, pueden adaptarse fácilmente al logro de objetivos y seguirlas allana el camino y te prepara para comprender cuál es la mejor manera de avanzar hacia tu propósito.
. La primera es hallar el problema o el sufrimiento, que en este caso sustituiremos por el objetivo, ya que no eres feliz si no intentas conseguirlo. Pregúntate: ¿Qué quieres hacer? ¿Adónde quieres llegar? ¿Qué te gustaría?
. La segunda habla de la causa, del motivo. ¿Por qué quieres conseguir tal o cual cosa? ¿Qué razón tienes para desearlo? ¿Qué crees que puedes conseguir cuando lo alcances? ¿Qué cambiará en tu vida y en ti misma? Y respóndete con total sinceridad. En tus respuestas puedes descubrir que tienes muchas y muy buenas razones para hacer lo que deseas. Es posible que te sorprendas incluso de lo necesario que es para ti y para tu vida, el conseguirlo, aunque no te hayas dado cuenta hasta este momento de tu vida. Pero ahora ya no caben más dilaciones: es el momento de actuar.
. La tercera habla de la solución que en este caso será saber, qué puedes hacer para alcanzar tu objetivo. ¿Cuáles son los pasos? ¿Qué cosas concretas necesitas hacer?
. La cuarta habla del camino. ¿Cómo? ¿Por dónde empezar? Es el plan de acción en sí mismo, el cual te explicamos en el siguiente párrafo.



Elabora tu plan de acción

Es posible que hayas acometido alguna vez una empresa sin haber conseguido el resultado que esperabas. Pues si quieres resultados nuevos, haz cosas nuevas. No puedes continuar actuando como hasta ahora, debes hacer cosas distintas. Los resultados dependen directamente de tus acciones. Por supuesto que la suerte cuenta, pero es lógico pensar que si das todo de ti misma, la suerte te beneficiará sin duda, además estarás preparada para aprovechar una oportunidad cuando se te presente.
La única pega al realizar un plan de acción es que te encuentres con una lista innumerable de acciones que tienes que acometer. Este pensamiento puede agobiarte y paralizarte. Pero existe una manera más sencilla de planificarte: realiza tu plan hacia atrás.
Empieza escribiendo en un folio tu objetivo e imaginarás que ya lo has alcanzado. Después escribes lo que hiciste inmediatamente antes de haberlo conseguido. ¿Qué acción realizaste? ¿Cuál fue la última cosa que hiciste antes de conseguirlo? Después, escribes la acción inmediatamente anterior a ésta y así sucesivamente hasta sentir que has escrito todas las acciones o cosas que tuviste que hacer antes de alcanzar tu objetivo. Resume y enumera las acciones escritas y luego, dale la vuelta a los números y las acciones quedarán perfectamente ordenadas. Observa este ejemplo:

Acciones:


1. He viajado en avión hasta Egipto.
2. He reservado un billete de avión y una habitación de hotel.
3. He elegido y reservado un viaje en una agencia.
4. He consultado un folleto de la agencia de viajes.
5. He ido a una agencia a buscar un folleto.
6. He hablado con mi jefe para decidir los días de mis vacaciones.
7. He ahorrado o separado un dinero para viajar.
8. He consultado en Internet los viajes a Egipto y sus excursiones.
9. He dicho a mis amigos y familiares que quiero viajar a Egipto.
10. He tomado la decisión de viajar a Egipto.
11. He pensado en las razones por las que quiero ir a Egipto.
12. He pensado en los posibles lugares a donde me gustaría viajar.
13. He pensado qué es lo que me gustaría hacer en mis próximas vacaciones.



Tu plan de acción podría acabar aquí o ser más corto, o más largo. Solo tú sabes cuál es la acción final que en este caso sería la primera. El orden correcto, ni existe un orden, salvo el que tú misma quieras darle a tus acciones. Tú sabes cuáles vas a hacer en primer lugar y cuáles después. Ahora que las has enumerado solo hay que darle la vuelta y colocar las acciones al revés. De este modo, te resultará mucho más fácil. Ejemplo:

1. He pensado, qué es lo que me gustaría hacer en mis próximas vacaciones.
2. He pensado en los posibles lugares a donde me gustaría viajar.
3. He pensado en las razones por las que quiero ir a Egipto.
4. He tomado la decisión de viajar a Egipto.
5. He dicho a mis amigos y familiares que quiero viajar a Egipto.
6. He consultado en Internet los viajes a Egipto y sus excursiones.
7. He ahorrado o separado un dinero para viajar.
8. He hablado con mi jefe para decidir los días de mis vacaciones.
9. He ido a una agencia a buscar un folleto.
He consultado un folleto de la agencia de viajes.
11. He elegido y reservado un viaje en una agencia.
12. He reservado un billete de avión y una habitación de hotel.
13. He viajado en avión hasta Egipto.


Mar Cantero Sánchez
Escritora/Coach personal y para escritores


Conecta con la naturaleza

Revista Psicología Práctica, número 112.
Julio 2008


A veces olvidamos que también formamos parte de la naturaleza, y que solo a través del contacto con ella, es posible alcanzar la calma mental necesaria para recuperar nuestra energía y vitalidad perdidas entre el ladrillo, el asfalto y el ruido de la ciudad.
Cuando te sientes estresada, cansada o falta de energías, o agobiada por las preocupaciones, es el momento de escapar hacia un entorno natural para recuperar la conexión y reponer la vitalidad, energía y calma mental que necesitas.

En cualquier parte del mundo, la sabiduría de los pueblos indígenas es bien conocida, -aunque contradictoriamente, no la tenemos en cuenta- y todos ellos están de acuerdo en la importancia de la relación del ser humano con la naturaleza. Para ellos, vivir en conexión con su entorno natural, es esencial para subsistir en equilibrio. Saben que el ser humano es animal al mismo tiempo, y resulta conflictivo para él, poder vivir en urbes y espacios donde la naturaleza brilla por su ausencia. Por eso es preciso buscar esa relación con el mundo natural, tan necesaria para poder equilibrarse y armonizarse.
Cuando pasas un día en el campo o en la playa, o simplemente te acercas a un parque en donde cantan los pájaros, puedes ver el movimiento de las nubes u oler el aroma de las flores, es posible sentir que regresas al espacio de tu ser en donde la memoria genética te recuerda el origen del que provienes. Y es que pasar cierto tiempo en un entorno natural repone lo que hemos perdido de nuestra esencia como personas.

Siente su fuerza sanadora

Recuperar la conexión con la naturaleza es un proceso sanador y necesario para vivir feliz. Disfrutar de un día en la naturaleza te llena de alegría, de paz, calma tu mente nerviosa e impaciente, y tu sensibilidad dolorida y angustiada. Además te ayuda a adaptarte mejor al frío y al calor, y a inmunizarte contra muchas de las enfermedades estacionales, como la gripe, los resfriados, las alergias, etc.
Por otro lado, la naturaleza también te aporta la fuerza y la firmeza interior que necesitas para el día a día. Continuar con la inercia a la que sometes tu vida en un mundo urbano requiere revivir de vez en cuando, momentos de paz en un entorno natural, donde poder reunirte con tu auténtica esencia y regresar temporalmente a tus orígenes.
De la naturaleza obtienes la firmeza y voluntad necesarias para afrontar el trabajo y los problemas que surgen en él cada día, porque repone dentro de ti la sensación de una libertad perdida entre las costumbres y usos sociales, lo que te lleva a tomar decisiones con mayor claridad y menos influencias externas.
Pero, sobre todo, ante el silencio y la paz del medio natural, tienes la oportunidad de recuperar la esencia de tu yo interior, la experiencia de recuperar tu yo interior, la experiencia de ser consciente de ti mismo y de tu intimidad, pues cuando pierdes la conexión con la naturaleza, sientes que te has desconectado de ti mismo también.
Recientes estudios médicos demuestran que tanto adultos como niños, sufrimos las consecuencias y los efectos de la falta de conexión con la naturaleza. El trabajo o los estudios, el continuo estrés diario por vivir en espacios urbanos, traen consigo consecuencias como ansiedad, angustia, cansancio psicológico y físico, desmoronamiento emocional, tristeza crónica e incluso miedo.
A todo esto, se une la necesidad fisiológica de todo ser vivo de percibir y recibir la luz y la energía del sol a través de los ojos, algo imprescindible para que las células se desarrollen correctamente.
Pero además, vdiferentes estudios también han demostrado que vivir conectado con la naturaleza es primordial para personas con trastornos psicológicos, que han sufrido algún tipo de trauma, drogodependientes, o con problemas de adaptación e integración social. Les provee de todo lo que han perdido en el camino de su vida, como la autoestima, la empatía, la capacidad de ser conscientes de sí mismos, la habilidad para relacionarse, etc.
Y en los colegios, realizar acitividades en la naturaleza aumenta la capacidad intelectual y de aprendizaje de los niños.



La naturaleza es tu maestra

La naturaleza te da una serie de lecciones que son esenciales para reconstruir tu escala de valores, perdida a veces, en el intento de sobrevivir en un espacio donde la convivencia está condicionada por la necesidad de relacionarnos los unos con los otros.
La naturaleza te enseña a:

.Valorar lo esencial

Aprendes a dar importancia a lo sencillo. Puede que no te gusten, pero si observas a los insectos diminutos, comprobarás que su vida resulta apasionante: mira cómo trabajan, cómo se relacionan, cómo conviven en paz, cada uno con una misión y un trabajo que realizar, respetando el entorno y el lugar que le corresponde a cada uno, sin necesidad de invadir a los otros; descubrirás que hasta lo más ínfimo es importante. Cualquier acción, cualquier decisión tomada por un ser vivo dentro de la cadena natural, tiene un efecto posterior y una razón de ser, y eso mismo ocurre contigo y con los demás.

. No ser controlador

La naturaleza te enseña a asumir que la vida se sucede sin que tú tengas que ocuparte de ello. Todo ocurre con una fluidez y sencillez que viene a demostrar que a veces te preocupas demasiado por cosas que han de ocurrir y necesitas realizar ese aprendizaje, pero tu deseo de interferir en ello y de controlar, puede ser más destructor que los hechos en sí, puesto que generalmente actúas a ciegas desde el presente, en el que aún no sabes el porqué de cada cosa que ocurre. La paciencia y la calma, también son lecciones que la naturaleza te ofrece para tu aprendizaje.

. Respetar a lo que te rodea

El respeto por el resto de los seres vivos, aprender a considerarlos como semejantes y compañeros con los que compartes un tiempoy espacio en el universo, también es una lección a aprender, de las muchas que la naturaleza te enseña con su sabiduría.
En un entorno natural, la percepción que tienes de cosas como el tiempo cambia notablemente para tu bienestar. Es cierto que en la actualidad se tiene la sensación de que la vida pasa más deprisa, de que todo a tu alrededor está acelerado y no puedes alcanzar el ritmo en el que se suceden las cosas. Esto provoca una sensación de ansiedad y angustia en el inconsciente, que se traduce en tu ser consciente en un malestar continuo e incontrolable, puesto que no sabes a qué se debe ni por qué ocurre. En plena naturaleza, encuentras la respuesta a las cuestiones sobre tu percepción, pues te devuelve la manera de percibir en armonía con tu parte animal. Al silenciar la mente, lejos del ruido y de las prisas de las ciudades, silencias también ese reloj mental que parece querer correr cada día más sin esperarte.
Se despiertan tus sentidos, al percibir los sonidos y las imágenes que te muestra. La vista, el oído, el olfato, el tacto e incluso el gusto parecen agudizarse mucho más en un medio silvestre. Y así es, puesto que la quietud que consigue la mente en la naturaleza te permite percibir fielmente a través de los sentidos. Los sonidos, los olores y los colores recobran su importancia, y todo se vuelve más agradable, incluso esos problemas que habías traído contigo.



Toma conciencia, actúa y disfruta

Hoy, las sociedades más occidentalizadas y urbanizadas, empiezan a caer en la cuenta de que las personas necesitan seguir conectadas con la naturaleza para llevar una vida feliz y armónica, saludable y en paz los unos con los otros. Por ello, cada vez más ciudades tienden a construir y desarrollar zonas verdes y arboladas dentro de los espacios urbanos. Esto, por supuesto, no es lo mismo que pasar un día en la montaña o en el campo, pero hace más fácil la convivencia en un entorno edificado mientras llega el momento de escaparse a ella.
Es importante que tengas conciencia, de manera personal e individual, de esta necesidad de armonía con la naturalez. Para poner tu granito de arena y alcanzar el bienestar en tu propia vida, puedes pasar un día en el campo, en la playa, o en un parque, o preparar estancias más prolongadas en casas rurales o realizar excursiones y talleres expresamente diseñados para recuperar esta conexión con la naturaleza.

Mar Cantero Sánchez

7 formas de recuperar tu esencia natural:

Escápate al campo,
a la playa, o a cualquier entorno rústico siempre que puedas. Si te es posible pasar unos días fuera, mucho mejor, si no, piensa que hasta unos breves minutos en la naturaleza, pueden conseguir que mires el mundo de forma más positiva.Participa en excursiones o talleres cuya finalidad sea mostrarte los beneficios de esta conexión. Cambias las rutinas si pasas un tiempo en la naturaleza. Intenta no hacer las cosas que sueles hacer en otros entornos, como leer, hablar, escuchar música o cualquier otra cosa que pueda distraer tu mente. Mejor respira y ten conciencia de tu respiración, mientras observas y escuchas a tu alrededor el lenguaje natural. Decora tu casa con plantas o flores. Te ayudan a hacer más sano tu hogar, pues reducen los ruidos del exterior, revitalizan y purifican el ambiente. Además, te dan una visión verde o colorista que alegra la estancia y por tanto, tu vida. Pon una fuente que reproduzca el sonido del correr del agua, pues proporciona humedad y renueva el aire, siendo un buen remedio ante la contaminación.Cuelga fotografías o cuadros de paisajes, si careces de vistas reales de la naturaleza. Te ayudan psicológica y emocionalmente a calmar tu mente y por tanto tu cuerpo. La vista de la belleza natural, es un gran antídoto para los males del alma y los dolores del corazón. 7. Relájate en casa, visualizando imágenes de la naturaleza que recuerdes o incluso que seas capaz de inventar. Puedes ayudarte con uno de esos CDS de sonidos naturales. Te llenarás de paz y crearás tu propia energía con el pensamiento y la visualización, que es una de las formas para crearla.

Mar Cantero Sánchez


Tú eres poesía

Revista Psicología Práctica, número 111.
Junio 2008

Escribir y leer poesía nos ayuda a conectar con nuestro interior, a conocernos y a liberar nuestras emociones. Es un desahogo para el subconsciente y un alimento para el alma. A tarvés del verso cultivas y transmites la riqueza que hay en tu interior.


Dejar que fluyan nuestras emociones y sentimientos más íntimos, sana el alma y el corazón. Y un buen medio para llevarlo a cabo es la poesía; mediante ella permitimos que el corazón se exprese con naturalidad dejando que la intuición nos guíe a través de palabras. Pero escribir poesía no es solo un gran desahogo anímico; también nos ayuda a construir en nuestra mente nuevos mapas y caminos para encontrar soluciones a aquellas cosas que nos preocupan. El hecho de escribir nuestros propios versos es también una forma de hablar con uno mismo. Un poema se escribe siempre con sinceridad pues lo hacemos llevados de la inspiración, la cual solo se produce cuando hay una necesidad auténtica de entregarse. Casi siempre escribimos para nosotros mismos, aunque lo hacemos llevados de un gran deseo de compartir con otros lo que sentimos. Es importante que seas consciente de esta necesidad para entender que cualquier sentimiento, sea triste o alegre, es digno de expresarse, solo porque es una parte importante de uno mismo.

LA POESÍA COMO DESAHOGO

¿Has sentido alguna vez la necesidad de escribir un poema? Generalmente la poesía nace del sufrimiento, como desahogo del dolor que siente la persona que escribe. El desamor, por ejemplo, es el tema más utilizado en los poemas que se escriben durante la adolescencia, después, vamos incluyendo otros temas que nos preocupan como la enfermedad o la muerte. Y es que a medida que maduramos, la inspiración poética va surgiendo de las preguntas que nos hacemos sobre los grandes misterios de la vida y de la observación de lo cotidiano. Pero si la poesía sirve para hacerse preguntas, también es útil a la hora de responderse. En un poema podemos intentar dar respuesta a todas las cuestiones que nos preocupan, consiguiendo así un doble beneficio, al hallar nuestras propias soluciones. Podemos escribir un poema sobre cualquier cosa, todo es válido en poesía. Como ejemplo, veamos este poema intimista de Pablo Neruda:

La noche entera con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo te levanto,
vida, sobre mis hombros.


DESCUBRE QUIÉN ERES

Escribió Rosalía de Castro: "¿Qué es soledad? Para llenar el mundo / basta a veces un solo pensamiento". A través de la poesía podemos conocernos, ya que es nuestro subconsciente quien escribe desde lo más íntimo y recóndito de uno mismo. En nuestras palabras está la clave de muchas de nuestras reacciones ante la duda, el miedo o la decepción, y en nuestros versos se muestran nuestras emociones y sentimientos tal y como son en realidad.
Podemos aprender mucho de nosotros mismos releyendo nuestros propios versos, pues son el reflejo de nuestra actitud ante los hechos negativos de tu vida. Al escribir poesía, conectamos con nuestro niño interior y con nuestra esencia más auténtica, por lo que no es posible el auto engaño; al contrario, nuestros versos son como el documento de identidad de nuestras emociones.

ESCRIBIR DESDE LA ALEGRÍA

Pero no tiene por qué ser siempre el dolor lo que te lleve a desear expresarnos poéticamente. Aprender a escribir desde la alegría es una práctica eficaz si queremos mejorar nuestra percepción del mundo. Poetizar sobre cosas alegres como un momento feliz, la sonrisa de un niño, el baño de un pájaro en la arena o el encuentro con un viejo amigo, son auténticos bálsamos para nuestro estado emocional. Esforzarnos en escribir desde la alegría nos ayuda a madurar con la protección de los sentimientos y emociones positivos, que son una gran medicina para el espíritu. Pero lo ideal es escribir primero como desahogo de ese dolor y después, trabajar para escribir versos alegres que nos introduzcan en la alegría de vivir y en la contemplación de lo maravilloso que nos rodea y llena nuestra vida.

EXPRÉSATE SIN LÍMITES

El verso libre es la forma más utilizada en poesía y es una forma de expresión si límites de tiempo ni de espacio, cuyo ritmo lo marca únicamente la actitud del autor. Escribir un poema en verso libre es expresarse sin limitaciones de ningún tipo, lo que provoca una sensación de ligereza y calma, de armonía y espontaneidad que brota directamente de la naturaleza del creador como ser humano. Se trata de jugar a expresarte como realmente sientes, sin intentar que quede más o menos bonito estéticamente, ya que lo importante es comunicar lo que hay en tu interior.

LOS POETAS TE GUÍAN

Poetas como Antonio Machado, Rosalía de Castro, Pablo Neruda o Walt Whitman, han enseñado con su poesía una forma de aportar al mundo algo tan necesario como la propia experiencia. Y es que no hay mejor manera de enseñar algo a los demás, que a través del propio ejemplo. El autor de un verso, no solo trasmite lo que hay en su interior, sino que se transfiere a sí mismo, desdoblándose sobre el papel hasta tocar el corazón del lector. Al expresar en versos su sensibilidad, los poetas y poetisas han servido de guías emocionales para millones de lectores.
Una gran ejemplo de lo que nos puede aportar leer poesía, son los versos universalmente conocidos de Machado…Caminante no hay camino, se hace camino al andar…donde aprendemos que la seguridad que buscamos, solo se haya en el hecho de vivir.
En poesía, el arte se mezcla con el conocimiento de la vida y la sabiduría interior. Cuando la poesía que hace que uno se identifique con el que escribe, podemos asegurar que esa es la mejor poesía, porque miramos a través de los ojos del autor, que son también los nuestros. En definitiva, la poesía tiene un amplio espectro: es una experiencia que cambia, se renueva, es un aprendizaje de vida. Y una vez que se conoce, ya nunca se abandona, pues provoca un gran bienestar y ayuda al desarrollo emocional.


EL HAIKU: FOTOGRAFIAR CON PALABRAS


La magia de la vida puede caber en un segundo. Esta es la esencia del haiku. Este breve poema japonés se compone de tres versos cortos de cinco, siete y cinco sílabas. Su mérito es que el autor puede transmitir lo que se percibe con los sentidos en tan solo un instante. Para escribirlo, es necesario realizar un ejercicio de condensación de emociones y sentimientos cuyos resultados son muy sanadores. Contempla durante un instante la naturaleza o simplemente lo que hay a tu alrededor y exprésalo con unos versos sin rima. Como si miraras a través de una cámara, expresa con palabras tu mirada del mundo. Para ello, es importante seleccionar lo auténtico y desechar lo inútil, lo repetitivo. Así maduras interiormente al esforzarte en escribir con sencillez y con humildad. Aprendes a emplear un lenguaje claro y conciso, sin adornos ni pedanterías poéticas, con el que transmites las cosas como las ven tus ojos y las sienten tus sentidos. Y en ese ejercicio de concreción, averiguas lo que está realmente dentro de ti.

Los apagones
permiten que uno trate
consigo mismo

Mario Benedetti

EJERCITA LA POESÍA:


1. Para hallar respuestas:
Escribe un poema cargado de preguntas, en el que has desahogado tu perplejidad e incomprensión por alguna cuestión que te preocupa. Para hallar soluciones solo tienes que sustituir cada una de las preguntas que hay en tu mente, por tus propias respuestas; con ello conseguirás calmar tus ansias de saber y alcanzarás la tranquilidad mental, entendiendo que tú eres tu propio guía.

2. Para descubrirte:
Un buen ejercicio es practicar la escritura automática. Escribe un poema sin pensar en lo que vas a transmitir, solo dejándote llevar, conectando con tu subconsciente y escribiendo lo primero que se te pase por la cabeza. Esta práctica te permite expresarte sin limitaciones y ser tú mismo. Te sorprenderán los resultados.
3. Para sintetizar emociones:
Escribe unos versos breves, un haiku, en el que intentes condensar tus sensaciones como si fueses a fotografiar un instante ayudándote de las palabras, en lugar de una cámara. Expresa lo que ves, sientes y oyes. Transmite a través de tus sentidos y disfruta de la experiencia, es casi mágica.


Mar Cantero Sánchez




Libérate del dolor ¡Agótalo!

Revista Psicología Práctica, número 110.
Mayo 2008


Para que el sufrimiento se extinga, hay que vivirlo y dejar que pase hasta que se agote. Intentar ocultarlo o hacer como si no existiera, solo sirve para provocar más angustia y dolor.
A veces, cuando sufrimos, reaccionamos inconscientemente intentando seguir adelante como si nada pasara, pero con esta actitud conseguimos el efecto contrario a lo que buscamos. Nuestro dolor empieza a crecer y a cobrar mayor importancia a medida que tratamos de ocultarlo a nuestros ojos y a los de los demás. Pero escapar del sufrimiento es imposible, solo si nos permitirnos vivir la experiencia del dolor hasta agotarlo, conseguiremos que finalmente desaparezca.


Reconoce que sufres

Asumir el sufrimiento es el primer paso para dejar de sufrir. Tomar conciencia de él, es la única forma de poder eliminarlo después. Importa saber esto porque en ocasiones el dolor se enquista de tal modo que llegas a acostumbrarte a vivir con él, lo que impide que alcances tu felicidad y te resta libertad para ser tú mismo. Intentar seguir con tu vida, dando de lado a ese dolor es el resultado de un miedo inconsciente a reconocerlo, ya que si así lo hicieras, tendrías que tomar una decisión al respecto, y enfrentarte a algo que asusta todavía más. De hecho, es posible que te hayas familiarizado tanto con tu dolor que a veces incluso encuentras cierta comodidad en él. Y aunque a nadie le gusta sufrir, cuando te has acostumbrado tanto a llevar una muleta, puede darte miedo a desprenderte de ella. Reflexiona: ese dolor es tu muleta. ¡Deja de apoyarte en él!


Averigua el por qué de tu dolor

Seguro que en más de una ocasión te has preguntado: ¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Por qué no consigo lo que quiero?. Sin embargo, hay una pregunta mucho más importante a la que deberías dar respuesta. En la vida no siempre sabemos por qué ocurren las cosas, pero es posible saber qué es lo que origina tu sufrimiento. En Las cuatro nobles verdades, Buda te anima a preguntarte qué es lo que está causando tu dolor y a ser persistente en la búsqueda de la respuesta, por muy escondida que parezca estar en el interior de tu mente. Solo así podrás dirigirte hacia la solución que acabe con tu malestar. Es posible que en un principio no encuentres la respuesta, pues tu subconsciente te pone trabas, ya que teme sufrir más aún con la contestación. Sin embargo, es todo lo contrario. La mayoría de las veces, en la respuesta está la clave para dejar de sufrir.


No tiene sentido ocultar las penas

Ocultar el dolor a los demás es incómodo e inútil. Casi siempre, los que te quieren acaban dándose cuenta de lo mal que lo estás pasando, por muy bien que sepas disimular. Y es posible que cuando lo hagan ya sea tarde para ayudarte, e incluso puedes provocar que se sientan culpables al no haberse dado cuenta antes. Como ves, no afrontar nuestras realidades puede traer consigo consecuencias más negativas aún. Y es que nos cuesta trabajo decir la verdad serena y claramente, pero es la mejor manera de caminar en la vida y en las relaciones. Intentar ocultar tu dolor al mundo requiere de un esfuerzo exagerado e innecesario que agota tus fuerzas y tu reserva de energía, pero no el dolor. No es sano intentar aparentar normalidad cuando la realidad evidencia que ese aplomo aparente no es lógico. Guardar el dolor te desgasta a ti y le alimenta a él; afrontarlo y compartirlo, lo diluye.

Pide ayuda a la soledad

La soledad también es una fuente de alivio del dolor, pues te ayuda a retraerte un tiempo del mundo y de la vida, algo necesario para descansar, recuperar fuerzas y ganas para continuar adelante, darte tiempo para comprender mejor tu sufrimiento y reflexionar en cómo hallar soluciones. No hay que temer estar solo porque puede serte útil para reencontrarte y ocuparte de ti mismo. Darte un tiempo para estar a solas contigo mismo y con tus pensamientos, cuidarte y mimarte en la soledad de tu silencio puede ser un paso hacia la recuperación. Es una medicina que te pide el corazón y puede ser, desde un sencillo descanso o una siesta hasta tomarte el día libre para estar en tu sola compañía, pero recuerda que un tiempo a solas debe equilibrarse con un tiempo en compañía, para no caer en la desesperación que en ocasiones provoca la soledad cuando se está sufriendo.

Asume lo inevitable

Hay ocasiones en las que el sufrimiento lo causa un hecho irremediable, como es la pérdida de un ser querido o algo cuya solución no depende de ti. Entonces debes permitirte vivir tu dolor como parte ineludible de tu recuperación. El sufrimiento es humano y la forma de lograr que se extinga es ir quimando etapas poco a poco, cerrando un ciclo tras otro hasta que finalice el último. Necesitarás paciencia y serenidad, pero el paso del tiempo, compartir tu dolor con los que amas, pasar tiempo en la naturaleza y ocuparte en realizar actividades que realmente te satisfagan, serán siempre tus mejores aliados en este trance. La ayuda de un profesional también es inestimable. Puede ser un auxilio temporal para un momento de tu vida en el que te sientes más vulnerable. Todos hemos vivido o viviremos un momento así, en el que buscar apoyo, es un signo de inteligencia y de autoconocimiento.


Saca provecho de las crisis

Hay un proverbio indio que dice que las crisis son oportunidades, y algo que genera sufrimiento es una crisis. Aprovecha esos momentos para pensar en si debes cambiar algo de tu vida, contempla la posibilidad de aprender del dolor. Cuando aparece puede servir de resulvivo en tu forma de vivir o de pensar; indicarte que debes actuar de una forma distinta o quizá, simplemente, enseñarte lo que debes saber para no volver a sufrir. Sea como sea, una actitud positiva, a pesar del sufrimiento, es imprescindible para seguir adelante. Uno puede ser consciente de tu sufrimiento y a pesar de ello, seguir caminando porque en cada paso que des puedes ir liberándote de la carga.
Utiliza todo lo que te sea útil: la escritura puede ser un gran medio para descargar tu dolor y puedes aprender mucho de lo que has escrito; la música o el baile también son buenas herramientas. En general, las artes y las actividades que tengan que ver con el deporte o la naturaleza también lo son.
Agotando el dolor puedes tomar la actitud de seguir caminando, parándote a veces a descansar y a descargar las tensiones de ese sufrimiento. Una vez que eres consciente de que sufres y que te has respondido a cuál es su causa, tras haberte permitido compartir y descargar el dolor en soledad y en compañía, es fácil que tomes la actitud adecuada que te llevará directamente a la solución. Entonces podrás dar los pasos que sean necesarios para trabajar con tu sufrimiento hasta extinguirlo definitivamente.

Llora y libérate

El llanto es una respuesta fisiológica a un estado emocional, igual que lo es la risa. Entonces, ¿por qué tememos llorar y no reír? La sociedad y la educación han contribuido a la mala prensa del llanto, entendiéndolo como un síntoma de debilidad, quizás porque se manifiesta en momentos en los que nos sentimos vulnerables. Pero llorar es necesario y liberador.
. Desahógate. El llanto es una sabia manera que tiene el cuerpo de liberar tensiones. No hará que te sientas peor sino todo lo contrario: desahogado.
. Deja que fluya. Pero hay que saber llorar abiertamente, según lo vas sintiendo y necesitando. Sin reprimir sensaciones ni emociones, sino dejando que fluya de la manera que sea y las veces que ocurra, hasta que las lágrimas se acaben, y se acaban, de eso no hay duda.
. Descárgate. Llorar evita además que descargues tu malestar con los demás en los momentos más inadecuados, e incluso que te enfades contigo mismo,te hagas reproches o caigas en la tentación de auto castigarte.
. Cúrate. Algunas personas acumulan lágrimas durante años, con todo el sufrimiento y la tensión que conlleva una represión. Llorar es abrir una puerta a la curación del dolor y a la felicidad.

Valora el dolor en su justa medida

Buda habla del camino medio para alcanzar la iluminación. Encontrar el equilibrio sirve además para valorar el sufrimiento en su justa medida. Es cierto que no tienes que ocultar tu dolor, pero tampoco se trata de reconcentrarte en él.
Si quieres deshacerte del sufrimiento, toma nota:

HUYE DE...

. Victimismos. En este caso el dolor se enquista conscientemente y genera en la persona una actitud de sufridor, de víctima, que no hace ningún bien, ni a ella ni los que están a su alrededor. Es más, la gente suele rehusar la compañía de las personas que se quejan continuamente.
.Comparaciones. Tampoco las comparaciones te ayudarán a deshacerte de ese dolor que te hace sentir tan mal. “Mal de muchos, consuelo de tontos”, dice el refrán, pero el dolor ajeno no hace otra cosa que agravar el propio, puesto que ver sufrir a los demás, tampoco es agradable.

POR EL CONTRARIO FOMENTA...

. Compartir. Todos hemos sufrido o sufrimos en mayor o menor medida y compartir tu dolor con los que quieres o han padecido, o están pasando por un mal momento, es una inestimable ayuda, amén de un gran alivio y aprendizaje. Además con ello permitirás que otros puedan hablarte de su experiencia, lo cual intensifica y fortalece la intimidad en las relaciones.
. Ayudar. Intentar ayudar a otros que también sufren, hace que te abstraigas de tu dolor aunque sea un momento. Tomar distancia es muy beneficioso para pensar con claridad, abre tu mente a otras perspectivas. Del ejemplo de los demás se puede aprender a manejar las emociones que por culpa del dolor están descontroladas y, si no hay solución, es posible encontrar una forma de asumirlo.

Mar Cantero Sánchez


¡Stop al manipulador!

Revista Psicología Práctica, número 107
Marzo 2008


¿Alguien insiste en que cambies algún aspecto de ti? ¿Se hace la víctima para convencerte, se enfada o te amenaza? Te explicamos cómo detectar la manipulación para que puedas defenderte a tiempo.

Cuando Carmen empezó a salir con Jesús, le pareció el hombre ideal: halagaba todo lo que hacía, quería estar con ella a todas horas...Hasta que ella empezó a sentirse asfixiada y decidió pedirle un poco de tiempo. Entonces todo cambió. Jesús empezó una campaña de descalificación contra ella acusándola de traicionar y herir sus sentimientos. En este caso, Carmen se dio cuenta con rapidez de que Jesús estaba intentando manipularla, pero otras veces nos sometemos al otro para evitar sus represalias.

LOS NIÑOS LO HACEN

Todos hemos utilizado la manipulación en algún momento. En la infancia es cuando más se usa esta estrategia de defensa o autoprotección: "Si no me das chocolate, lloraré y patalearé". Sin embargo, cuando llegamos a adultos debemos ya saber que la manipulación es reprochable, pues puede provocar un gran daño psicológico a la persona contra quien va dirigida. Detectar la manipulación no siempre es sencillo. Primero conviene preguntarse: ¿Cómo te hace sentir la persona en cuestión? Mirar en tu interior es la clave para averiguar si estás siendo víctima o alguien pretende que lo seas. ¿Te cuesta negarte a sus requerimientos? Ocurre a menudo, porque decir "no" es más difícil que asentir: implica dar argumentos que el otro considere convincentes, para que no reaccione negativamente y nos desprecie.

COMO IDENTIFICARLE

Observa cómo es la reacción de esa persona cuando te niegas a hacer algo que te ha propuesto. Si te hace sentir mal, puedes empezar a sospechar. Incomodidad, culpabilidad, desasosiego, indecisión, frustración y humillación son algunas de las emociones que provoca.
El manipulador no suele ser consciente de serlo. En su libro "Los manipuladores", Isabelle Nazare-Aga explica que solo el 20 por ciento lo reconoce. La autora, experta en relaciones, enseña a desenmascararle a través de los siguientes rasgos de personalidad.

DEPENDIENTE Y EXPERTO SEDUCTOR

La personalidad manipuladora es dependiente, por ello intenta provocar dependencia también en los demás. Este defecto está solapado por el carácter generalmente abierto del manipulador, aunque en ocasiones sucede lo contrario: se trata de una persona inadaptada e inflexible que no acepta bien los cambios. Habitualmente, el manipulador- seductor consigue sus propósitos gracias a su gran poder de seducción, que sabe utilizar a la perfección, y a las alabanzas, normalmente exageradas, que hace sobre su víctima. Así es como crea la dependencia. A todos nos gusta que nos halaguen, y no estamos demasiado acostumbrados a ello; por eso, librarse de alguien que nos trata como si fuésemos reyes puede convertirse en un gran reto.

ES CELOSO Y POSESIVO

El manipulador es egocéntrico y celoso. Domina el lenguaje y lo utiliza para lanzar amenazas indirectamente, para trasladar su responsabilidad y culpabilizar a los demás en nombre de otros. Nunca dirá cosas como "Creo que tú tienes la culpa", sino que dirá más bien "tal persona piensa que tú tienes la culpa". No se comunica nunca con total sinceridad, sino que maneja las palabras a su antojo para hacer creer lo que a él le interesa.

El respeto no es entendido ni practicado por el manipulador. Aunque al principio parezca mostrarlo y se presente a sí mismo como un ser independiente, que da libertad a los demás para hacer lo que desean, es solo una pose.
Si te encuentras con alguien que pretende ser tu único amigo, o acaparar todo tu tiempo de cualquier forma, es muy probable que estés ante un auténtico manipulador. Tanto si la víctima es su pareja, un amigo, un compañero de trabajo, o alguien de quien cree que puede conseguir influencia y honores, el manipulador intenta aislar a la víctima, haciendo lo posible para que rompa con todas sus relaciones, incluso a través de la crítica y la descalificación.

INCUMPLE PROMESAS

Sus respuestas son confusas, con lo que consigue desconcertar aún más. Suele hacer promesas que sabe que no va a cumplir, por lo que confiar en él se hace prácticamente imposible. Además es muy voluble, un día piensa una cosa y al siguiente puede decirte otra muy distinta.

Para librarse del manipulador hay que renunciar a sus piropos y armas de fuego, sacrificar el ego.


SI NO ME QUIERES, ME MATO

El manipulador puede llegar incluso a las amenazas suicidas para intentar alcanzar su objetivo. Es común en personalidades manipuladoras extremas: personas inseguras e insatisfechas que tienden a la depresión. La mayoría se siente frustrada, de ahí su necesidad de manipular. Piensa realmente que son los demás los que están obligados a salvarle de una vida que no le satisface, en lugar de empezar a hacer algo por sí mismo para cambiarla.

CARECE DE AUTOESTIMA

Su baja autoestima le hace desear caer bien a todo el mundo. Nadie diría de un manipulador que se quiere poco; sin embargo es así, no confía en sí mismo y se compara con los demás continuamente, subestimándolos para sentirse algo mejor. La prueba es que intenta hacer ver a otros su superioridad. A veces incluso se muestra prepotente y vanidoso, excesivamente crítico, aunque no soporta bien las críticas hacia sí mismo, e incluso puede llegar a ser verbalmente agresivo.

SU ARMA: EL CHANTAJE EMOCIONAL

Es capaz de intimidar si es necesario y muestra una crueldad en sus críticas difícil de comprender, como también puede hacerse la víctima para lograr la compasión ajena y, con ello, su objetivo. El chantaje emocional es una de sus armas, pero lo realiza tan sutilmente que el otro no suele darse cuenta hasta pasado el tiempo. El manipulador es inteligente y su necesidad de controlar le agudiza esta inteligencia como instinto de supervivencia.

SOLO HABLA DE ÉL

Otro de los signos más claros para detectarle en los primeros encuentros es el hecho de que cambia continuamente de tema en una conversación, bien con nuevas preguntas, bien con distracciones, o directamente hablando solo de sí mismo y de sus problemas. La dificultad para mantener una charla con otra persona, o fingir interés por un tema en concreto que le sea ajeno, es habitual en una personalidad manipuladora, que solo muestra atención por sus propios intereses.

IGNORA TUS OPINIONES

Si conoces a una persona que no tiene en cuenta tus deseos, sino solamente los suyos, que intenta inducirte a hacer cosas que no harías por ti mismo, cuidado. En un principio lo hará de forma casi inapreciable, pero más adelante insistirá hasta conseguirlo. Y por supuesto, se mostrará enfadado o molesto si no consigue lo que quiere. Si se da cuenta de que le has desenmascarado, sufrirá por no haber conseguido lo que se propuso, pero extrañamente se dará cuenta del daño que puede haberte hecho.

¿A VECES UTILIZAS LA MANIPULACIÓN?

Es posible también que hayas reconocido en ti alguno de los rasgos de l manipulador - como en todo hay medidas - ya que todos usamos a veces inconscientemente la manipulación para alcanzar un objetivo. Si es así, lo importante es empezar a ser consciente de ello para buscar la ayuda que necesitas, o bien, intentar corregir por ti mismo este comportamiento.

EL MEJOR REMEDIO: CREER EN TU VALÍA

Lo primero para estar a salvo de la manipulación, es ser independiente psicológica y emocionalmente, tener una buena autoestima y actuar de forma coherente con tus pensamientos.
Las personas que se sienten igual de capaces que los demás no necesitan controlar las acciones y pensamientos ajenos, sino solo dirigir los suyos. Permiten que la libertad que ellos poseen también la disfruten los demás, sin sentirse ofendidos por este motivo.
No tomarse las cosas de modo personal, saber que el mundo no gira solo en torno a nosotros y permitir que cada uno haga uso de su vida es la forma más rápida de corregir cualquier instinto manipulador que podamos tener.


Mar Cantero Sánchez


Ecribir para conocerte mejor

Revista Psicología Práctica, nº 105,
Enero 2008

Técnicas para liberar emociones y dejar que tu inconsciente pida lo que necesita.

La escritura sirve para ahondar en el corazón y la mente humanos, en ocasiones imposibles de entender.


Tras asistir al taller “La Escritura del Bienestar”, Esperanza emborrobó folios durante días. En ellos fue plasmando sentimientos y sensaciones hasta ir descargando la ira, la tristeza y el dolor que sentía por estar enferma. Después de quitarse ese gran peso de encima, siguió realizando los ejercicios de escritura propuestos, para plasmar su profundo deseo de recuperarse. Escribía lo que haría cuando volviese a estar sana, los cambios, las nuevas ilusiones...hasta que sus escritos se convirtieron en una realidad. Ahora está completamente sana y sigue escribiendo en su cuaderno del bienestar cuando lo necesita.

Un método para sentirse mejor.

Esperanza es una de las participantes del taller "La Escritura del Bienestar", que imparto. Se trata de un método fácil y eficaz para empezar a hacer los cambios vitales que necesitamos. A menudo el corazón nos grita muy fuerte pero la mente se hace la sorda y aparenta no escucharlo. Entonces esos gritos hacen un daño que puede ser irreparable para nuestro cuerpo o nuestra alma. Dolores, enfermedades físicas o mentales, malestar, frustración, tristeza, arrepentimiento, baja autoestima, o un continuo auto castigo, son algunos de los signos de un mal entendimiento entre mente y corazón.
Esta batalla interna se manifiesta en la vida que estamos llevando, en cómo gastamos nuestro tiempo, en la forma de relacionarnos con los demás, en el trabajo, etc. A veces parece como si fuésemos dos seres en desacuerdo que comparten un mismo cuerpo. Pero con una escritura encaminada hacia el bienestar, podemos transformar esta hostilidad interna en armonía entre mente y corazón.

Un lenguaje común para mente y corazón

Para lograr la unión entre mente y corazón, necesitamos utilizar un lenguaje que ambos entiendan. La escritura viene a ser ese nexo. Nos hemos educado con palabras y nos comunicamos con ellas cada día, sin embargo, al hablar nos falta algo esencial para ser nosotros mismos en cada momento, en cada decisión que tomamos, en cada acción que llevemos a cabo. Eso es lo que vamos a buscar bolígrafo en mano: la parte inconsciente de cada uno de nosotros. Las prácticas de escritura que se realizan en el taller son siempre guiadas, y cada técnica está pensada para solucionar un problema concreto, por ejemplo: tomar una decisión, perdonar a alguien con quien tuviste un conflicto (o a ti mismo), superar un miedo...
Después de escribir, cada uno de los participantes comenta lo que ha aprendido y descubierto, casi siempre cosas que hasta ese momento habían permanecido ocultas para uno mismo.


Hermanarte con tu subconsciente

En lo que escribes puede estar la clave para solucionar tus problemas, para encontrar el camino hacia tus objetivos, para mejorar tu entorno, para conocerte de forma auténtica y hallar las capacidades que tienes para hacer realidad tus sueños y, lo más importante, para hermanarte con tu subconsciente. Escribir hace consciente de lo que existe de manera inconsciente.

Grupos reducidos

Mientras los alumnos escriben, de fondo suena una música adecuada para potenciar la creatividad y la inspiración de cada uno de ellos. Se escribe desde el principio que es de lo que se trata. Pero los textos no se leen ante desconocidos (es algo que a veces preocupa o da vergüenza) porque pertenecen a la parte más íntima de uno mismo. Eso sí, después se puede comentar lo escrito o presentar las conclusiones ante los demás si uno lo desea.

Conseguir el autodominio

Es importante dejar fluir la escritura sin limitaciones. En clase se respetan las palabras, los silencios y los estados de ánimo, sensaciones y emociones que cada ejercicio provoca en quien escribe. No se busca la pérdida de control ni el derrumbamiento emocional; todo lo contrario, se aprende el autodominio y la autoconfianza, a través de la recuperación de la propia autoestima.
En el taller aprendes a leer entre líneas, a saber que lo que necesitas ha sido escrito por tu propia mano. Escribir te devuelve al origen, a la sencillez de las cosas, al pensamiento real sin limitaciones de ningún tipo, sin miedos, ni prejuicios, dudas o desconfianza.
Con los ejercicios de escritura que se proponen, todos breves y tan sencillos que cualquier persona puede realizarlos, lo que se pretende es aprender a utilizar la escritura en beneficio propio. Para ello, recomiendo crearse un “cuaderno del bienestar”, que es un espacio al que recurrir cuando necesitamos hablarnos, pero no para acercarnos al pasado únicamente como ocurre con los diarios, sino para hablar desde el presente que es donde está la auténtica vida y donde podemos crear nuestro futuro día a día.

Los beneficios de escribir para ti mismo

Superar la timidez, ser más asertivo, ganar fuerza de voluntad, ser perseverante, mejorar tu aspecto...son sólo algunos de los beneficios que se consiguen gracias a la escritura. Escribir es un ejercicio saludable para el cuerpo, la mente y el espíritu porque requiere un tiempo de relajación, a solas con uno mismo, cediendo la carga emocional al subconsciente. Mientras escribes, te olvidas de todo y desahogas tus sentimientos, liberando todas las tensiones.

Desahogar tu dolor emocional

La escritura en el taller se plantea para el desahogo y eliminación de todo lo negativo que hay en nuestra mente, algo necesario para seguir adelante libre de cargas emocionales. Sirve además para romper la cadena de pensamientos recurrentes y de los círculos viciosos emocionales inconscientes. La escritura nos ayuda a ahondar len el corazón y la mente humanos, en ocasiones imposibles de entender.
Otro objetivo importante es sentirse bien, alegre, esperanzado tras escribir. Gracias a la escritura creativa redescubrimos la gran capacidad de ser optimistas que tenemos. Se trata de trabajar desde un "sí" absoluto a ti mismo, aprendiendo a utilizar el "no" con los demás cuando sea necesario. Convertir los pensamientos negativos en positivos es la enseñanza más importante de La Escritura del Bienestar.

¿Quieres realizar el taller a distancia?

Para los que quieren continuar desarrollando su crecimiento personal a través de la escritura, el taller puede realizarse a distancia. Leo cada uno de los textos entregados, por lo que es posible profundizar aún más en el subconsciente y adquirir pautas de pensamiento y actitud, adecuadas para cada persona.
Cada uno realiza los ejercicios a su ritmo y desde la tranquilidad de su casa, en soledad y con calma. Los comentarios que se te envían son las respuestas necesarias para continuar adelante, atando cabos en el pensamiento, tocando los puntos sensibles con sumo cuidado y respeto para que provoquen los cambios sutiles que estabas esperando desde hacía tiempo.
La escritura supone un reencuentro en el que aprendes a analizarte, a comprenderte, conocerte, amarte y cuidarte, a protegerte y a hacer buenas preguntas para obtener mejores respuestas, a tomar el control de tus acciones y a llevar las riendas de tu vida. Te redescubres conectando con tu verdadera esencia, aprendes donde está tu auténtico yo.

Un tiempo que te dedicas a ti mismo

Al escribir te tomas el tiempo necesario para hablarte, eres tú mismo sin necesidad de aparentar ser distinto, sin miedo, desarrollando la intuición y la observación a través de los sentidos. Es una buena manera de empezar a vivir la vida como una expresión de ti mismo cada día y en cada instante, mientras sigas respirando.

Tres ejercicios para conectar contigo

1. ¿Y si no tuvieras miedo?
Escribir dejando el miedo de lado te convierte en el creador de tu vida. Es una buenísima forma de creer en ti, de saber lo que puedes lograr. Escribe imaginando que no tienes miedo a hacer lo que deseas. Es una estrategia muy útil para saber lo que realmente quieres.

2. Reinventa tu pasado
¿Cómo te hubiera gustado actuar en algún momento de tu vida? Si sientes frustración respecto a algo que hiciste o que no hiciste, escríbelo de nuevo con un final feliz. TE sorprenderá lo sanador que es este ejercicio.

3. Carta del perdón
Escribe una carta en la que perdones a alguna persona con la que estás en conflicto. No hace falta que se la envíes después, a no ser que quieras hacerlo. Es sobre todo para ti. Te sentirás completamente liberado. La importancia de perdonar está, sobre todo, en ser perdonados por nosotros mismos.


Mar Cantero Sánchez


¿Te desahogas con los demás?

Revista Psicología práctica, nº 103
Noviembre 2007

Cómo reconocer y resolver una proyección

Una proyección es atribuir a otro, miedos, dudas o emociones que en realidad nos pertenecen, aunque no lo sepamos. A pesar de que es difícil reconocerlas pues son inconscientes, es importante hacerlo para evitar conflictos en las relaciones.


Patricia teme que su pareja vaya a dejarla, siente celos y cree que él se está aburriendo de ella. Le acusa de ser demasiado abierto con las mujeres. Cree que es el único hombre al que ha amado realmente, teme a la soledad y a no volver a encontrar una persona por la que sienta lo mismo. Sufre y hace sufrir con sus continuos cambios de humor. Su pareja empieza a contemplar la posibilidad de dejarla, pero no por los motivos que ella teme, sino por su actitud acosadora y agobiante.

Miguel está muy enamorado de su esposa, pero desde hace un tiempo la trata sin respeto. En sus palabras, hay un tono de reproche a veces sarcástico. La acusa de no hacer las cosas bien, se muestra prepotente y no le da el apoyo que necesita. Detesta que realice actividades a solas o con otras personas. Ella ha intentado hacerle ver su comportamiento, pero él lo niega. No es capaz de reconocer su agresividad constante.

Elisa sufre a diario por el bienestar de su hija de veinticinco años. Si coge el coche, le recuerda que conduzca despacio. Si va a la universidad, la despierta antes que suene el despertador por si no lo oye. Su hija se siente agobiada pero Elisa no puede entender que ya es mayor para correr sus propios riesgos y continúa angustiada.

¿Qué es lo que les ocurre interiormente a Patricia, Miguel y Elisa? ¿Por qué no son capaces de reconocer su actitud, cuando los demás intentan hacerles ver el daño que están causando a su relación? Lo que hacen es proyectar, localizar en otros algo que en realidad está en su interior y que rechazan de sí mismos. Es un proceso defensivo muy común que causa serios problemas y que al ser inconsciente, es difícil de detectar, tanto por los que proyectan como por los que lo sufren.


El efecto que causan

El efecto que la proyección de un miedo ajeno causa en el otro es devastador. Una proyección negativa distorsiona la realidad de tal manera que provoca un gran rechazo en la otra persona pues recibe una desconfianza que va minando la relación paulatinamente. Se siente herida por las acusaciones y esto transforma también la visión que tenía de la relación hasta ese momento tras sentirse dolida, responde a la acusación a su manera, agravando el conflicto. Además una proyección puede acabar por hacer creer al otro que tales miedos también son suyos cuando no es así.

Las proyecciones no son siempre negativas. A veces creemos que el otro es especialmente maravilloso y lo ensalzamos distorsionando la realidad, con las emociones descontroladas que esto conlleva. Inseguridad, celos, envidia, inferioridad o prepotencia, convierten a la persona que proyecta en alguien que sufre y hace sufrir con el consiguiente malestar en la relación. Las consecuencias negativas de una proyección no son sólo para quien la recibe, ya que repercuten en quien proyecta devolviendo la desconfianza, las dudas y el miedo.

Una proyección casi siempre se realiza en el tiempo. Bien hacia el pasado, bien hacia el futuro, alejándose del presente. Esto provoca que la persona se descentre al preocuparse por las cosas que cree que le sobrevendrán, o por los hechos negativos que ya le ocurrieron, y suele desocuparse de otros aspectos de su vida como su trabajo, otras relaciones, o disfrutar de su tiempo libre.


Por qué proyectamos

Sartre dijo que “el infierno son los otros”. Esto es exactamente lo que sientes cuando proyectas un miedo en otra persona, pero lo que haces es reflejar en ella tu propio infierno.

Todos hemos proyectado nuestros miedos en alguien alguna vez, aunque no lo recordemos. A veces es porque nos sentimos culpables por algo que hemos hecho o pensado hacer. Los celos infundados son un claro ejemplo de este tipo de proyección ya que surgen siempre de la baja autoestima de quien los siente.

La sociedad ayuda en algunos casos a que las proyecciones se mantengan. Está bien visto socialmente preocuparse por el bienestar de los demás aunque sea de manera exagerada. Que una madre se preocupe por sus hijos está bien entendido por el resto de las madres y de la gente en general, pero a veces no nos damos cuenta que para todo hay un límite. Lo mismo ocurre con cualquier otro tipo de relación entre adultos. Si descargas en otro tus propios miedos impides que los demás puedan resolver los suyos.


El origen

C.G.Jung decía que las proyecciones convierten al entorno en el propio rostro, que es a la vez algo desconocido. Partiendo de esta base podemos afirmar que nadie proyecta conscientemente, por eso es imposible saber lo incómoda que puede llegar a ser nuestra actitud cuando proyectamos un miedo, a no ser que consigan hacérnoslo ver, lo cual es complicado, ya que cuando la víctima lo intenta, solemos sentirnos heridos.

La causa de esto es en realidad el ego que se superpone a todo lo demás, dominando nuestras emociones y pensamientos. Cuando proyectamos, lo hacemos desde nuestro ego solamente, sin contar con la verdad que existe en el otro, sino sólo con la nuestra y además creemos falsamente que ambos somos iguales.

La proyección se realiza desde la inestabilidad. Una persona segura no exige ni acusa, sencillamente vive y deja vivir. Cuando proyectas lo haces porque te sientes desesperado ante tu propia falta de confianza y de dominio. Sueltas las riendas y pierdes el control, permitiendo que sea la situación la que controle. El miedo a los cambios, a lo diferente, la necesidad de dependencia, los deseos de manipulación, o la despreocupación y desconocimiento de uno mismo, es lo que origina una proyección que casi siempre se traduce en un ataque verbal o acusación. Recordemos que el ataque es una súplica. Es posible que estés pidiendo que te quieran y te lo demuestren como tú necesitas, que te consuelen o apoyen, o simplemente que te dediquen más tiempo.


Sanar el ego

Todos rechazamos alguna parte de nosotros. Nos negamos a ver lo que no nos gusta, lo que nos hace peores a nuestros ojos. Pretendemos ocultar en lo más hondo las actitudes que conscientemente creemos incorrectas, pero todo este mecanismo es tan rápido y tan sutil que ni nos damos cuenta. Nuestro ego se mantiene así intacto, ante las propias imperfecciones. Es un comportamiento natural de auto defensa, culpabilizar a los otros para evitar el castigo del desamor o la soledad. Cuando tratas de esconder lo que no quieres que nadie vea, lo haces de forma instintiva y sin ser consciente de ello.

Puede que hayamos estado negando cierto comportamiento o defecto durante años y entonces se hace aún más difícil el reconocerlo. Para sanar el ego no podemos escondernos de nosotros mismos. Si reconoces como eres, con defectos y carencias incluidas, sabiendo que nadie es perfecto ni absolutamente correcto en cada acto o situación, sentirás un gran alivio y evitarás la necesidad inconsciente de la proyección.

La autoestima es una condición imprescindible para no proyectar los miedos y las dudas en los demás. Sin ella, es totalmente imposible reconocer que lo estás haciendo y para ello, lo mejor es empezar a desocuparte tanto del otro, para empezar a ocuparte más de ti mismo. Cuida de ti, en lugar de esperar que lo haga otro. Cuando te proteges, te conoces y te respetas, la necesidad de recibir todo de los demás, desaparece y con ella, las sensaciones nocivas y erróneas que pueden influir negativamente en tu relación.


Evitar ser las víctimas

Todos hemos sido víctimas de los miedos proyectados de otros alguna vez. No obstante, algunas personas son menos capaces que otras de asumir el propio deber moral por sí mismos y encuentran sin pretenderlo, a otros que teman y se preocupen en su lugar. Con esto consiguen sentir que tienen respeto por sus acciones y que le dan el valor suficiente a su vida. Cuando los demás les recuerdan ciertas normas, estas personas sienten que vuelven al redil y continúan adelante con la presencia invisible de lo correcto en la memoria. De otra manera, es posible que perdieran el norte, ya que suelen tener su propia visión de lo que la sociedad dictamina como adecuado. Suelen ser aquellos que a veces se saltan las reglas o que actúan según su criterio, algo que no está muy bien visto socialmente.

Para no ser víctimas de una proyección, lo más importante es que te des cuenta de que es la otra persona quien tiene miedo y no tú. Si no haces esto, es frecuente que los miedos ajenos se conviertan en propios con el tiempo. Por eso, en lugar de devolver la acusación con la misma agresividad o impertinencia, lo que provocaría sin dudas un conflicto, es necesario que intentes hacer ver a la otra persona que sus miedos proceden en realidad de su interior y no de un peligro real. El silencio suele ser la mejor respuesta, con él demuestras que no te afectan los temores ni las acusaciones del otro, y al mismo tiempo le muestras que es el otro quien tiene un problema y no tú.


Resolver la proyección

En primer lugar, necesitas que alguien te lo haga ver para darte cuenta. Es imprescindible reconocer el miedo que sientes hacia las reacciones del otro, es en realidad un miedo falso, ya que ni el otro es exactamente como tú crees, ni existe un peligro auténtico de que ocurra lo que tanto temes. Más bien al contrario, es por culpa de las malas sensaciones que provoca una proyección, por lo que las relaciones sufren o se acaban rompiendo.

Evitar proyectar tu miedo implica también ser capaz de ver las necesidades reales del otro y no las tuyas únicamente. Desarrollar la empatía y la comprensión es importante. Quizá, la persona que temes que se aburra de ti, no necesita que vuelva el romanticismo de los primeros años, ni necesita verte guapo y perfecto cada día, sino que eres tú quien en realidad echas de menos todo esto.

Una vez que has identificado tus necesidades y las suyas, lo mejor es decir directamente lo que te está pasando, lo que echas en falta y lo que temes que pueda ocurrir. Es el momento de pedir sin exigir. Hablar de una manera totalmente sincera, diciendo lo que te pasa y como te sientes, es muy eficaz para acabar con la dependencia que sientes hacia el otro, y además obtienes un buen resultado, ya que todo lo que se pide con respeto, se valora y se concede de la misma forma.

Esfuérzate en conectar con tus propios temores, aquellos que permanecen en la sombra. Es necesario para mantener tu integridad y la del otro, intactas. Intenta ver las situaciones con cierta objetividad en lugar de dejarte llevar por una vorágine de emociones y pensamientos negativos. Esto te ayudará a seguir siendo respetuoso con los demás, y si lo eres con los otros también lo eres contigo. Quien descalifica, se descalifica a sí mismo, y en el amor no hay cabida para las faltas de respeto, el acoso, o las acusaciones. Sólo conectando con tu miedo interior permites al otro responsabilizarse de sus temores y dudas reales, de sí mismo, algo que es necesario en una relación, que cada uno tenga su propio afán de superación y mantenga su propio espacio interior.

Otro punto que no puedes olvidar es ocuparte de vivir en el presente, es sin duda tu única certeza. En el ahora está la única realidad que vives y viven los demás a tu alrededor. Si te sigues preocupando por lo que pasará mañana, o porque ayer te ocurrió algo y crees que se repetirá, nada cambiará. La manera de que las cosas cambien es vivir el presente únicamente, lo más auténticamente posible, ocupándote de aprovechar cada momento al máximo y de manera positiva. La única forma de tener un buen futuro es haciendo un buen presente. Por eso, si temes que la otra persona vaya aburrirse de ti en el futuro, intenta no aburrirla tú antes en el momento en que vives. Recuerda que lo que te incomoda o temes de otro, puede ser lo que aún te queda por resolver dentro de ti.

Mar Cantero Sánchez