Terapia con Escritura:
El Taller de Desarrollo Personal a través de la escritura, está basado en el libro “La Escritura del Bienestar” que se publicará en breve. Aúna técnicas de desarrollo personal con técnicas literarias, apoyándose en la base del poder de la escritura como medio de crecimiento y desarrollo en la concreción de ideas, consecución de objetivos, renovación de creencias, preparación al cambio y descubrimiento de uno mismo.
Se basa sobre todo en recuperar la utilidad de la imaginación. Todos sabemos imaginar, pero hemos olvidado cómo hacerlo en nuestro favor. La imaginación es además el lenguaje del inconsciente.
Todos podemos escribir y algunos lo hacemos, pero sin saber el gran poder que tenemos en nuestras manos para hacer consciente lo inconsciente, para ayudarnos en el camino a la hora de cambiar nuestro mundo y de hallar un hueco donde podemos sentir que es realmente nuestro sitio. Por eso, este taller es un viaje y el alumno, un viajero que logra la recuperación de su libertad para decidir sobre cualquier aspecto de su vida.
El objetivo es aprender a sentirnos bien con nosotros mismos a través de la escritura, averiguar lo que realmente queremos y los pasos que hemos de dar para conseguirlo logrando al mismo tiempo el bienestar personal en todos los aspectos de la vida.
La práctica de los distintos ejercicios de pensamiento, escritura y actitud que se plantean en el curso, tiene como resultado el reencuentro con nuestro interior y con nuestra verdadera esencia, la armonía en el entorno, el hallazgo del camino personal y los medios para continuarlo, hasta recuperar el poder de decisión sobre nuestro destino. Consta de 7 módulos de lectura teórica y ejercicios prácticos de escritura creativa, más el trabajo conjunto con el tutor/a en la realización de los ejercicios y consultas o dudas que puedan surgirte. Al mismo tiempo, el tutor/a te pondrá ejercicios específicos sólo para ti, según lo que tú vayas necesitando. Después, tú reenvías los ejercicios realizados, junto a tus preguntas, al tutor en orden consecutivo, para que así puedas recibir el módulo siguiente cuando el tutor considere que ya no necesitas seguir trabajando en el módulo anterior y estás preparado para pasar al siguiente, pues todos están entrelazados y es necesario realizar uno y desarrollarlo completamente para continuar. Por el contrario, tanto la parte teórica como la práctica son sencillas y fáciles de interpretar.
Puedes utilizar el tiempo que necesites con cada módulo y no es necesario que los lleves a cabo hasta que no hayas terminado con tus consultas al tutor/a, aunque se recomienda no superar los dos meses para acabar todo el curso y que así el proceso de transformación te resulte de máxima eficacia.
Cabe la posibilidad de mantener conversaciones telefónicas o por chat con el tutor/a, (para alumnos en el extranjero, por chat) concertadas con anterioridad. Su duración va de 45 minutos a una hora, o más si fuera necesario. Puedes realizar cualquier duda o consulta por teléfono.
Se ruega que si quedas satisfecho y el curso ha sido de tu agrado, hagas la mayor publicidad posible del curso.
Al final del curso, recibirás por correo electrónico o postal, un certificado por tu participación en el taller. |
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La Escritura del Bienestar
Traducir a palabras escritas, de una manera guiada, nuestros pensamientos y emociones nos conecta con nuestro inconsciente. Esto nos ayuda a superar miedos y a crear nuestras propias metas.
Oscar Wilde decía que la imaginación es una manifestación del amor. Todos la tenemos pero no todos la desarrollamos. La escritura es un medio maravilloso para potenciar esta habilidad en nuestro favor. Como escritora conozco el placer y la satisfacción que me produce escribir, pero la escritura es mucho más que arte. Escribir hace consciente lo inconsciente. Gracias a una escritura guiada para hallar el bienestar, nos liberamos de los pensamientos negativos y recurrentes que día a día nos sumergen en una vorágine de ideas preocupantes. Para salir de este círculo vicioso de negatividad, es necesario escuchar al inconsciente y congratularnos con él. Cuando escribimos la mente desplaza su carga de racionalidad, permitiendo que las emociones afloren, aligerando el peso de preocupaciones y temores, consiguiendo el descanso. Es como dejar nuestros problemas en manos de otro, permitiendo además, que nuestro corazón se exprese con la palabra escrita. A través de la escritura concebimos nuestros objetivos de una manera realista, lo cual nos lleva irremediablemente a dar los pasos necesarios para alcanzarlos. Es un medio que cada uno utiliza de una forma natural, con nuestra manera particular de expresarnos. No se trata de aprender a escribir bien, sino de utilizar lo que sabemos como herramienta para la mejora de nosotros mismos. Teniendo en las manos este gran medio para hallar el bienestar, no es extraño que algunos le hayamos encontrado una utilidad práctica para hallar una realidad que el estrés y la inercia diarios, no nos permiten ver.
ALCANZAR EL BIENESTAR CON LA ESCRITURA
“Para el artista, la expresión es la única forma por la cual le es dado comprender la vida.” De Profundis, Oscar Wilde.
Un poema se escribe debido a un impulso que se siente, al que el autor no puede resistirse y que ha sido provocado por una emoción o sentimiento como la tristeza, la pasión, o la alegría. Luego podemos decir que escribir poesía nos ayuda a vaciar esa emoción sobre el papel, a desahogarnos. Esto ocurre también con la prosa. La escritura en general nos crea bienestar porque a través de ella nos adentramos en el mundo de la imaginación y lo mezclamos con la propia vida, con los sentimientos, emociones y sensaciones que nos embargan y de los que nos liberamos al escribir. Todos necesitamos expresarnos. Creencias y valores personales que intuíamos pero nunca nos habíamos atrevido a reconocer, aparecen de forma instantánea cuando escribimos. Podemos encontrar soluciones inesperadas, a problemas a los que nunca nos atrevimos a enfrentarnos. Es también uno de los mejores medios de comunicación y transmisión, muy efectivo para concretar ideas, ya que es nuestro pensamiento o voz, escritos. Es además un estímulo para descubrir la manera en que realmente somos, al tiempo que conseguimos la auto estima necesaria para desenvolvernos desde nuestra auténtica forma de ser.
LAS PALABRAS EN LA EDUCACIÓN
Nuestra mente es un sinfín de imágenes e ideas, pero pensamos y soñamos también con voces y palabras. Construimos nuestro mundo interior con ellas. Son una parte esencial en la educación. Los niños que crecen entre palabras de amor y de aprobación en la familia, se convierten en adultos con auto estima y respeto por sí mismos. Los que viven entre agresiones verbales e insultos, crecen como árboles torcidos, carentes de amor propio y de auto valoración. Vivimos en un mundo en el que la comunicación se hace a través del lenguaje y estamos llenos hasta el borde, de palabras. Sin embargo, a pesar de utilizarlas tanto, es muy común equivocar los significados de algunos términos. Quizá porque los hemos aprendido asociados a ejemplos o a frases hechas, o a cosas que dijeron nuestros padres, hermanos, o amigos en un momento dado y tendemos a creer que ése es su único significado, pero nos equivocamos. Una misma palabra puede tener un sentido diferente dependiendo de quien la diga y de quien la escuche. No siempre hablamos con nuestras palabras, puesto que a veces las copiamos de otras personas que las dijeron según sus circunstancias. ¿Qué nos ocurre entonces? Que nos habituamos a no pensar, a no analizar los hechos por nuestra cuenta y riesgo. Salimos del paso, echando mano del almacén de la memoria y esto no sólo nos afecta a nosotros, sino que repercute en los otros que a su vez, reciben palabras o frases equívocas que tampoco les pertenecen ni son adecuadas para ellos, formándose una larga cadena de malentendidos inconscientes. Como ejemplo podemos hablar de la sabiduría popular, los refranes o ciertas expresiones que forman parte de un lenguaje colectivo, cultural o familiar, no siempre son adecuados para nosotros, pero los creemos y acatamos, incluyéndolos en nuestra formar de hablar, de pensar e incluso de sentir. Esto es fruto de no mirar hacia dentro, de estar siempre esperando captar lo que se crea en el exterior. La gran pregunta es, ¿cómo crear nuestras propias palabras y pensamientos?
LA IMAGINACIÓN COMO TERAPIA
“La imaginación lo es todo, es una visión anticipada de las atracciones de vida que vendrán.” Albert Einstein
La vida me lleva continuamente a encontrar personas que necesitan ayuda. Experimentan sensaciones y emociones como el dolor, el miedo, la frustración o la impotencia, que todos conocemos y la mayoría de las veces, no sabemos qué hacer con ellas. Nos hacen sufrir, nos desequilibran y nos recuerdan constantemente que no somos felices. Escribirlas es bueno para contemplarlas con distancia, averiguar qué hecho o pensamiento las ha originado, y ser capaces de encontrar una solución para que desaparezcan. El corazón nos envía mensajes que nunca escuchamos y debido a esta falta de escucha, surgen las emociones negativas. Es maravilloso pararnos un rato a escucharnos realmente, y con la escritura adquirimos el hábito de concentración necesario para ello. Muchos psicólogos afirman que la terapia escrita influye positivamente en la salud y el estado de ánimo. Todos conocemos la utilidad del pensamiento positivo. Como ejemplo, contaré la historia de una persona que asistía a mi taller. Tuvo una terrible enfermedad que le había provocado una parálisis en un lado de su cuerpo. Los médicos le habían desahuciado. Estando en el hospital, sin poder mover el brazo izquierdo ni parte del rostro, le pidió a la enfermera que le trajera algo con lo que escribir. A pesar de la extrañeza, la enfermera lo hizo. Con su mano derecha, sin poder sujetar el papel, escribió con letras grandes y torpes, durante todo un día una misma frase, “Todo está bien en mi mundo”. Escribió como si no existiera nada más que aquellos folios en blanco. Al día siguiente, podía mover su rostro y su brazo izquierdo perfectamente. Con esto no quiero decir que la escritura pueda curar enfermedades, pero sí puede sanar problemas psicológicos y emocionales, además de ser un medio para adquirir el hábito de pensar positivamente. Si la utilizamos para concretar nuestras ideas, estas se convierten en una ley personal que nos lleva directamente hasta donde queremos. Lo que escribimos lo hemos pensado antes y los pensamientos, son una auténtica ley en nuestra vida. También así se rompe el hábito de pensamiento negativo, lo que nos lleva a agotar el dolor y la tristeza que a veces se instalan en el interior. Si escribimos desde nuestra intimidad, sirve para reencontrarnos. Escribiendo podemos hacer conscientes los miedos y concretarlos para evitar que lleguen a convertirse en irracionales y nos impidan vivir como queremos. Escribir sobre nuestro miedo es llevarlo de la mano y caminar hacia delante. La poesía, los cuentos, las novelas…son también útiles para dirigir el subconsciente utilizando el gran poder de la imaginación. Desde un mundo y un espacio inventados, creamos historias que en un principio contemplamos ajenas, pero que en el fondo son parte de nosotros. El mero hecho de escribir nos devuelve un tiempo a solas, lo que ya implica recuperar una conexión perdida necesaria para vivir.
CREAR LOS SUEÑOS
“El hecho de que tengas un sueño, significa que posees la capacidad para llevarlo a cabo”. Robin S Sharma.
Escuché una vez decir al escritor Francisco Umbral que la literatura es el reino de la libertad. El marqués de Sade decía que había encontrado la libertad en el fondo de un tintero y en la punta de su pluma. Los escritores sabemos que cuando escribimos somos libres y el único espacio en el que podemos serlo sin limitaciones, es la imaginación. En ese lugar ideado, todo es válido. No hay reglas ni leyes impuestas para cumplirlas. Jugamos a ser personajes que en el mundo real no nos está permitido y hacemos cosas que habitualmente no podemos, porque no nos creemos capaces o porque las circunstancias no son las más adecuadas. Vivimos historias que no hemos vivido en la vida real, somos héroes, villanos, buenos, o malos, hombres o mujeres, animales u objetos, lugares, caminos…cualquiera de ellos, es un lenitivo para la mente y el alma. Con la escritura también podemos convertir los sueños imposibles en objetivos probables, creando las oportunidades y los pasos que hemos de dar para lograrlos. Generalmente nos asusta tomar decisiones porque sentimos un gran temor a equivocarnos. La escritura también nos ayuda a decidir inteligentemente. A través de la escritura creamos nuestra propia escala de valores, decidimos qué no volveremos a permitir y qué queremos que represente un papel importante en nuestra vida. Aprender a perdonar y a asumir ciertos hechos del pasado que nos causaron dolor, al mismo tiempo que disfrutamos del presente y de lo experimentado, también se consigue escribiendo. En definitiva, la escritura nos ayuda a lograr la tan deseada unión entre la mente y el corazón, esa alianza que nos convierte en unos seres únicos, para recorrer nuestro auténtico camino sin miedos, con la capacidad de crear nuestras propias metas, y las oportunidades y alternativas para llegar a ellas, a la vez que descubrimos nuevas habilidades en ese hermoso proceso de ser mejores.
Mar Cantero Revista Integral, Mayo nº 329
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