STOP al manipulador

 

Te sientes mal ante la insistencia de alguien? ¿Crees que esa persona abusa de ti de alguna manera, aunque no sabes discernir cuando y cómo lo hace? ¿Conoces a alguien que se comporta siempre como una víctima? Si respondes afirmativamente a alguna de estas preguntas, es posible que estés sufriendo un intento de manipulación.

Carlos confiaba en la aparente amistad de Jesús, pero cuando se negó a obedecer sus dictados, la actitud de su compañero cambió, le convirtió en el blanco de su sarcasmo y de sus bromas de mal gusto, y empezó una campaña de descalificación contra él que propició la ruptura de la relación. En este caso, Carlos tuvo suerte, se dio cuenta con rapidez de que estaba intentando ser manipulado, pero no siempre es fácil ser consciente de que estás siendo víctima de una personalidad manipuladora o de si estás manipulando. En este artículo, intentaremos dar algunas claves para reconocer el problema y salir airosos de él.

 STOP AL MANIPULADOR, pag 1, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezCómo detectar la manipulación

Todos hemos utilizado la manipulación en algún momento. En la infancia es cuando más se usa esta estrategia de autodefensa o autoprotección. En su libro “Ratones, dragones y seres humanos auténticos”, (Grupo Albor-Cohs División Editorial) E. Manuel García Pérez y Ángela Magaz Lago se dirigen a los niños para hacerles comprender que a veces su comportamiento puede ser manipulador y les enseña cómo evitarlo. Sin embargo en los adultos, la personalidad manipuladora es una actitud negativa que es capaz de provocar un daño psicológico real a sus víctimas.

Detectar una manipulación y liberarse de ello es complicado. Se requiere en primer lugar una observación de las propias sensaciones. Cómo te hace sentir la persona en cuestión, es la clave para averiguar si estás siendo su víctima o si pretende que lo seas.

A muchas personas les cuesta negarse a los requerimientos de los demás. Decir que no es más difícil que asentir, porque implica dar unos motivos que esperamos que el otro considere razonables y se convenza con nuestra explicación, sin reaccionar negativamente contra nosotros. Esto no suele ocurrir, simplemente porque a nadie le gusta recibir un “no” por respuesta. Es importante por tanto, para detectar la manipulación, observar cómo es la reacción de las personas cuando nos negamos a hacer algo que nos han propuesto. Por otro lado, si somos nosotros quienes nos sentimos mal después de decir que no, es posible que sea por culpa de esa reacción, por lo que podemos estar tratando con una auténtica personalidad manipuladora que siempre consigue hacernos sentir culpables ante nuestras decisiones, si son contrarias a las suyas.

La personalidad manipuladora

En su libro “Los manipuladores”, Isabelle Nazare-Aga, señala los signos que detallo a continuación para desenmascarar a un manipulador y añade que sólo un veinte por ciento es realmente consciente de serlo, por eso es tan difícil que se reconozcan como tal y que busquen ayuda profesional.

La auténtica personalidad manipuladora es dependiente, por ello intenta provocar dependencia también en los demás. Esta dependencia está solapada por el carácter generalmente abierto del manipulador, aunque no siempre es así. En ocasiones es todo lo contrario, se trata de una persona inadaptada e inflexible que no acepta bien los cambios. Pero existe otro tipo de manipulador-seductor que es totalmente diferente. Este consigue sus propósitos gracias su gran poder de seducción que sabe muy bien como utilizar, y a las alabanzas normalmente exageradas, que hace sobre su víctima. Así es como crea la dependencia. A todos nos gusta que nos halaguen y no estamos demasiado acostumbrados a escuchar cosas positivas sobre nuestra persona, por ello, librarse de alguien que nos trata como si fuésemos los más importantes, puede convertirse en un gran reto.

El manipulador es egocéntrico y celoso. Domina el lenguaje y lo utiliza para lanzar amenazas indirectamente, para trasladar su responsabilidad y culpabilizar a los demás en nombre de otros. Nunca dirá cosas como “creo que tú tienes la culpa”, sino que dirá más bien “tal persona piensa que tú tienes la culpa”. En líneas generales no se comunica nunca con total sinceridad, sino que maneja el lenguaje a su antojo para hacer creer lo que quiere, sin decir mucho en realidad.

Sus respuestas son confusas, con lo que consigue desconcertar aún más. Suele hacer promesas que sabe que no va a cumplir, por lo que confiar en ellos se hace prácticamente imposible. Además son muy volubles, un día piensan una cosa y al siguiente pueden pensar otra totalmente distinta, y no sólo una vez, sino como actitud habitual ante las circunstancias de la vida.

STOP AL MANIPULADOR, pag 2, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezLas amenazas

A veces, el manipulador puede llegar incluso a las amenazas suicidas para intentar alcanzar su objetivo. Es común en este tipo de personalidad, el deseo del suicidio, ya que son personas inseguras e infelices que tienden a la depresión. La mayoría se sienten frustrados, de ahí su necesidad de manipular. Piensan realmente que son los demás, los que están obligados a salvarles de una vida que no les satisface, en lugar de empezar a hacer algo por sí mismos para cambiarla. Ninguno está de acuerdo con su situación actual, aunque fingen estarlo y acaban conformándose. Para ellos es más fácil quejarse continuamente o intentar que otro actúe por ellos, en lugar de salvarse a sí mismos. Además, su baja autoestima les hace desear siempre caer bien a todo el mundo, por lo que cualquier paso o decisión que pueda contradecir esto, se les hace impracticable.

Nadie diría de un manipulador que tiene una baja autoestima, sin embargo es así, no confía en sí mismo y se compara con los demás continuamente, subestimándolos para sentirse algo mejor. La prueba de esto es que siempre intenta hacer ver a otros su superioridad. Para ello se muestra prepotente y vanidoso, excesivamente crítico aunque no soporta bien las críticas hacia sí mismo, e incluso puede llegar a ser a veces verbalmente agresivo. Son capaces de intimidar si es necesario y muestran una crueldad en sus críticas difícil de comprender, como también pueden hacerse las víctimas para lograr la compasión ajena y con ello, su objetivo. El chantaje emocional es una de sus armas, pero lo realizan tan sutilmente que el otro no suele darse cuenta hasta pasado el tiempo suficiente para haber caído en la manipulación. El manipulador es inteligente y su necesidad de controlar le agudiza esta inteligencia como instinto de supervivencia.

El respeto

El respeto no es entendido ni practicado por el manipulador. Aunque al principio parezca mostrarlo y se presente a sí mismo como un ser independiente, que da libertad a los demás para hacer lo que desean, no es cierto. Si te encuentras con alguien que pretende ser tu único amigo o acaparar todo tu tiempo de cualquier forma, es muy probable que estés ante un auténtico manipulador. Tanto si la víctima de su manipulación es su pareja, un amigo, un compañero de trabajo, o alguien de quien cree puede conseguir influencias y honores, el manipulador intenta aislar a la víctima, haciendo lo posible para que rompa con todas sus relaciones, a través de la crítica y la descalificación.

Si conoces a una persona que no tiene en cuenta tus deseos sino solamente los suyos, que intenta inducirte a hacer cosas que no harías por ti mismo, también puedes estar ante un manipulador. En un principio, lo hará de forma que sea casi inapreciable, pero más adelante insistirá y persistirá hasta conseguirlo sin dar tregua. Y por supuesto, se mostrará molesto o enfadado si no consigue lo que quiere. Si se da cuenta de que le has desenmascarado, sufrirá por no haber conseguido lo que se propuso, pero extrañamente se dará cuenta del daño que puede haber hecho.

STOP AL MANIPULADOR, pag 3, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezCómo defenderte

No obstante, puedes defenderte del intento de manipulación. En el momento en que eres consciente de que alguien está intentando manipularte, lo más importante es como he dicho antes, observar si muestra alguno de estos signos. Esta actitud espectadora te dará el suficiente tiempo y la claridad necesarios para corroborar que realmente está intentando manipularte. La manipulación suele hacerse sutilmente y es necesario tomar un poco de distancia para verla claramente. Adopta una actitud pasiva, sin aceptar ni negarte a sus peticiones, sino dejando todo en un paréntesis, mientras observas también tus sensaciones. Incomodidad, culpabilidad, desasosiego, indecisión, frustración y humillación, son algunas de las emociones que se suelen sentir ante la manipulación.

Lo más difícil es darse cuenta a tiempo. Uno de los signos más claros para detectar una personalidad manipuladora en los primeros encuentros, es el hecho de que cambian continuamente de tema en una conversación, bien con nuevas preguntas, bien con distracciones, o directamente hablando sólo de sí mismos y de sus problemas. La dificultad para mantener una charla con otra persona o fingir interés por un tema en concreto que les sea totalmente ajeno, es habitual en una personalidad manipuladora que sólo muestra atención por sus propios intereses. Necesitan ser el centro de todas las conversaciones y generalmente consiguen que se hable de ellos incluso cuando no están presentes, debido a la densidad de su comportamiento social.

STOP-AL-MANIPULADOR-pag-4-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-3-2008-Mar-Cantero-SánchezReconocerse como manipulador

Es posible también que hayas reconocido en ti alguno de estos signos, pero esto no significa que tu personalidad sea manipuladora, sino que todos usamos a veces inconscientemente la manipulación para alcanzar un objetivo. Si es así, lo importante es empezar a ser consciente de ello para buscar la ayuda que necesitas, o bien, intentar corregir por ti mismo este comportamiento. Si hace tiempo que escuchas a los demás referirse a ti de esta manera, la observación de tu forma de comportarte con ellos, intentando ser objetivo, te ayudará a cambiar tu actitud. Piensa que el deseo de manipulación es común a todas las personas y que sólo tendrás una auténtica personalidad manipuladora, si insistes en ello a pesar del rechazo.

Otro paso importante es que adquieras conocimiento de cómo elevar tu autoestima para no caer en la dependencia que sientes y que te lleva a intentar manipular. El respeto hacia los demás no es decidir siempre tú, lo que se ha de hacer en cualquier momento. El respeto empieza por permitir que cada uno haga uso de su libertad, aprender a ser capaz de aceptar las negativas y sobre todo darte el tiempo necesario para comprender sus razones, que no tienen por qué ser necesariamente las tuyas.

Cree que las cosas ocurren a su debido tiempo y es posible que no sean como tú las has planeado, pero esto forma parte del juego de la vida y de las sorpresas que te da el día a día. Intenta apreciar tu tiempo sin intentar controlarlo todo. En el deseo de controlar, buscas una seguridad que es imposible adquirir de esta manera. La única seguridad que es posible encontrar, está dentro de ti. Interioriza y escucha tus verdaderos deseos y necesidades, aquellos que no provienen del intento de aparentar tu superioridad. Si realmente eres superior a los demás en algo, no es necesario que lo muestres porque se verá en tus acciones. Recuerda que el deseo de manipular lleva implícita la creencia de sentirte inferior. Esto tampoco es cierto, nadie es inferior ni superior a nadie, sencillamente algunos se trabajan su interior más que otros y ahí está la única diferencia, no en ti, sino en tu actitud ante cualquier circunstancia adversa que pueda presentarse.

Recordar que ser independiente psicológica y emocionalmente, tener una buena autoestima, y actuar de forma coherente con nuestros pensamientos, es totalmente contrario a la necesidad de manipulación. Las personas que se sienten igual de capaces que los demás, no necesitan controlar las acciones y pensamientos de los otros, sino sólo dirigir las suyas. Permiten que la libertad que ellos poseen, también la utilicen otras personas, sin sentirse ofendidos por este motivo.
No tomarse las cosas de un modo personal, creer que el mundo no gira en torno a nosotros nada más, y permitir que cada uno haga uso de su decisión, es la forma más rápida de corregir cualquier instinto manipulador que podamos tener.

Mar Cantero Sánchez

 

2 comentarios

  1. Ana maria /

    Será posible que me encuentre en ambos lados? Maria

    • marcantero /

      Claro, todos nos encontramos en ambos lados alguna vez. A veces vamos cambiando de un lado a otro. Pero es diferente cuando se toma uno de los lados como actitud ante la vida y empieza a ser nuestra personalidad, bien manipulador, bien víctima.

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