Mar Cantero Sánchez

Aprendí a leer y a escribir con dos años y medio, y desde entonces la escritura ha formado y forma parte de mi vida. Creo además que la escritura es una maravillosa herramienta de auto ayuda y se lo transmito a mis alumnos de mis talleres y a mis lectores en mis libros, ya sean libros sobre bienestar o mis novelas. 

Soy madrileña pero hace tiempo que dejé la ciudad para escaparme a un rincón del Mediterráneo, lleno de magia y de color. Y desde entonces, ya no soy la que era. Aquella persona que escribía desde los dos años y medio, según me recuerda a veces mi madre, cambió mucho al tomar la decisión más importante de su vida: Dejarlo todo, quedarme sin nada, abandonar cosas que amaba, sufrir el dolor de la huida, para volver a empezar a vivir. Reconozco que no fue fácil, pero todo el que arriesga gana. Y aquí sigo, desde entonces, recibiendo la buena energía que desprende este lugar que me enamoró y que me recibió con los brazos abiertos, donde el mar me mece cada día y el cielo se refleja en el agua para recordarme que hay que seguir adelante siempre, porque no sabes cuánto va a cambiar el día de mañana, ni lo diferente que puede llegar a ser tu futuro.

Como he dicho, escribo desde niña, con seis años mi madre leía mis primeros cuentos y se reía mucho, y yo con ella. Quizá por eso, el sentido del humor siempre aparece en mis libros, de alguna forma. Más adelante, me decidí a escribir mi primera novela: Los viernes, el paro duerme, que trataba de la situación de aquel momento entre los jóvenes que, sin trabajo, se presentaban a sus primeras entrevistas de empleo. Y de nuevo el sentido del humor hizo su magia, ya que resulté finalista en el Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela. Todo un logro para alguien que solo había publicado un par de cuentos y otros tantos poemas en antologías. Después de aquel premio, vinieron más, la mayoría de cuentos, hasta que llegó mi segunda publicación con una nueva novela: El árbol de los pájaros alegres, y la siguieron Yo, tú, él y vos: De Benidorm a Las vegas; Reset Love: Reiniciando el amor; Las chicas del club de Belly Dance; y por fin, Los mares del alba. Y, aunque ha habido altibajos, nunca he parado de publicar desde entonces, con más o menos suerte, porque no todas las editoriales son iguales ni trabajan con la misma ilusión y eficacia.

Más adelante y mientras estudiaba historia en la universidad, decidí que llevaba dentro algo que debía transmitir a los demás y que era importantísimo: tanto como había aprendido en los peores momentos de mi vida. Fue cuando apareció mi otra faceta, la de coach, en la que me imbuí en los años siguientes y gracias a ella, he escrito en las mejores revistas de este país y de Sudamérica, sobre autoayuda y bienestar: Cosmopolitan, Mente Sana, Integral, Piensa es gratis, Psicología Práctica, y en estos momentos sigo escribiendo en Objetivo Bienestar, y acabo de comenzar en la revista MÍA, donde muy pronto veréis mis artículos. En esta faceta mía también publiqué varios libros: Escribe para ser feliz, La viajera de la felicidad, y cómo no, La vida es fácil si sabes simplificar. Todos con mucho éxito y este último, publicado también en Portugal y en México. Fue otro gran paso publicar en otras partes del mundo y recibir  feedback de los lectores desde tan lejos, pero que siento tan cerca. A todo esto, le sumo el haber creado y dirigir mi propia revista, en la que trabajar autores estupendos con una calidad literaria y una permanente búsqueda por encontrar lo que más interesa al lector. “Cé Chic para mentes abiertas” (www.cechic.com), está siendo una puerta a otro fascinante mundo que abarca todos los temas que más interesan en este momento y aquellos que han despertado el interés del público, siempre y seguirán haciéndolo. Una revista abierta, sin límites, original, muy creativa, y sobre todo, en constante evolución.

Por eso puedo decir, sintiéndome orgullosa además, que soy ambas cosas, novelista y coach, y no dejaría de escribir libros de autoayuda del mismo modo que no podría abandonar a ninguno de mis personajes en el camino. En estos momentos, estoy inmersa en una nueva novela, a pesar de que acabo de publicar la que considero mi gran obra: “Los mares del alba”, pues es un antes y un después en mi carrera.

Gracias al trabajo entusiasta, a su dedicación, y al saber hacer de mi agente María Jesús Romero, de MJR Agencia Literaria, la he publicado con  una gran editorial como es Plan B, de Penguin Random House, y eso cambia mucho las cosas. Ver que mi libro está en cualquier punto de venta de España y espero que muy pronto de Sudamérica, es una puerta abierta a recibir las maravillosas críticas de los lectores que me están llegando casi cada semana. Y no miento al decir que sus comentarios son excelentes, y estoy realmente contenta, porque veo que “Los mares del alba” llega muy dentro, al corazón de todos aquellos que la leen, y además despierta en cada lector un sentimiento de empoderamiento y de magia de la vida, que saben reconocer y aprovechar, al reconocerse en los personajes, al descubrir esa parte de la Historia de España que desconocían en un lugar del que existen muy pocas novelas escritas.

Tras escribir una novela como Los mares del alba, sé que ya nunca podré escribir como lo hacía antes y que cada nueva obra será un gran reto porque tendrá que superarla. Será difícil, pues esta novela es muy especial, tiene magia y una sabiduría que muchos desconocen, además es transmisora de unos valores que parece que hemos olvidado, pero lo voy a intentar con todas mis fuerzas, porque ahora solo quiero crecer en mi trabajo, plantearme metas y obstáculos que salvar, que me hacen ser mejor escritora cada día. No voy a parar de evolucionar como autora porque no concibo otra manera de trabajar, más que avanzando.

Mis lectores me suelen decir que ninguna de mis novelas es igual que otra. Tienen razón, porque detesto repetirme y porque para mí, la escritura es una herramienta para mejorar, arriesgar, atreverme, descubrir, aprender, hacer cosas nuevas, diferentes, cosas que nadie haya hecho, pues es un reflejo de mí misma. Y yo soy así, no sé vivir, si no es en una evolución continua y en un cambio constante, también como persona. Y ahora que ya me conocéis un poquito más, solo queda decir que los que aún no me hayáis leído, lo hagáis también a través de mis libros, pues es la forma más acertada de conocerme.