¿Eres libre en el amor?

¿Eres libre en el amor?

Psicología Práctica Nº 201

 

CÓMO DESENGANCHARTE DE UNA PAREJA TÓXICA

¿Sientes que en tu relación no eres tú mismo? ¿Te gustaría ser más feliz con tu pareja y algo te lo impide? A veces, sin damos cuenta, acabamos atrapados en una relación que no nos permite ser libres. Lo importante es que seas consciente para cambiarlo.

 

Mar Cantero Sánchez, portada, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comLo principal en una relación es que te sientas feliz. La felicidad debe ser tu brújula a la hora de continuar al lado de alguien. Sin embargo, qué poco caso hacemos de nuestras emociones y sensaciones cuando creemos estar enamorados. Dicen que el amor es ciego, y esto es porque al enamorarnos, a veces nos olvidamos de nosotros mismos. Tanto que, no nos damos cuenta de que empieza a ser el otro quien manda en nuestra vida, lo que implica dejar de ser uno mismo. En mi novela “Hay vida después de ti… ¡Y es genial! (De Profundis Ediciones)”, las protagonistas son dos mujeres que se dan cuenta de que no han vivido un amor verdadero en sus anteriores relaciones, sino un sentimiento de carencia muy nocivo que puede socavar la relación y también a sí mismas. Han experimentado una falta total de libertad en el amor y es ahora cuando van a permitirse sentir un amor real, que no saben adónde las llevará, pero que les hace felices cada momento. Sin límites, sin etiquetas, sin prejuicios, saben que el hecho de amar libremente, es el único camino hacia la felicidad mutua y conjunta en una relación.

 

Dependencia emocional: ¿Qué es?

 

Quienes la experimentan, tienen una idea preconcebida y errónea de lo que es y debe ser el amor: Creen que amar y sufrir deben ir unidos. Por eso, se enganchan a un sufrimiento constante que les acarrea más sufrimiento. El amor verdadero existe pero a veces lo confundimos con un “pseudo amor” que no nos hace felices en absoluto. Todo lo contrario, nos hace sentirnos cada vez peor con nosotros mismos y con nuestra pareja, provocando que al mismo tiempo, no seamos capaces de romper con esa relación tan nociva pues nos sentimos completamente enganchados a ella. El problema nace con la falta de autoestima. Si no nos amamos lo suficiente a nosotros mismos, seremos más susceptibles de caer en un enganche emocional y de confundirlo con un amor auténtico, que en realidad no existe. Lo importante es saber distinguir si estamos amando realmente y recibiendo amor, o hemos caído en la trampa del pseudo amor que nos conduce inevitablemente al sufrimiento. Una vez que sabemos dónde estamos, podemos actuar en consecuencia.

 

Distintas formas de amar:

 

Hay varias maneras de expresar el amor, es decir, de amar al otro. Pero no todas son sanas. Párate un momento a leer estos puntos y así podrás compararlos con tu forma de amar a tu pareja. Quizá no estés amando realmente, sino sintiendo un pseudo amor que puede llevarte a terrenos muy movedizos y dolorosos.

 

Para distinguir el amor verdadero de esos “pseudo amores” nocivos, ten en cuenta lo siguiente:

 

. Amar con salud:

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 1, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comDos en compañía: Olvídate de la idea de la media naranja. Un amor sano es el resultado de dos naranjas enteras que no necesitan que nadie las complete, sino que ya están completas por sí solas.

 

  1. Sois libres: Vuestra unión produce un enriquecimiento sin coartar la libertad de ninguno de los dos. Cada uno es libre para tomar decisiones, hacer y deshacer a su antojo en su vida. Otra cosa es si elegís compartirlo, pero no os sentís obligados, lo hacéis porque queréis.

 

  1. Dar es maravilloso: Pero también hay que recibir, saber hacerlo y permitirlo. A veces en una relación se toma un rol equivocado, un comportamiento erróneo que lleva a convertir la pareja en una relación que cojea y cuyos cimientos ya no son tan firmes. Uno no puede aportar más que el otro. Una relación amorosa saludable se crea desde la igualdad.

 

  1. Saber dialogar: Los conflictos y desacuerdos no tienen por qué distanciar, al contrario, sirven para unir más, puesto que son un gran aprendizaje de uno sobre otro. Hablar no significa discutir, hay una gran diferencia. Saber distinguirlo es un plus en la relación.

 

  1. Iguales, no: Las diferencias se respetan y se valoran, no podéis ser iguales. Pero el compartir como es cada uno debe ser mutuo. Cada uno con su punto de vista y su mirada particular sobre las cosas. Tratarse con igualdad no significa ser iguales, sino permitir ser como sois cada uno.

 

  1. Dos vidas: Vuestra unión es un fluir de experiencias y ninguno necesitáis retener al otro. Ambos habéis llevado una vida a solas anteriormente y aunque ahora estéis muy bien juntos, no quiere decir que no podáis seguir teniendo vuestra libertad y vuestra vida, separados en ocasiones.

 

  1. Valoración ante todo: Ambos tenéis una alta auto estima, que es la base de la relación sana que mantenéis. Como os amáis y valoráis a vosotros mismos, también sois capaces de amar y valorar al otro. Además, está la admiración que sentís mutuamente, el respeto y el cariño. El amor importa, pero solo si va acompañado de la actitud necesaria para amar bien.

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 2, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.com Deseos en común: Tenéis la perspectiva de una vida conjunta, quizá en el futuro, o bien en el presente. Anheláis conseguir cosas que os enriquezcan a ambos, que os hagan crecer y ser mejores. O bien, solo deseáis vivir cada momento siendo felices. En cualquier caso, queréis que vuestra vida os complete, por separado y también de forma conjunta.

 

  1. Disfrutáis de vuestros logros: De los que conseguís vosotros solos, como de los tantos que se apunta el otro en su propia vida. El desarrollo profesional de cada uno está al mismo nivel que el del otro. No importa quién gana más ni quién tiene mejor estatus. Sabéis que lo importante está en el desarrollo como profesionales y en la felicidad que esto os aporta. Por eso, cada logro se valora y se celebra en común.

 

  1. Amor al otro = Amor a uno mismo:  Ninguno está por encima del otro. Deseáis lo mejor para la persona que amáis pero también para vosotros mismos porque sabéis que sin el amor propio, ningún otro tipo de amor es posible.

 . Amar de forma nociva:

  1. Seres incompletos: Sois como la mitad del otro, y eso es contraproducente pues crea una gran dependencia. No tenéis vida social si no es conjunta y tampoco os valoráis, salvo si es para hacer algo por el otro.

 

  1. Encadenados: Vuestra unión es asfixiante, no podéis tomar decisiones por separado. Si lo hacéis, uno de los dos se sentirá molesto, aunque tampoco es posible hacerlo porque habéis perdido la costumbre de decidir por vosotros mismos. Habéis confundido compartir con depender.

 

  1. Dar sin recibir:Uno da, el otro se limita a recibir sin pensar nunca en dar algo a cambio. Esto provoca quejas y a la vez, el que recibe tampoco está contento porque el que da lo hace a disgusto. Hay una gran desigualdad en la forma de vivir la relación.

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 3, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comDiscutir por inercia: Es una relación opaca, en donde no se esclarecen nunca los motivos de los malentendidos, acumulando rencor y tensión para próximas discusiones. Se habla de forma desagradable, superando los límites de la educación y del respeto. Hay gritos, información gestual muy dañina, palabras feas y que duelen, desprecio, desprestigio y humillación. No tenéis ni idea de lo que es dialogar.

 

  1. Superioridad: Uno dirige y anula al otro, hay desigualdad. Las diferencias se utilizan para hundir, en lugar de ser valoradas. Es como si uno se creyera superior, aunque en realidad es lo contrario, su sentimiento de inferioridad le lleva a querer estar siempre por encima. Es una lucha, una batalla y una guerra casi diaria, disfrazada de relación. Solo podéis salvaros con una ruptura a tiempo.

 

  1. Tenéis carencias: Vivís vuestra relación con la sensación de no haber vivido lo suficiente individualmente. No tenéis experiencias propias en vuestros recuerdos y esto provoca un malestar entre ambos. La relación no puede, por tanto, ser enriquecedora pues está llena de carencias emocionales.

 

  1. El respeto no existe: No hay, solo humillación de uno de los miembros o de los dos de forma constante. La relación está basada en la mentira y la desconfianza. No es amor, es un enganche nocivo que hace mucho daño, pero aún así, continuáis juntos y sufriendo. Esto hace que vuestra auto estima esté por los suelos, como personas únicas y como pareja. El amor verdadero no puede crecer en un ambiente tan tóxico.

 

  1. No hay proyecto común: No se comparte nada entre los dos, sino que se mantiene la relación sin saber muy bien por qué, pues no coincidís en vuestros deseos para el futuro ni en vuestra forma de ver el presente. Miráis desde distintos puntos y no encontráis el foco que podría unir vuestras miradas. Tenéis perspectivas diferentes.

Mar Cantero Sánchez, pag 4, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.com

  1. Sois competitivos: En el mal sentido, incluso a veces os dejáis llevar por la envidia. No celebráis los logros del otro sino que os parecen una amenaza, pues si uno destaca, el otro se ve lleno de miedos: a perderle, a ser poco para el otro, etc., y surgen los sentimientos de inferioridad que minan la relación.

 

  1. Pseudo amor + Dependencia = Desamor: Os habéis olvidado de que sois una persona única, antes que una pareja. Y también de vuestros propios sueños, deseos, y perspectivas de futuro. Esto solo puede llevar al desamor, al conformismo, o al hartazgo de la relación y probablemente a una ruptura, que sería la mejor solución en cualquier caso.

 

Motivos para el enganche

 

Si no te respetas a ti mismo, ¿cómo puedes esperar que otros te respeten? Si por alguna causa, dejas de quererte, de respetarte, y de pensar en ti como alguien que merece lo mejor, te conviertes en un ser muy atrayente para personas con determinadas características: agresividad, deseos de manipulación, complejo de inferioridad, prepotencia, etc. Y este tipo de persona, suele crear mucha dependencia en la pareja porque realmente él o ella también dependen del otro. Es un “toma y daca” tóxico, que sólo lleva a un lugar posible: la infelicidad en la relación. La dependencia es inconsciente, no sólo para quien la sufre, sino también para quien la crea. Por eso, como en una dependencia de cualquier otro tipo, las personas no suelen darse cuenta de que dependen de su pareja hasta que están completamente enganchados. Y entonces, es muy difícil soltar la cuerda que los ata de forma tóxica al otro, aunque desde luego, no es imposible. Puedes liberarte, pero antes debes ser completamente consciente de lo que te ata a esa persona y de qué carencias propias, psicológicas y emocionales, te han llevado a depender.

 

El mal de nuestros días: la baja autoestima

 

Tener un alto nivel de autoestima es muy necesario pues nos ayuda a adaptarnos, a aprender y a ser seres autónomos, que no necesitan de otro para dar pasos y tomar decisiones. Cuando somos niños e integramos la autoestima, aprendemos a valorarnos y respetarnos para el resto de nuestra vida. Esto hace que después, en cualquier relación que mantengamos, sea un requisito indispensable que nos respeten y nos valoren. Si esto no ocurre, el niño o niña desarrollará una dependencia emocional, en primer lugar de sus padres o progenitores, después, en la adolescencia, de los amigos, y más tarde, en la edad adulta, de la pareja. Si tenemos baja autoestima, tenemos la necesidad imperiosa de ser queridos, sea como sea, como compensación a la falta de amor propio. Y para sentirnos bien buscamos personas con sólo un requisito: que nos presten atención, aunque nos quieran mal. Pero esta necesidad de ser atendidos a toda costa, tiene un gran riesgo: la infelicidad.

 

Interferencias sociales

 

Hay_vida_después_de_ti_Kindle_front_cover_Order, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comEs muy común perder la capacidad para decidir si vamos a amar en libertad, porque la sociedad interfiere en nuestra idea de lo que es el amor, o de cómo debería ser. Hay muchos prejuicios, críticas y juicios, sobre las personas que aman libremente. Por ejemplo: la diferencia de edad (en ambos casos, pero mucho peor cuando es mayor la mujer), de culturas, de razas, etc. También cuando se trata de una pareja del mismo sexo, o cuando no se busca lo mismo que buscan otras parejas. Es decir, no todas las relaciones tienen un fin común: casarse, tener hijos, etc. Algunas personas viven el presente en su relación y sin plantearse hacia dónde se dirigen. Esto está mal visto por la sociedad que, en conjunto, siempre pretende lo mismo para todo el mundo, y si te diferencias corres el peligro de no ser bien aceptado. Todo esto puede dañar seriamente una relación, cuyos miembros en principio, solo querían estar uno al lado del otro para vivir su amor en libertad. Heterosexual, homosexual, bisexual… ¿Por qué hemos de poner nombre al amor? Clasificar no es muy sabio cuando se trata de un sentimiento que es y debería ser totalmente libre. La vida da muchas vueltas y el auténtico amor se da entre personas. Hay mucho tiempo para saber a quién queremos amar sin tener que coartar la libertad de amar, poniendo límites a un sentimiento que es de por sí, ilimitado.

 

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No trago a su familia

No trago a su familia

Mi sección Psicopareja en Psicología Práctica Nº 200

Autora: Mar Cantero Sánchez

 

Es duro tener que elegir entre la pareja y la familia, es algo a lo quePsicología práctica nº 200, portada 2, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.com nunca nadie debería verse obligado a hacer. Según la psicología, la familia política es la razón de la mayoría de los conflictos en la pareja. Lamentablemente ocurre que, en ocasiones, la familia de la persona con la que convivimos y nosotros, no cuajamos, y nos cuesta intentar llevarnos bien, ni siquiera por el otro.

 

La solución no pasa por hacer ese esfuerzo casi imposible para que nos gusten, sino en pensar que quien más sufre con esta situación es nuestra pareja, que se siente inevitablemente en el medio, y debemos tomar medidas al respecto. No se trata de llevarte bien con ellos, sino de asumir que están ahí, que forman parte de la vida del otro y que podemos aceptar su presencia, sin permitir que se entrometan o que nos amarguen la vida.

 

Con estas pautas de convivencia, y siempre sin olvidarnos del respeto, conseguirlo no supondrá un gran esfuerzo y el resultado será una mejor coexistencia entre ambas partes.

 

 

 

  1. Piensa en tu pareja: La persona que está entre dos fuegos es quien más sufre con las desavenencias entre tú y su familia. Se siente en el medio y no sabe cómo hacer para que ambos os llevéis bien. Sois las personas que más quiere y veros en peleas o discusiones, es la parte más dura.

 

  1. Mantén la cordialidad: Somos seres civilizados, no debemos olvidarlo, menos aún cuando podemos hacer sufrir a alguien que nos importa tanto como nuestra pareja. Todos somos capaces de llevarnos bien, aunque sea en su presencia, para evitar que sufra y para que los encuentros sean más llevaderos. Si ellos no lo hacen, no importa, hazlo tú. Tu pareja se dará cuenta y te lo agradecerá.

 

  1. Psico pareja, Psicología Práctica Nº 200 (2), Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comNo tomes parte: La mejor manera de ayudar realmente a tu pareja es mantenerte al margen de los problemas que tenga con su familia. Será inevitable que a veces tengan algún conflicto, pero recuerda que no son tu familia, sino la suya.

 

  1. Apoya siempre a tu pareja: Si te necesita para hablar del problema que ha tenido con su familia, apóyala siempre, pero no aproveches el momento para despotricar de ellos. Si lo haces, aumentarás su dolor. No seas egoísta y olvídate de decir… ¡Te lo dije!

 

  1. Pon límites: Incluso aunque te cayeran bien, los límites siempre son necesarios, pues a veces las familias no se dan por enteradas de que ahora tu pareja vive contigo y no con ellos. Cuando estéis en su casa, ellos pueden hacer lo que quieran, pero cuando estén en la tuya, los límites solo los ponéis vosotros, tu pareja y tú.

 

Mar Cantero Sánchez

Escritora y coach

¿Y si no quiere vivir conmigo?

¿Y si no quiere vivir conmigo?

Mi sección Psicopareja en Psicología Práctica Nº 199

Autora: Mar Cantero Sánchez

 

Psicología Práctica, Psicopareja escaneado, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comLleváis bastante tiempo saliendo y crees que ha llegado el momento de afianzar la relación viviendo juntos. Sin embargo, tu pareja no parece tan dispuesta a mudarse de casa y abandonar su independencia. Antes de llevarte el disgusto de tu vida, piensa un poco. Está claro que existen algunas razones por las que no se siente preparado o preparada para dar el gran paso. Y también hay unas cuantas cosas que podéis hacer entre los dos para superar esta crisis y llegar a un acuerdo.

 

  1. Mira desde otro ángulo: Contemplar la idea de mudaros a vivir juntos desde su punto de vista, te ayudará a comprender sus razones y sus miedos, y a empezar a entenderos. Quizá solo estás teniendo en cuenta tu opinión y tu manera de ver las cosas. Recuerda que sois los dos los que cambiaréis de vida al convivir.

 

  1. ¿Estáis preparados?: Ambos debéis estarlo pues vivir juntos es un gran paso y requiere esfuerzo en la convivencia por parte de los dos. No todo será tan bonito como imaginas, habrá momentos malos, otros tristes, difíciles, y encima compartiréis el baño. Si uno de los dos no está preparado, el otro debería replantearse el asunto una vez más, quizá con más serenidad.

 

  1. Sin prisas: No las tengas porque no son buenas y menos a laPsicología Práctica Nº 199, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.com hora de un nuevo comienzo. Si hacéis las cosas con calma, ambos tendréis el tiempo necesario para tomaros en serio la idea de convivir y llevarlo a cabo con más seguridad en vuestra relación y en vosotros mismos. Habladlo hoy, empezad a preparad, y sabréis que ha llegado el momento cuando así sea.

 

  1. ¿ULTIMÁTUM? No, gracias: Nunca son buenos. Es mejor hablar con tranquilidad diciendo cómo te sientes, lo que quieres, y cómo lo quieres. Poner contra las cuerdas a una persona es un intento de manipulación y casi nunca resulta bien, solo en las películas. La convivencia es difícil, pero si además uno de los dos se ha visto obligado a ello, lo más seguro es que acabe en desastre.

 

  1. ¿Es tu media naranja?: Si ves que no llegáis a un consenso, ni siquiera tras haberos dado tiempo, quizá tengas que replantearte si es tu pareja ideal. Puede que el enamoramiento no te deje ver que realmente la convivencia no sería lo más acertado. Hay relaciones de todo tipo y esta no tiene por qué ser aquella en la que quieras avanzar en un futuro.

 

Mar Cantero Sánchez

Escritora y coach

 

 

¿Los hijos unen o desunen?

¿Los hijos unen o desunen?

Sección Psicopareja, Revista Psicología Práctica Nº 198

Autora: Mar Cantero Sánchez

 

¿Los hijos unen o desunen?

Los hijos pueden ser un nexo de unión para la pareja o pueden ser Psicología Práctica nº 198, Psicopareja, portada, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comprecisamente lo que empiece a separarlos. Su llegada implica cambios profundos en la relación que a veces son difíciles de encajar. Esto ocurre cuando la pareja pierde su intimidad en favor de las necesidades de los hijos, o cuando alguno de los padres no hace uso de su autoridad, siendo demasiado condescendiente o permisivo y no sabiendo poner límites o consecuencias (castigos) a sus hijos. Así, los niños se convierten en manipuladores que consiguen siempre lo que quieren, pues uno, o los dos padres, acceden a sus requerimientos con tal de evitar un berrinche o un enfado.

 

La pareja debe recordar siempre que su función principal como padres es la de educar y esto implica que tendrán que decir que no al niño en muchas ocasiones. Por otro lado, la pareja necesita un espacio en el que crecer y madurar en armonía, sin niños, para que pueda mantener la intimidad propia que existe entre dos personas y que ya existía antes de que llegaran los hijos.

 

  1. Encontrad tiempo: Quizá el viernes por la noche, o durante el fin de semana. Esos momentos que son solo para vosotros y que nadie más está autorizado a ocupar. No importa que se trate de vuestros hijos. Necesitáis mantener la unión entre los dos y eso repercutirá para bien en ellos. De otro modo, es probable que afecte negativamente a toda la familia.

 

  1. Pide ayuda: La mujer suele ser la que se ocupa de los hijos la mayor parte del tiempo pero, en la sociedad de hoy, el hombre comparte la educación y el cuidado de los hijos también con ella. En parejas del mismo sexo, no suele existir este problema. Sea como sea, recuerda que tu pareja no es capaz de adivinarte el pensamiento. ¡Pide lo que necesites!

 

  1. Tened vuestro espacio: En la casa familiar debe haber un lugar en el que los niños no puedan entrar y salir a su antojo, porque es vuestro lugar y es solo para vosotros. Suele ser el dormitorio donde mejor se puede preservar esta intimidad tan necesaria para lograr que la relación perdure y sigáis siendo vosotros dos los pilares familiares.

 

  1. Psicología Práctica nº 198, Psicopareja, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comSeparad momentos: Sí, porque es necesario pasar tiempo todos juntos en familia pero también lo es que cada uno paséis un rato agradable con los hijos, sin que el otro esté presente, para que los niños os conozcan también por separado, como individuos, y no solo como cabezas de familia. El mejor ejemplo que podéis dar a vuestros hijos es al expresaros como personas independientes, pues ellos aprenderán a serlo también en el futuro.

 

  1. La unión hace la fuerza: Si los niños ven que estáis en desacuerdo a la hora de educar, por leve que sea la falta que hayan cometido, es cuando aparecerán las actitudes manipuladoras en la infancia. Además, es difícil entender la incoherencia paternal, tanto de la misma persona, como de ambos, cuando uno dice una cosa y otro dice otra. Tienen que veros unidos en lo bueno y en lo malo siempre para saber que puede contar con vosotros.

 

Mar Cantero Sánchez

Escritora y coach

 

La escritura, una pasión que salva vidas

La escritura, una pasión que salva vidas

Tiene nombre de escritor, Rubén Darío, y es que parece que ya corría tinta por sus venas nada más nacer.

Con solo once años, ya ha publicado dos libros de cuentos y tiene más de trescientos relatos esperando para publicar.

¿Queréis conocerle?

Rubén padece histiocitosis, una enfermedad rara que le obliga a recibir un tratamiento de quimioterapia de por vida. Gracias a la venta de sus libros está ayudando a su madre, Liliana, a pagar su estancia en Sevilla, donde recibe tratamiento. Pero esto es solo parte de su historia y, desde luego, no es lo más importante de Rubén, en absoluto. Lo más importante, es la escritura. Sus libros “Encuentros con Rubén” y “Sensación de pureza” (Ed. Punto Rojo Libros), están a la venta para que cualquier persona pueda leerlos y de paso, echar una mano a él y a su madre en este difícil camino que están recorriendo.

Rubén no deja indiferente a nadie. Cuando le escuchas, la dulzura de su voz y la franqueza de sus palabras, te desarma. Además, es un vivo ejemplo de quien sabe utilizar su imaginación como herramienta para crear esa magia que solo poseen los grandes escritores. Por eso, en cuanto supe de su historia, quise preguntarle más sobre su vocación de escritor y conocer de primera mano lo que significa para él la escritura, una vocación, una pasión que salva su vida cada día.

¿Qué significa para ti la escritura? Escribir es mi pasión. Para mí, es un momento incomparable y mágico, en donde todos mis sueños se hacen realidad  y nada es imposible.

¿Desde cuándo escribes? Mi afición a la literatura existe desde siempre, escribo relatos desde que tengo dos años.

¿Qué es lo que más te gusta escribir? De todo: poesía, ensayo, novela, cuento… Pero personalmente, prefiero narrativa, es decir, cuentos y novelas.

¿De mayor, te gustaría ser escritor? Por supuesto. Yo ya me considero un escritor y no tengo intención de dejar de escribir.

¿Qué sientes cuando piensas en las personas que leen tus historias? Como escribo en distintos estilos, siempre me pregunto cuál habrá sido el cuento favorito de mis lectores, y si tengo la oportunidad, se lo pregunto. También deseo con toda mi alma que, al leer mis cuentos, desarrollen un profundo amor por la lectura, se entretengan y ante todo, que se rían mucho.

¿Te ha servido de ayuda escribir? Escribir es mi mejor juguete. Me ha ayudado a distraerme en los momentos más difíciles de mi vida y a poder sobrellevar mejor mi enfermedad.  Me distrae, me entretiene, me apasiona…

Ya me conocéis, sabéis que defiendo el gran poder de la escritura y que en mis libros intento guiar a otros a utilizar la imaginación a su favor, porque creo realmente que el acto de escribir es poderoso. Pero si hay una persona que corrobora y me da una lección acerca de esto, es Rubén. La magia de sus cuentos, la simpatía y su sentido del humor, su forma adulta de escribir y de aceptar su don como parte de sí mismo, sin miedos, dudas, ni juicios, sino con la inocencia de un niño, tiene una gran enseñanza para todos.

Las personas que han leído tus libros, ¿se han puesto en contacto contigo de alguna forma? Sí, de vez en cuando recibo correos de personas que leen mis libros. Me suelen dar mucho ánimo y me comentan cuál ha sido su relato favorito. Hubo una vez en que una profesora de cuarenta años me dijo que quedó sorprendida por mi capacidad de expresión.

Tu madre es tu mayor apoyo, ¿te has inspirado en ella para construir alguno de tus personajes? Sí, Carlota y Miriam están totalmente basadas en mi mamá durante su juventud y, probablemente, haya plasmado algunas virtudes suyas en otros de mis personajes, sin darme cuenta. 

¿Cómo es tu día a día con la escritura? Escribo cada vez que tengo inspiración y me puede venir en cualquier momento del día, ya sea por la mañana, por la tarde o por la noche. A veces me quedo despierto hasta media noche para escribir, tan solo porque me vino la inspiración en ese momento.

¿Cuál es tu mayor sueño en este momento? Tengo varios proyectos, como por ejemplo cuatro libros pendientes de publicación. De mayor, deseo licenciarme en Filosofía y Letras, y quiero ser profesor de Lengua y Literatura, además de organizar diversos talleres de escritura. Pero mi mayor sueño es llegar a ser igual o mejor que Miguel de Cervantes.

Rubén Darío Ávalos

 

Para conseguir los libros de Rubén, escribir a: lifch@hotmail.es