La prueba del cielo

La prueba del cielo

¿Te asusta la muerte? ¿Te asusta la desaparición de aquellos que quieres? A todos nos da miedo morir y que otros mueran, sin embargo, tener presente el hecho de que algún día dejaremos esta vida, puede ser positivo, pues nos recuerda que es importante aprovechar más la vida.

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 1, Mar Cantero SánchezEscrito en primera persona y narrado con la voz de quien ha vivido una experiencia traumática pero al mismo tiempo liberadora, el neurocirujano Eben Alexander, cuenta en su libro “La prueba del cielo (Zenith)”, un viaje personal e íntimo al otro lado. Según Alexander, “el paso de la vida a la muerte no es algo traumático sino algo que te hace comprender y experimentar por ti mismo aquello que quizá siempre estamos buscando en la vida, la verdad, la libertad, la prueba certera de que somos mucho más importantes de lo que creemos.”

La muerte: ¿Por qué nos asusta?

“Mejor malo conocido que bueno por conocer”. La vida, sea como sea, ya la conocemos, pero pensar en la muerte, esa gran desconocida, son palabras mayores, ¿verdad? De pequeños, la mayoría empezamos a preguntarnos por la muerte a muy temprana edad. Preguntamos a nuestros padres qué es, pero estos no tienen respuesta y es cuando nos damos cuenta de que morir es algo que se escapa al control de mamá y papá. Y esto nos asusta. Después, de adultos, cuando nos ponemos a pensar en la muerte, sentimos que el reloj va marcando el paso del tiempo sin que podamos detenerlo y nos sentimos más pequeños y vulnerables que nunca. Así que, optamos por quitárnoslo de la cabeza y continuar viviendo como si eso de morirse no fuera con nosotros. Pero cuando la vida nos lo recuerda, bien por la muerte de alguien conocido, bien por un accidente o una enfermedad que sufrimos, etc., es cuando únicamente nos paramos a pensar en ello porque no tenemos más remedio. Y entonces nos asustamos e indignamos, porque la muerte es algo que no podemos controlar y que ni siquiera sabemos qué es, ni a qué deberemos enfrentarnos cuando nos toque. ¿Cómo podríamos no estar asustados con una perspectiva semejante?

La muerte: ¿Qué es?

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 2, Mar Cantero SánchezDecía Epicuro que “La muerte no nos concierne, pues mientras existimos, la muerte no está presente y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos.” Es una sabia forma de olvidarse de lo que consideramos una sentencia fatal que nos persigue cada segundo de nuestra vida. Pero no tiene por qué ser así. No tenemos por qué vivir intentando no pensar que, algún día, todos dejaremos el mundo que conocemos. Ni tampoco tenemos que vivir asustados creyendo que puede tocarnos en cualquier momento. ¿Qué hacer entonces? Según el doctor Alexander, morir no es más que un paso, una fase, una transición que, al contrario de lo que solemos pensar, nos demuestra más aún que vivimos y nos enseña que vivir es mucho más que existir en el planeta Tierra. Y por supuesto, su historia también es la prueba de que existe algo más, alguien más, una presencia que algunos llaman Dios y que es la unión de cada uno de nosotros con algo mucho más grande e importante que la sola existencia de cada persona. Para Alexander, “la muerte es una ilusión, pues existe una eternidad de esplendor perfecto que nos aguarda más allá de la tumba.”

La conciencia: ¿Qué es?

Al Dr. Alexander, neurólogo acostumbrado a tratar de forma cercana con el cerebro humano, su viaje a la muerte le demostró que cada uno de nosotros somos mucho más que lo que vemos e incluso que lo que sentimos. Para él, la conciencia es lo que nos define como seres eternos. Pero no se refiere a esa vocecita que todos escuchamos de vez en cuando y que nos dice si hemos hecho bien o mal. Va más allá, Alexander habla de la conciencia como esa sabiduría que todos tenemos en nuestro interior y que nos hace de guía, de observador de nosotros mismos. Es decir, cuando somos conscientes de que hay algo detrás de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos. Es una sabiduría innata que nos hace un guiño de complicidad ante la idea de no ser más que lo que somos en esta identidad que tenemos aquí. Nuestra conciencia supera y rebasa todo esa identidad y ese paquete de pensamiento + emoción + sentimiento + cuerpo físico. Aunque a veces parece confundirse con todo el paquete, la conciencia está por encima de todo y es lo que somos realmente. “Nos han acostumbrado de tal modo a asociar el cerebro a lo que pensamos y a nuestra identidad, que hemos perdido la capacidad de comprender que, en todo momento, somos algo mucho más grande que nuestros cerebros y cuerpos físicos”, Alexander.

El amor: La base de todo

Alexander regresó de su viaje con un buen puñado de respuestas a todas esas preguntas que, el que más o el que menos, querríamos responder. La única respuesta que lleva a enseñarnos cómo debemos vivir para experimentar mejor y aprovechar más la vida, es el amor. Como él dice: “El amor es, sin ningún género de duda, la base de todo. No una especie de amor abstracto e inescrutable, sino el amor cotidiano y sencillo que todo el mundo conoce.” En su viaje recibió un mensaje para toda la humanidad, en el que se dicen cosas que todos deberíamos conocer y que se pueden reducir en una frase: “Os aman”. Teniendo esto en cuenta, la muerte es la mayor prueba de ese amor incondicional, de esa razón de ser en todo lo que haces, dices, o te ocurre. Es decir, el amor es el fundamento por el cual estás aquí y no otro. Puedes entenderlo, porque según Alexander, es más sencillo de lo que parece. Lo que pasa es que en el mundo, muchas personas no se han sentido amadas y esto lo traducen en falta de amor por sí mismos y en falta de amor por los demás. Pero cuando comprendes que eres amado, aunque no sepas por quién o por qué, es fácil darte cuenta de que también tú puedes devolver amor al mundo.

¡Vive mejor!

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 3, Mar Cantero SánchezDenis Wright, un enfermo terminal de cáncer, decidió escribir una lista de consejos para aprovechar más la vida y uno de esos consejos nos dice: “No tenga miedo a la muerte. Si usted no tiene miedo a la muerte, no tendrá miedo a nada que le depare la vida.” ¿Cuántas veces tememos vivir? Seguramente tenemos miedo a la vida, muchas más veces que a la muerte. Aunque creamos lo contrario y aunque no siempre nos demos cuenta, sentimos temor por cosas de la vida en numerosas ocasiones y este temor, limita la capacidad de aprovecharla más y mejor. Si vivimos temiendo al futuro, lamentándonos del pasado, o creyendo que no somos capaces de enfrentarnos a nuestro presente, la vida se convierte en una carrera de obstáculos. Y esto nos va a restar felicidad, sin duda. Pero si hacemos caso del consejo de Wright y pensamos en la muerte, seguramente veremos que los problemas de la vida resultan pequeños ante la idea de abandonar el mundo y nuestro yo, tal y como lo conocemos. No se trata sólo de comparar, sino de darnos cuenta de que la muerte es lo único que no tiene remedio o solución. Y cuando lo aceptamos y dejamos de temer a la muerte, es cuando la vida se nos presenta como algo maravilloso, sorprendente y divertido. Tener presente la muerte, de una forma positiva, nos ayuda a comprender que nuestra vida está hecha de tiempo y debemos aprovecharlo siendo felices y participando de cada momento como si fuera el último.

10 pasos a seguir para aprovechar al máximo tu vida:

 

En “La prueba del cielo (Zenith)”, el doctor Alexander da algunas claves para convertir nuestro paso por la vida en un legado o ejemplo que pueda servir a otros, pero también a nosotros mismos. Nos enseña a vivir la vida aprovechándola al máximo y disfrutando de cada momento vivido. Te damos los pasos para hacer de tu vida una experiencia incomparable.

1. Sé tú mismo: Es indiscutible, no puedes ser nadie más, por mucho que te empeñes. A pesar de eso, muchas veces caemos en el error de aparentar, fingir, y disimular ser quienes no somos. Creemos que así seremos aceptados por los demás. Pero es un error, pues aunque los otros te acepten, quizá dejes de aceptarte tú. Ser tú mismo te hace feliz por adelantado.

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 4, Mar Cantero Sánchez2. Trabaja en lo que amas: Son ocho horas al día como mínimo. Así que, si no amas tu trabajo, sencillamente no lo hagas. Te aparecerán mil y una excusas para seguir haciéndolo, pero ni la cuestión económica ni la responsabilidad hacia los demás te ayudarán a disfrutar de tu vida. Al contrario, tarde o temprano verás que ni el dinero ni los demás, van a vivir tu vida por ti.

3. Cambia: Cuando lo necesites. Tú, mejor que nadie, sabes cuándo sería un paso necesario cambiar algo de tu vida: empleo, lugar de residencia, pareja, amistades, etc. No cierres la puerta porque algo muy bueno puede estar llamando, si decides abrirla. El cambio puede ser muy positivo.

4. No te lamentes del pasado: No te decimos que lo olvides porque es un gran aprendizaje, pero lamentarte no es una actitud constructiva sino muy destructiva. La manera de aprovechar ese aprendizaje que te da el paso del tiempo es observar, comprender, analizar, y ver que las circunstancias del momento no fueron las mismas que ahora. Por eso, no puedes mirar al pasado desde la perspectiva del presente, porque no será real. Desde ahora, es muy fácil decirte a ti mismo lo estúpido que fuiste. Pero lo que hiciste en aquel momento, fue lo mejor, porque seguramente no podías y no sabías hacer otra cosa.

5. Atiende a lo importante: ¿Cuáles son tus objetivos en la vida? ¿Cómo deseas vivirla? ¿Qué te gusta hacer?, etc. Son muchas las preguntas de este tipo, cuyas respuestas te ayudarán a tener una idea más clara de cómo quieres vivir tu vida. Sin embargo, todos perdemos tiempo en cosas, personas y vivencias, que nos alejan de lo que deseamos. Y lo peor es que lo permitimos. Atendemos a lo que nos distancia de lo importante, de lo que queremos. Ser consciente de esto y regresar a tu camino, es la mejor forma de aprovechar tu vida al cien por cien.

6. Ten sentido del humor: Ríete, sonríe, mantén dentro de ti esa forma irónica y graciosa de mirar al mundo que tanto bien puede hacerte. No todo es “a vida o muerte.” Muchas cosas nos ocurren para remover ese espíritu que llevamos dentro y que necesita reírse tan a menudo. Incluso, en lo más serio, puedes hallar un lado divertido. ¡Encuéntralo y ríete de la vida! ¡Verás qué cambio!

7. No seas drástico en tus decisiones: Todo el mundo se equivoca. Y rectificar es de sabios. Sé flexible, puedes cambiar de opinión en cualquier momento que quieras. Si has tomado una decisión incorrecta, déjalo pasar y ¡a otra cosa, mariposa!
8. Discúlpate: Si crees que has hecho algo mal o has dañado a alguien, no hay mejor momento para pedir disculpas que ahora. ¡Ser perdonado es un regalo del cielo!

9. No esperes que te pidan perdón: Pero no esperes que los demás sean siempre capaces de reconocer lo que han hecho mal. No todo el mundo puede ni quiere hacerlo. No pierdas el tiempo, no puedes pasarte la vida esperando a que alguien te pida una disculpa que, seguramente, nunca va a llegar. Perdona tú, antes de que te lo pidan. Y hazlo por ti, no por la otra persona, sino para liberarte del peso del rencor. ¡Verás qué alivio!

10. Si quieres algo, intenta lograrlo: Tus sueños, tus objetivos, tus metas, aquello que siempre has querido hacer, alcanzar, o tener, es importante en esta vida y ¿quién sabe si también lo será en la otra? Por si acaso, que no llegue el momento de irte sin haber luchado por tus sueños. ¡Inténtalo!

El tema

Tras despertarse con un dolor de cabeza, Eben Alexander sufrió un derrame cerebral a causa de una meningitis. Cayó en un coma profundo que le duró siete días, durante los cuales vivió una experiencia cercana a la muerte. Durante su experiencia descubrió que Dios y el alma existen realmente y que la muerte no es el final sino una mera transición. “El lugar en el que estuve es un lugar maravilloso, reconfortante y lleno de amor. No tengo miedo a morir porque ahora sé que la muerte no es el final”, Alexander.

¿Por qué lo recomendamos?

. Porque el doctor Alexander es uno de los primeros neurocirujanos en impulsar programas científicos, educativos y de aplicación práctica sobre experiencias espiritualmente transformadoras y fomentar el estudio de la física de la conciencia y la relación entre ésta y la realidad (es decir, entre la materia y la energía).

. Porque como médico, al contrario que otras personas que vivieron una experiencia cercana a la muerte, Alexander siempre tuvo una visión científica del cerebro y sus funciones, y tras su vivencia, esa visión se puso en entredicho, demostrándole que la conciencia es independiente del cerebro.

Eben Alexander

Es un renombrado neurocirujano que ha ejercido como académico durante los últimos veinticinco años, quince de los cuales ha estado en el hospital Brighan and Women’s, en el Children’s Hospital y en la escuela de medicina de Harvard. Ha creado “Eternea”, una organización sin ánimo de lucro que representa un esfuerzo por servir al bien común y tratar de construir el mejor de los futuros posibles para la Tierra y sus habitantes.

Libro: “La prueba del cielo (Zenith)”, Dr. Eben Alexander
Páginas: 268
Precio: 15 euros

 

EL MATARRATAS

EL MATARRATAS

Psicología Práctica Nº 176

“LA SUMISIÓN TIENE UN LÍMITE. LA CULPA TAMBIÉN. NO HAY DERROTA PERMANENTE. EL PASADO PUEDE SER UN POZO, PERO EN CADA UNO DE NOSOTROS RESIDE LA POSIBILIDAD DE ESCALAR HACIA LA LUZ.”

Pepa Roma, prologuista de “El matarratas” y autora de “Mandala” e “Indian Express”.

 El matarratas, Psicología Práctica Nº 176, pag 1, Mar Cantero Sánchez

Creo que la mayoría hemos sufrido y ese sufrimiento, a veces, puede ser el causante de muchas de las decisiones que tomamos en la vida, en ocasiones llevados por el miedo, por ese trauma que nos ha causado lo sufrido, o por esa absurda conclusión que asumimos como cierta pero que es totalmente errónea: Todo en el futuro va a ser igual que en el pasado. Ángel, el protagonista de “El matarratas” ha pensado así durante mucho tiempo, demasiado. Todo por querer evitar regresar a ese dolor que un día cambió su vida, su forma de ser y de comportarse, su actitud, sus creencias y su fe. El sufrimiento nos daña, nos marca, e inevitablemente nos cambia. A algunos, más que a otros. También depende de si, como Ángel, ese sufrimiento llega durante la infancia, pues es una época en la que nos estamos formando y en la que deberíamos ser más libres y despreocupados para aprender a experimentar la felicidad. Porque si no se aprende a ser feliz cuando se es un niño, habrá que aprenderlo más tarde. Todos los niños deberían vivir esa felicidad y hacerla suya, pese a lo que esté ocurriendo en su entorno y a su alrededor. Pero lamentablemente en este mundo y en esta sociedad, en el entorno familiar, (que a veces puede ser un auténtico nido de situaciones traumáticas) en el colegio (más de lo mismo), y en el resto del ambiente social en el que viven muchos niños, no se permite ese aprendizaje de la felicidad. Y ya se sabe que a los niños les cuesta menos aprenderlo todo que a los adultos. Una felicidad aprendida en la niñez, es una felicidad que se guarda en el corazón para toda la vida, pero lo mismo ocurre con el sufrimiento.

ASUMIR EL PASADO

Parece que los niños sean invencibles, pues continúan viviendo y jugando como si nada les pase lo que les pase. Pero no es así en absoluto. Así lo ven los adultos desde fuera, pero la realidad es otra muy distinta. La verdad es que los traumas van anidando en el niño mientras está creciendo y esto va delimitando y limitando su capacidad de acción, de decisión, de sacar conclusiones positivas sobre la vida y sobre las personas en general. Aunque no hace falta irse lejos para saber que en nuestra sociedad también se sucede el maltrato o abuso de niños, por ejemplo, podemos verlos jugando en Siria mientras a su alrededor se sucede las muertes violentas y el miedo. Y aunque sus actos parezcan decir que ellos continúan viviendo su infancia, lo cierto es que en sus mentes se va sembrando el miedo, el dolor, la inseguridad, y todas las emociones y sentimientos que un día aflorarán negativamente cuando sean adultos. Sin embargo, no es imposible olvidar y superar el sufrimiento que hemos vivido, una vez que hemos crecido. Por muy oscuro que sea nuestro pasado, por mucho dolor que guardemos en el corazón e incluso en el alma, de mayores somos más capaces de comprender y de conocer la gran capacidad que tenemos para superar cualquier dolor y cualquier trauma. Es en la etapa adulta, cuando podemos descubrir los múltiples recursos con los que contamos para asumir el pasado. Y digo asumir, porque no es lo mismo que olvidar (proeza casi imposible), ni da los mismos resultados. Hay hechos inolvidables en la vida. Son aquellos que nuestro subconsciente se empeña en traernos de vez en cuando y por mucho que intentemos no escucharle y apartar esos recuerdos de nosotros, volverán una y otra vez hasta que decidamos ponernos manos a la obra y masticarlos, tragarlos y digerirlos. Es necesario asumir el pasado para vivir plenamente consciente y feliz en el presente, dirigiéndonos hacia un mejor futuro.

El matarratas, Psicología Práctica Nº 176, pag 2, Mar Cantero Sánchez

EL SUFRIMIENTO AJENO

Como dice el refrán popular “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Probablemente sea cierto, pues no por ver que otros lo están pasando mal, nos sirve de consuelo a nosotros. Lo vemos cada día en estos tiempos de crisis, en los que muchas familias pierden la casa y el trabajo, y no por ello, los demás dejamos de pasar por nuestro vía crucis personal. Sin embargo, a veces ocurre que cuando somos capaces de contar, de verbalizar nuestro sufrimiento y lo compartimos, recibimos como respuesta el ejemplo del otro que quizá ya pasó antes por ahí, o por algún episodio parecido y resurgió de sus cenizas. Esto, además de servirnos para darnos cuenta de que hay muchas personas que sufren y han sufrido en sus vidas, también nos ayuda a utilizarlos de ejemplo, es decir, a imitar su capacidad de resiliencia y superación. Ángel, el protagonista de la novela, solía pensar que por culpa de su pasado, era incapaz de ser y de tener una vida feliz, de amar y de ser amado. Y en realidad lo que le ocurría era que no podía perdonar ni perdonarse. Pero cuando se traslada a la India y ve lo mucho que han sufrido otras personas, niños y adultos, empieza a comprender lo valioso que es, que son todas y cada una de los seres de este mundo. Es, entre niños que han perdido su infancia debido a las cosas más terribles que uno pueda imaginar, y entre adultos que no tienen absolutamente nada, cuando empieza a sentir que es alguien importante y valioso por sí mismo. Que no importa lo que hizo un día, por muy malo que fuese ese hecho, porque siempre existe la posibilidad de perdonarse a uno mismo y a los demás. Saber que los otros han sufrido, igual o más que nosotros, nos provee de un importante conocimiento: Somos capaces de dejar todo atrás y salir adelante, si queremos.

MADURAR DEPRISA

Las personas que han sufrido durante su infancia, adolescencia o juventud, maduran más deprisa que las demás. Sin embargo, esta maduración no es positiva. Al igual que una fruta que cae del árbol demasiado pronto por culpa de la lluvia, los niños o adolescentes que sufren, crecen como árboles torcidos, carentes de valores y de autoestima, que son necesarios para la vida adulta. Además de las carencias, están los traumas que limitan y no permiten que el adulto se desarrolle libremente. Ángel sufre durante su infancia y mientras está viviendo ese sufrimiento no es consciente de que él no es culpable. Porque los niños no saben discernir con claridad lo que es correcto de lo que no lo es, por eso, en su mente se vive una lucha abierta para llegar a una conclusión por sí mismos. ¿Quién está actuando mal, la persona que me hace daño o yo que me lo merezco? Así piensan la mayoría de las mentes infantiles y es por culpa de la incoherencia que experimentan en su entorno, donde se les dice lo que tienen que hacer y cómo deben comportarse, mientras están viendo una actitud completamente distinta. Es parecido al padre que le dice gritando a su hijo: ¡No grites!, pero multiplicado por mil. Aún así, la maduración ocurre. Se aprende antes, que la vida no es de color de rosa y que por mucho que confiemos en las personas, algunas nos traicionarán y nos harán daño. No obstante, podemos utilizar esta forma de madurar más deprisa, cuando ya somos adultos, para contrarrestar o compensar el sufrimiento del pasado, comprendiendo que cuanto más lo analicemos y más meditemos sobre ello, antes podremos asumirlo y seguir adelante. Y siendo conscientes de que entre esas personas negativas, existen millones de personas positivas que pueden aportarnos mucha alegría y felicidad.

El matarratas, Psicología Práctica Nº 176, pag 3, Mar Cantero Sánchez

FINAL FELIZ

Tras todo sufrimiento es posible un final feliz, por supuesto. Y lo curioso es que sólo depende de nosotros. Ángel descubre que es él quien tiene el derecho y el deber de tomar la decisión de ser feliz, y lo hace tras un viaje que le dará el impulso para recomenzar su vida. Pero no hace falta viajar a un país exótico para comprender que cada día es una oportunidad para dejar atrás lo negativo y empezar de nuevo. Paulo Coelho dice que “Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.”¿Y por qué no? Nunca habrá mejor momento que ahora. ¿A qué esperar? Como Ángel, el protagonista de El matarratas, sólo necesitamos una herramienta, un recurso, que es absolutamente necesario para continuar mirando al frente y dejando el dolor del recuerdo a un lado del camino. Es un ingrediente importantísimo que nos guiará y nos ayudará a dar el paso: creer que merecemos ser felices. Hay que abandonar la idea de que nos merecíamos el daño que recibimos y darse cuenta de que no es así en absoluto. Nadie merece el dolor, pero todos merecemos alcanzar la más absoluta felicidad. ¿Qué es, si no, la vida? Cada vez que te preguntes cuál es tu misión en la vida y no sepas qué responder, sólo tienes que empezar a creer en ti. La respuesta a esa y a todas tus preguntas es: Todos y cada uno de nosotros merecemos la felicidad. ¿A qué esperas para ir a encontrarla?

Mar Cantero Sánchez

Es escritora y coach personal, creativa y literaria. Escribe habitualmente en las revistas: Psicología Práctica, Cosmopolitan, y Piensa es gratis, entre otras. Ha creado y dirige sus propios talleres de escritura creativa y de crecimiento personal a través de la escritura, de los que ha escrito tres libros. Uno de ellos, “Escribe para ser feliz” (De Profundis Ediciones), con gran éxito de ventas. También ha escrito novelas que han sido premiadas como “Los viernes, el paro duerme”; “El árbol de los pájaros alegres”; y “La viajera de la felicidad”, novela en la que explica cómo la escritura puede ser la mejor herramienta de autoayuda, un recurso que todos conocemos y practicamos casi sin darnos cuenta.

¿Por qué lo recomendamos?

Porque trasmite que siempre hay un final positivo para el sufrimiento y que no importa cuánto hayamos sufrido, pues nosotros tenemos la decisión de dejar de hacerlo y empezar de cero para alcanzar la felicidad que nos merecemos.

Porque es una novela en la que el lector se siente identificado inmediatamente con el protagonista, descubriendo con él y con cada uno de sus pasos, su propio camino, el que aún le queda por recorrer.

Porque al igual que en sus novelas anteriores, utiliza el humor como hilo conductor para llevar al lector a engancharse en la historia y no querer perderse detalle. Es una novela que atrapa al lector hasta hacerle suyo.

Porque profundiza en las partes más oscuras de nuestro ser, y lo hace sin miedo, aventurándose a descubrir lo que está más escondido en cada uno de nosotros, de una forma sencilla y casi natural.

El matarratas, Psicología Práctica Nº 176, pag 4, Mar Cantero SánchezEl matarratas, Psicología Práctica Nº 176, pag 4, Mar Cantero Sánchez

EL TEMA

¿Crees que se puede superar el pasado? Ángel se ve obligado a regresar a su casa por la enfermedad de su madre. Irá acompañado de la mujer con la que comparte su vida. En el pueblo donde vivió su infancia, se encontrará con los recuerdos de la niñez y desvelará un secreto traumático que ha marcado toda su vida. ¿Quién no guarda cadáveres en el armario? Años después se marchará a la India, donde, gracias a contemplar las vidas de otros y sus sufrimientos, será capaz de asumir el pasado y continuar con su vida. A veces los verdugos son las verdaderas víctimas, pero todos y cada uno de nosotros tenemos una única misión en la vida y un único camino por recorrer: Hallar la felicidad.

Libro: EL MATARRATAS (Ed. Nowevolution), Mar Cantero Sánchez

PVP: 14, 95 

Pags: 182

 

Entrevista a Rosetta Forner

Entrevista a Rosetta Forner

Ni todos los hombres son villanos,

ni todas las mujeres son víctimas

 

Por Mar Cantero Sánchez

Revista Psicología Práctica Nº 174, 2013

 

¿Has oído decir que “todos los hombres son iguales”? FrasesPsicología Práctica Nº 174, portada, Mar Cantero Sánchez como esta han bombardeado la mente de las mujeres desde pequeñas. Sin embargo, ambos, hombres y mujeres, son capaces de amar y de ser felices en una relación. Rosetta Forner nos habla de la confusión generalizada que existe entre hombres y mujeres, a la hora de mantener una relación sana.

¿Piensas que los hombres tienen la culpa de todo? ¿Crees que son incapaces de comprender a las mujeres? ¿Sigues esperando a que llegue tu príncipe azul? Según Rosetta Forner, coach y autora del libro “El príncipe azul que dio calabazas a la princesa que creía en los cuentos de hadas (Zenith): “A ellos se les exige que sean la fuente de bienestar emocional y de refuerzo de la autoestima de la mujer que con ellos se relaciona”. Los hombres no están para salvar a las mujeres, pues las mujeres de hoy pueden salvarse ellas solitas, ya que tienen la capacidad de ser independientes emocionalmente, si lo desean.

P.S.: En tu libro hablas del complejo de príncipe azul. ¿Qué es?
Rosetta Forner: Haberse creído que tiene que hacer feliz a una mujer y que todo el peso de la responsabilidad en una relación recae en él. Acompañado de la convicción de que un hombre por el mero hecho de ser hombre (cuestión de género), no sabe amar, ni expresar emociones, es infiel, sólo piensa en el sexo, es frío, inasequible emocionalmente, y etcétera…

¿Qué tipo de hombres padecen este complejo? En principio, ningún hombre está libre de padecerlo. De hecho, incluso el que escribió el prólogo (Marcos de Quinto), reconoce haber aprendido mucho sobre relaciones con este libro, y los otros tres hombres que escriben, también. Lo cual significa que, los hombres tienen pendiente hacer su ‘revolución emocional’, han de atreverse a librarse de ‘su maldición particular’. Un hombre que no consigue relacionarse con una mujer madura emocionalmente y que sólo se rodea o se siente atraído por mujeres ‘maribroncasmequejodetodo’, insatisfechas, inmaduras y quejosas, que le exigen que las haga felices, colgadas aún de relaciones anteriores no resueltas, con conflictos emocionales no resueltos –por lo que siempre buscan un hombre para que les haga de hombro donde llorar o una oreja que les escuche-. Ese hombre, sin lugar a dudas, padece del ‘complejo de príncipe azul’.

Psicología Práctica Nº 174, Entrevista a Rosetta Forner, pag 1, Mar Cantero Sánchez¿Por qué es tan difícil de comprender una mujer para un hombre y viceversa? Porque mucha gente es muy difícil de comprender por sí misma: si uno o una no es capaz de entenderse, valorarse, comprenderse, ¿cómo va a poder relacionarse con otra persona sin crear una relación conflictiva? Imposible. Las personas inmaduras son difíciles, sea quien sea la persona que se relacione con ellas. Las personas maduras que asumen las responsabilidades de su vida son las únicas ‘fáciles’. Eso sí, no se las puede manipular, pero asumen la responsabilidad de sí mismas y eso las hace ideales para relacionarse con ellas. Como se ve, a mi entender no es cuestión de ‘género’, sino de alma.

¿Por qué nos equivocamos tanto al enamorarnos? No nos equivocamos, sencillamente no escuchamos a nuestro corazón, ni a nuestra alma. Hay personas que no saben amar, ni son para formar pareja con ellas. Y, sin embargo, muchas mujeres (y cada vez, más hombres, pues están copiando las conductas disfuncionales femeninas, yo lo llamo ‘damiselarse’), se empeñan en seguir con esa persona que ni las ama ni las amará nunca. Una persona no es ‘aparato que se maneje con un mando a distancia’ o que se pueda manipular. Empero, muchas personas se hacen la idea de que ‘su amor cambiará a esa persona (ya sea él o ella). Hay mujeres que se relacionan con hombres que de tener un estatus diferente, léase ser albañil en lugar de ‘magistrado’ o ‘empresario de éxito’, no lo harían. No importa si es un ‘canalla’. Lo que de verdad les importa es su ‘status social’. Ergo, el desastre está servido. Por no hablar de la soledad: muchas personas no saben ni quieren aprender a estar consigo mismas. Otras, a esto se añade, que son ‘fóbicas al qué dirán’ y no quieren que nadie las considere unas fracasadas o menos valiosas por no ‘tener pareja’. Unimos estos factores y tenemos el ‘complejo de salir a perder a la vida’. Si nos guiásemos de verdad por el corazón, sólo nos enamoraríamos de las personas que le hablan a nuestra alma. No hay que empecinarse en ‘redimir’ al otro. Aunque haya libros que ‘cuentan’ esto, la realidad desmiente a esos libros.

¿Crees que a los hombres se les exige más en las relaciones que a las mujeres? Por supuesto que sí, sobre todo por parte de las mujeres, que no de otros hombres. Tradicionalmente, el hombre ha de ser el garante de la ‘felicidad’ de la mujer, ha de hacerla feliz y debe ‘adivinarle’ sus deseos y necesidades, además de cuidarla y darle sentido a su vida. Y un estatus social: las mujeres se siguen relacionando con hombres poderosos, o al menos lo intentan, para alcanzar un ‘nivel’ que por sí mismas o bien, consideran que no es posible o que tiene ‘mucho coste’. Es más, cuando una mujer conquista a un hombre de rango social-profesional elevado, se suele considerar que ello se debe a que ‘ella es valiosa’ -la hace valiosa-, más que otras mujeres, por eso lo logró y otras no.

¿Es la sociedad, o la mujer quien les exige más, o se lo exigen ellos mismos? Obviamente son ellas las que les exigen Al fin y al cabo, la sociedad la formamos entre todos. Ellos no es que se exijan, es que a veces, no saben qué hacer y se encuentran tan presionados, que por eso muchas veces ‘desaparecen’. Trato de explicarlo en mi libro: cuando la tarea de hacer funcionar la relación recae sólo en ellos, además de injusta, es imposible. La relación es cosa de dos, y ambos tienen derechos y responsabilidades.

¿Los hombres y las mujeres aman de la misma forma? Nadie amaPsicología Práctica Nº 174, Entrevista a Rosetta Forner, pag 2, Mar Cantero Sánchez de la misma forma, luego no es cuestión de género sino de patrones culturales, o de ‘percepción de la realidad’, el que creamos que ellos son de Marte y ellas de Venus (por eso yo escribí ‘Las reinas son del planeta que les da la gana’). De hecho, hay anclajes sociales pudiéndose aplicar aquello de la ‘profecía auto cumplida’. A las mujeres inmaduras –psicológicamente hablando-, les conviene pensar así y perpetuar esta creencia, puesto que así, tienen ‘excusa’ para seguir echándoles en cara que ‘no saben amar’. No hay dos personas que amen igual, puede haber formas compatibles, como hay personas compatibles en base a sus valores, creencias, forma de pensar, y a su estructura del alma. Una escala de valores similar y compatible hará que dos personas puedan y sepan amarse. Actualmente, el amor está muy banalizado, se hace proselitismo del ‘sexo’ y a la mujer se le está inculcando unos patrones amatorios y relacionales que van en contra de ella, aunque paradójicamente, ellas no lo ven y encima están encantadas. A la larga, espero que se den cuenta de la trampa que les han tendido. Algunas sólo aciertan a darse cuenta de que ‘tiene malestar emocional’.

Algunas mujeres dependen emocionalmente de su pareja, pero ¿quién crea esa dependencia en una relación? Ellas, y sólo ellas, y nadie más que ellas. Nadie nos hace nada que no le consintamos. Ergo, la dependencia emocional se la auto generan las mujeres desde antes de comenzar una relación: el soñar con ‘la relación ideal con el príncipe azul’ precede al estar en relación con un hombre. Por eso, muchas mujeres van ‘codependizadas’ a una relación. Cuando la mujer aprende a tener una vida propia, con una identidad propia, y asume lo siguiente: “soy lo mejor que me ha pasado” (esto, cuando lo pongo en las dedicatorias en los libros, a la gente le emociona e impacta mucho), se deja de codependencias. Una mujer tiene capacidades, ergo tiene la posibilidad y las herramientas para no depender emocionalmente de alguien, si ella quiere, claro está. Cierto es también que muchos hombres están encantados de que ella ‘beba lo vientos por él’, puesto que una mujer que ‘les necesita’, a los hombres con ego frágil (o sea, inmaduros emocionalmente), les encanta, porque les hincha el ego sobremanera y les hace sentirse machotes. Lo cual no significa que ella vaya a salir ganando, sino perdiendo. A la mujer no hay que victimizarla sino animarla a coger las riendas emocionales de su vida (ver mis libros ‘La maldición de Eva’, o ‘La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada’).

En tu libro dices que es importante saber cómo queremos que nos amen. ¿Mejor saberlo antes de iniciar una relación? Si no se sabe antes de empezar una relación y más, si se tiene ya más de 25 años, mal vamos. O muy mal irá la persona y su relación. Suelen decirme, en consulta, que eso es algo de lo que nadie suele hablar. Este concepto lo introduje en mi ya mencionado libro ‘La reina que dio…’ A muchas mujeres les ha venido fenomenal leerlo porque aprendieron a ‘ponerse la corona’ en el sentido rosettiano (coger las riendas emocionales de su vida). Si una persona desconoce cómo le gusta que le amen, ¿cómo podrá saber si la aman o no? Es como salir a buscar un electrodoméstico, pero no saber ni las medidas, ni las características, ni el importe que queremos gastarnos. ¿Cómo sabremos que lo habremos hallado si no sabemos lo que buscamos? No se puede distinguir aquello que se desconoce. Además, si se sabe cómo nos gusta que nos amen, desde el momento ‘cero de la relación’ y en las primeras citas, la persona se dedica a observar, hace preguntas en consecuencia, y así va perfilando el mapa de ese territorio que está explorando, al tiempo que se apercibe del estilo de amar de la otra persona, y de si ese estilo es o no compatible con el de ella o el de él.

¿Cuáles serían las reglas básicas para una buena convivencia en la pareja? La más básica es que haya verdadero amor. Si no lo hay, no será imposible convivir si ambos son personas maduras a nivel emocionológico, pero el amor es fundamental. Luego, el respeto por las diferencias. La asunción de responsabilidades. La voluntad de entender al otro, de ser tolerante con sus matices. Conversar, no quedarse nada dentro y no generar rencor. No sacar el dedo acusador. Tratar de ser amables y amorosos con el otro. Recordar por qué uno se enamoró o fijó en la otra persona. Buscar y centrarse en las similitudes. Recordar lo bueno del otro. Dialogar. Sinceridad. Y, nada de ‘acuseiner y quejeiner’. Hay unas cuantas. Pero ya dije que la básica entre las básicas es que haya verdadero amor, aderezado de honestidad y fidelidad. Uno debe sentirse la persona más feliz de la Tierra por poder estar con esa otra persona, y viceversa.

¿Crees que la mujer de hoy no se ama a sí misma lo suficiente? Tanto alardear de que ellas son más listas que las de otras épocas y sin embargo, adolecen de dignidad y motivación para cuidar de sí mismas, de su psique, de su corazón proverbial. La sociedad las ha infantilizado y ellas han contribuido con su ‘omisión’, esto es, no han protestado sino que están encantadas (porque no se han parado a pensar en el precio que pagan y en el que pagarán). Les han vendido la moto de la liberación sexual y se han creído que con eso bastaba. Y no es así. Amarse no significa emular las peores conductas machistas, esas que tanto han criticado las mujeres. Ahora ellas proceden como ellos: yendo de conquista en conquista, son un trasfondo de rencor, rabia y deseos de vengarse. Del sexo no se pasa al amor, pero al revés, sí. Una mujer que se ama a sí misma, ni se comporta de ciertas maneras, ni permite ciertas conductas para con ella. La falta de amor propio es palpable en muchos de los escenarios sociales. Que la mujer actual se valore más a sí misma por ‘poderse acostar con quien le dé la gana y airearlo’ (como si esto las mujeres no lo hubiesen hecho jamás, salvo que eran más discretas…) que por su valía como ser humano o su inteligencia, debería hacernos pensar y reflexionar largo rato…

En tu libro dices que en la época de nuestras abuelas, los hombres y las mujeres se respetaban unos a otros. ¿En qué te basas para decirlo? Me baso en lo que me han contado, aparte de que por edad cronológica tengo memoria social. Y porque no han tergiversado la historia, no al menos en mi familia. Nosotros no somos fruto de ninguna incomprensiónPsicología Práctica Nº 174, Entrevista a Rosetta Forner, pag 4, Mar Cantero Sánchez del pasado, sino de la incomprensión que del pasado se hace en el presente o de su falsificación.

¿Era así realmente o somos el fruto de la incomprensión de ambos en el pasado? Ahora hay mucho egoísmo, ausencia de tolerancia, de humanidad andamos flojos, como de empatía con el prójimo. Y el amor por nosotros mismos parece reducirse a la competición de ver quién es más. A los abuelos se les mete en residencias porque ‘hay que trabajar’ (antes se hacía compatible el cuidar de los mayores con las tareas y eso que la gente trabajaba en el campo…). En verdad, no es ‘trabajo’, es falta de amor y de empatía (uno considera que eso ‘jamás le sucederá’, o sea, que le es ajeno). A los niños también se les aparca… En mi opinión, nos hemos deshumanizado, así nos va. Yo creo que esa falta de amor, esa carencia o ‘crisis de amor’, está detrás de tantas enfermedades.

¿Crees que ahora, los hombres y las mujeres no se respetan unos a otros en la sociedad actual? No. ¿Qué respeto puede haber si ambos, ellos y ellas, nada más se conocen ya se acuestan? Mejor dicho, no les importa conocerse, sino usar sexualmente al otro. A esto le llaman ‘liberación’. Yo lo llamo ‘putiferio’. El otro día, una me dijo que a ella le encantaba putiferiar. Claro está, que luego se quejan de que no hay hombres que merezcan la pena, y etc. ¿Hay quién de más en incongruencia y contradicciones? ¿Qué respeto puede haber si uno no se valora a sí mismo? Esto se palpa en las relaciones sociales: la gente es bastante maleducada o está falta de cortesía. A mí mucha gente, cuando me escribe por vez primera, me trata como si fuese ‘una colegui’, además de exigirme las cosas en lugar de pedirlas (‘piden que parece que dan’). Los iconos mediáticos suelen ser zafios, vulgares… No es de extrañar pues, esta crisis de soledad y desamparo.

¿Qué deberíamos tener en cuenta para enamorarnos del hombre y la mujer adecuados? Sin olvidar, que la persona tiene que tener saneada su ‘psique’, esto es, ser responsable de sí misma. Tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos. Una persona, hombre o mujer con un historial de relaciones ‘conflictivas’ o ‘tortuosas’ (montaña rusa), no es una buena pareja. Si la persona tiene ‘asuntos’ por resolver, los llevará a la relación. Si nuestros instintos nos dicen ‘no’, hay que hacerles caso. La madurez psicológica no va pareja a la edad cronológica. Hay gente madura de todas las edades y también inmadura. Yo no creo en la persona adecuada, vista como un producto o un ‘par de zapatos’. Aunque es cierto que hay personas que no son adecuadas para estar en relación comprometida y esto se ve desde el inicio. No obstante, la misma persona, un día puede encontrar a la persona que le hable a su alma y no sólo comprometerse, sino enamorarse hasta el tuétano y convertirse en la pareja más apropiada. El amor no se crea a voluntad, no es cosa del ego, lo es del alma. Es un misterio y yo no sé resolverlo. Se sabe cómo se manifiesta químicamente, pero no cómo ni por qué se origina a otro nivel. El amor sana, cura heridas emocionales, y nos da alas. Obviamente, cuando el amor es espontáneo de verdad.

¿Hay un tipo de mujer más propensa a depender emocionalmente de un hombre? Sí, la que no se ama a sí misma. La que tiene un pobre sentido de sí misma (baja valoración), y baja autoestima (no se valora, no confía ni cree en ella). La mujer con fuertes y sólidas estructuras emocionales, que se aprecia y sabe cuidar de sí misma, no es codependiente en absoluto. Al contrario, se larga de una relación o no entra, en cuanto ve que aquello sólo le acarreará problemas.

En tu libro hablas de la diferencia entre amar y rescatar, ¿cuál es esa diferencia? Cuando ayudar al otro nos hace daño, estamos rescatando. Y, muchas personas siguen ’haciéndole los deberes al otro/a’, (ya sea pagarle las facturas, tolerar que tenga amante, aguantar que las humille delante de otros, que beba…), con tal de que siga a su lado. Rescatar pasa por no decirle al otro ‘no’. Ayudar es enseñarle a pescar. Rescatar, es pescarle y cocinarle el pescado cada día. Ahora bien, la persona que rescata, lo hace porque a cambio obtiene ‘algo’ que, cree que de otra manera no obtendría, ya sea admiración, amor, atención, valoración, poder de algún tipo, satisfacción…

¿Por qué algunos confunden una cosa con la otra? Porque no saben amar, ni se aman. Cuando uno no se valora, hace cosas y las consiente, que alguien que se aprecia, no hace ni consiente. Por ejemplo, alguien que no se valora, tolera que no le paguen por su trabajo y sigue en la empresa a pesar de los pesares. Una mujer, o un hombre, que no se amen ni se valoren, se empeñan en relacionarse con una persona problemática y/o con problemas (drogas, alcohol…).

¿Qué papel juega la culpa en las relaciones fallidas? Para poder cocinar algo en una olla, después de haberla usado, hay que limpiarla. De la misma manera, si queremos darnos la oportunidad de tener una buena relación, deberíamos limpiarnos de ‘la relación anterior’ de los rencores, las frustraciones, los malos rollos, las culpabilidades… Ni la culpa ni su ausencia son jamás cien por cien de uno sólo de los miembros de la pareja. Es muy liberador y sano, averiguar cómo uno contribuyó a ese ‘resultado’. Y luego, obviamente, integrar el aprendizaje y evolucionar.Psicología Práctica Nº 174, Entrevista a Rosetta Forner, pag 5, Mar Cantero Sánchez

5 pasos para comprenderse en la pareja y hacer que funcione:

Según Rosetta Forner, “El otro jamás tiene la culpa de lo que nos pasa y usar el ‘acuseiner’ y el ‘quejeiner’, sólo envenena las relaciones.” Tenemos más capacidad de la que creemos para hacer que nuestra relación funcione. Te damos algunas ideas.

1. Tú primero: “Ten una relación sana contigo misma y luego busca a la persona que le hable a tu alma”, Forner.

2. Analiza: “Es muy bueno analizar, considerar cuál fue la contribución por acción y por omisión al resultado de una relación fallida”, dice Forner. No se trata de buscar culpables, sino de encontrar motivos para ponerles solución, si es posible.

3. No hagas diferencias de sexo: sino entre personas. “Cuando entendamos y aceptamos esta realidad, nos irá mejor a todos en todos los sentidos”, Forner.

4. Acepta las diferencias: Un hombre y una mujer son distintos, pero una persona y otra persona también lo son, no importa tanto el sexo como: la personalidad, el carácter, la cultura, la educación, los estudios, etc. Todo cuenta, pero si se ama de verdad, esas diferencias enriquecen la relación.

5. Déjale ir: Según Forner: “Si no se ama a la persona, es mejor dejarla.” Algunas personas mantienen una relación por costumbre, por no quedarse solas, o porque tienen miedo. Ninguna de estas razones es válida en el amor y puede convertir la relación en algo muy negativo.

Creer en ti es esencial

Creer en ti es esencial

 

¿Te cuesta creer en ti mismo? ¿Sientes que a veces crees más en los demás que en ti? Cuando las cosas nos van mal, es cuando más fácilmente perdemos la fe en nosotros mismos, sin embargo, es posible recuperarla si aprendes a creer en ti.

<CREER-EN-TI-ES-ESENCIAL-pag-1-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-5-2010-Mar-Cantero-SánchezLa frustración tras el esfuerzo y los objetivos no conseguidos; las palabras de otros que tampoco creen en sí mismos ni en nosotros; el cansancio que te provocan los múltiples obstáculos a los que te enfrentas; etc., son los culpables de que hayas ido perdiendo la fe en ti, hasta que un día, sientes que te falta algo importante para tu felicidad. No creer en ti te lastima, te hace sentir vacío e inseguro. No importan las razones, lo único importante es que ha llegado el momento de asumir que el único responsable de esa falta de confianza en ti mismo, eres tú. Si deseas sentir que puedes conseguir lo que te propongas y que eres capaz de hacer todo lo que desees; si quieres sentirte a gusto en tu piel de nuevo, has de emprender un nuevo camino y has de dar los pasos necesarios para recuperar la fe y la confianza, hasta que vuelvas a creer en ti. Recuerda que tu mejor amigo siempre has de ser tú mismo.

La importancia del respeto

Para creer en ti, es indispensable respetarte, pero también lo es, si quieres ser respetado por los demás. ¿Cómo puedes pedirle respeto a nadie, si tú no te respetas? ¿Y cómo vas a creer y confiar, en una persona a la que no respetas? Esto es más o menos lo que suelen hacer las personas que no creen en sí mismas. Y no pueden, si antes no han aprendido a respetarse por lo que son, por cómo son, por lo que hacen, etc., y tampoco es posible la confianza. El respeto es imprescindible para cualquier relación y no tienes ninguna relación más importante que la que tienes contigo mismo. Pero para aprender a respetarte, es necesario que cuides de ti mismo, que no te juzgues en vano, que no te auto castigues y que seas flexible con tus fallos. Todos cometemos errores y más aún durante un aprendizaje, por lo que si estás aprendiendo a creer en ti, va a ser muy normal que los cometas. Sé tolerante y respétate como lo harías con un hijo que está aprendiendo a caminar. Todos aprendemos paso a paso y caerse solo significa, que tendrás que levantarte, nada más.

Da valor a tus pasos

El hecho de valorar cada paso que das, en el camino hacia la recuperación de la fe en ti mismo, es una afirmación de la importancia de cada uno de esos pasos, que estás dando día a día, por ello, cualquier logro conseguido por pequeño que sea o insignificante que pueda parecerte, es digno de celebrarse. Quizá no tengas dinero para hacer una fiesta, pero es posible que puedas premiarte a ti mismo de alguna otra manera. Piensa en qué cosas te harían feliz y qué cosas mereces. Cuando al fin te respetas, cuidas de ti y empiezas a valorar tu esfuerzo, es el momento de materializar ese trabajo en forma de premio, que no tiene por qué ser material, o sí, dependerá solo de tus gustos y de tu economía. Siempre puedes quedarte el domingo hasta las doce en la cama o prepararte un sabroso plato que te encante. Hay premios muy económicos que te harán disfrutar un montón.

¿Sabes amarte?

Ante esta pregunta, la mayoría de las personas contestarían que sí porqueCREER EN TI ES ESENCIAL, pag 2, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 5- 2010, Mar Cantero Sánchez generalmente creemos que sabemos amar, sin embargo, esto no es posible si no nos amamos primero a nosotros mismos. Algunas personas creen que amarse a uno mismo es tener una actitud egoísta, pero esto es un error. Amarse no significa no pensar en los demás, sino pensar también en ti. Hay una gran diferencia entre cómo aman los que se aman a sí mismos y los que no. Estos últimos suelen enredarse en amores que realmente no son verdaderos, en relaciones problemáticas que solo les causan sufrimiento y frustración. Y esto ocurre porque es muy difícil amar a quien no se ama a sí mismo. Del mismo modo, es prácticamente imposible que quien no se ama, sea capaz de amar con autenticidad a otros. Si no te amas, lo que tendrás serán pseudo amores que te frustrarán y te alejarán cada día más de ti mismo, de tu conexión con tu interior y del hilo que te une a ti y que mantiene tu propia confianza. Para amarte, solo has de ser consciente de que tú también existes, con tus diferencias y tus similitudes con los demás, pero siendo un ser único y especial, digno del amor más sublime que puedas imaginar.

¿Amas o dependes?

Seguro que en más de una ocasión te has visto envuelto en una relación que en realidad no te satisfacía y que te daba más quebraderos de cabeza que satisfacciones. Es posible que hayas creído durante un tiempo que sin esa persona no podrías vivir, sin embargo, te propongo que analices el amor que sientes y tengas en cuenta que quizá no sea amor, sino dependencia. Cuando hay amor verdadero en una relación, ambas personas se aman y creen en sí mismas, en primer lugar. Esto significa que tienen en cuenta sus propios deseos y son conscientes de las diferencias que tienen entre sí, respetándose ambas, sin que una de ellas sea siempre la dominante y la otra la sumisa. Pero no es en las relaciones de pareja únicamente, cuando el amor puede confundirse con la dependencia, también es posible ser dependiente de la familia, de los amigos, etc., pues la dependencia proviene de confundir la capacidad de amar con intentar convertirse en el otro.

Descubre tu independencia

Para creer en ti es indispensable redescubrir tu independencia. En algún momento de tu vida, probablemente en la infancia o en la adolescencia, fuiste un ser de naturaleza independiente, aunque por supuesto tuvieras tus necesidades comunes a tu edad, y que cubrían tus padres o aquellas personas que se ocupaban de ti. Si ahora no crees en ti, es porque hubo un momento, en el que cediste parte de esa independencia a alguien, por el motivo que fuera. No es necesario que revuelvas el pasado, lo importante es recuperar tu capacidad para vivir el presente, el aquí y ahora, pues es en este momento cuando vas a redescubrir que, es necesario que seas independiente psicológica y emocionalmente, y para conseguirlo, tienes que desviar un poco tu mirada hacia ti mismo. Es primordial que camines solo, así descubrirás que eres capaz de hacer muchas cosas por ti mismo y que no dependes de nadie para hacerlas. Para ello, reserva una pequeña parte de tu tiempo para ti mismo en soledad, para hacer lo que te gusta o para perseguir tus metas y objetivos. La soledad es necesaria para conocerte y comprenderte, además, cuantas más cosas hagas por ti mismo, más fácil te resultará creer en ti.

¿Te agobian los compromisos?

Algunas personas no saben decir que no, aunque aseguran no haber dicho tampoco que sí. Si no crees en ti, es difícil que puedas negarte a algo, porque tu auto estima no es lo suficientemente alta como para elegir por ti mismo. Quizá creas que lo estás haciendo, pero si lamentas haberte comprometido con algo o con alguien, es porque te has dejado llevar, en lugar de elegir. Piensa en todas las veces que has acudido a compromisos con desgana y en cuántas veces has pensado poner una excusa para no ir. Cuando te amas a ti mismo, es fácil saber qué cosas te apetece hacer y a qué cosas no quieres ni acercarte. Lo mismo ocurre con las personas, habrá algunas con las que desees compartir algunos de tus momentos y al mismo tiempo, sentirás que otras no van contigo. También sabrás quiénes son tus verdaderos amigos y quiénes son aquéllos con los que solo compartirás un encuentro casual de vez en cuando. E incluso entre tus amigos y personas más allegadas, sabrás elegir a aquéllos con los que te gusta divertirte y aquéllos otros con los que puedes contar cuando realmente los necesitas. Del mismo modo, tú serás para ellos un amigo o un conocido, dependiendo del grado de afinidad que os una.

El compromiso contigo mismo

Seguramente que no te has parado a pensar en comprometerte contigo mismo alguna vez. Es posible que hayas creído hacerlo, al proponerte ir al gimnasio o a hacer algún deporte que te ayude a sentirte mejor; hacer una dieta o dejar de fumar; e incluso cuando decides hacer algo divertido semanalmente, como salir a pasear o acudir a un masajista. Si no crees en ti, lo más probable eCREER-EN-TI-ES-ESENCIAL-pag-3-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-5-2010-Mar-Cantero-Sánchezs que no lo hagas en ninguna ocasión, sea importante o no y te resultará igual de complicado comprometerte a hacer algo costoso y realmente importante, que algo ameno y superficial. Sustituye alguno de esos compromisos que tienes con los demás, por un compromiso propio. No necesitas dar excusas, dile a esa persona tranquilamente que prefieres quedarte en casa a tomar un baño o que ya habías decidido ir al cine, aunque si crees que con algunas personas, es más efectivo excusarte, hazlo. Miente si es necesario, con tal de que logres elegir, en lugar de ser elegido. Una vez que hayas cumplido un compromiso contigo mismo, será mucho más fácil empezar a creer en ti, puesto que te habrás dado cuenta, que tú también eres importante para ti mismo.

¿A qué le das importancia?

Cuántas veces te ves envuelto en situaciones o malentendidos que para ti no tienen ninguna importancia y sin embargo, te mantienes ahí, aceptando reproches que no te mereces, o participando en una discusión por algo que realmente no te preocupa. Para creer en ti y recuperar la confianza, es necesario elegir a qué quieres darle importancia y a qué no. Cada persona es un mundo y lo que para unos es cuestión de vida y muerte, para otros es algo en lo que ni siquiera habían reparado. No permitas que sean los demás quienes decidan la importancia que para ti, deben tener las cosas. Es el momento de saber distinguir lo que realmente valoras y no dejar que te influyan los comentarios de otras personas, con respecto a lo que ellos creen importante. Y es necesario que lo hagas, porque cuando te vacías y liberas de cosas que no consideras importantes, pero en las que participabas sin saber muy bien por qué, eres consciente de cuánto tiempo y esfuerzo has perdido en múltiples ocasiones, por no pararte un momento a pensar si te importaba. Puede haber sido un comentario, un malentendido, o un gesto malinterpretado, lo que es cierto es que te ha restado una energía valiosísima y sobre todo, te ha obligado a centrar tu atención en ello, dejando de lado lo importante. No permitas que te ocurra esto, así podrás elevarte y avanzar, pues te sentirás más ligero y feliz, al ocuparte solo de lo que te importa.

La joven bailarina

Una muchacha se presentó a unas pruebas, para una prestigiosa compañía de baile. Tras su actuación, el director le dijo que nunca llegaría a ser una bailarina de primera categoría. La muchacha creyó en las palabras del hombre y decidió no volver a intentar su sueño. Años después, la compañía fue hasta su ciudad a hacer una representación. La muchacha se enteró y compró una entrada. Cuando estaba en el teatro, se acercó a los camerinos y llamó a la puerta del director. Era el mismo hombre que le hizo la prueba. Ella le increpó y le dijo que por culpa sus duras palabras, había dejado de creer en sí misma y abandonado su sueño. El director le contó que le había dicho lo mismo aquel día, a otras 30 bailarinas que habían hecho también sus audiciones. La muchacha comprendió que si sus palabras habían sido suficientes para hacerle perder la confianza en sí misma, fue porque realmente en aquel momento, no creía en ella.
Si quieres que los demás crean en ti, has de creer primero en ti mismo, pero para lograrlo, no necesitas que nadie más lo haga. La fe en ti mismo, que a veces sientes haber perdido, está solo en tu interior. Dentro de ti es donde únicamente puedes encontrarla y cada paso que des por ti mismo, te dará más confianza. Creer en ti, es también un aprendizaje que has de practicar día a día y no importa las veces que te caigas, porque siempre puedes volver a levantarte.

Pasos para aprender a creer en ti:

. Ámate: Amar a quien no se ama es difícil y doloroso. Si quieres serhttp://www.marcanterosanchez.com/wp-content/uploads/2015/04/CREER-EN-TI-ES-ESENCIAL-pag-4-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-5-2010-Mar-Cantero-Sánchez-www.marcanterosanchez.com_.jpg amado y ser capaz de amar, ámate primero a ti mismo.

. Independízate: Ve paso a paso en tu camino, haciendo cada vez más cosas por ti mismo, con una meta solamente, en lugar de varias a la vez. Recuerda que solo tienes un par de pies.

. Elige y comprométete: Crea un compromiso contigo mismo, en lugar de aceptar comprometerte con los demás, sin pensar en si realmente lo deseas.

. Cuida de ti: ¿Cómo puedes cuidar de nadie, ni esperar que te cuiden, si no cuidas de ti mismo? Cuídate pues mereces tus propios cuidados.

. Respétate: El respeto es algo que se aprende, si lo practicas contigo mismo, los demás te respetarán y también aprenderás a respetarles tú a ellos.

. Sé flexible: No seas duro contigo. Limítate a observar tu caminar, en lugar de crearte opiniones carentes de tolerancia. Cuida también de no juzgar siempre a los demás, no sea que acabes condenándote a ti mismo.

. Prémiate: Recuerda premiarte cada vez que hagas algo por ti mismo y cada vez que te esfuerces por creer en ti. Los premios son el recordatorio de tu trabajo.

. Elévate para avanzar: Libérate de lo que no te sirve. Decide qué tiene importancia para ti y deja a un lado lo que no consideras importante.

Mar Cantero Sánchez

STOP al manipulador

STOP al manipulador

Te sientes mal ante la insistencia de alguien? ¿Crees que esa persona abusa de ti de alguna manera, aunque no sabes discernir cuando y cómo lo hace? ¿Conoces a alguien que se comporta siempre como una víctima? Si respondes afirmativamente a alguna de estas preguntas, es posible que estés sufriendo un intento de manipulación.

Carlos confiaba en la aparente amistad de Jesús, pero cuando se negó a obedecer sus dictados, la actitud de su compañero cambió, le convirtió en el blanco de su sarcasmo y de sus bromas de mal gusto, y empezó una campaña de descalificación contra él que propició la ruptura de la relación. En este caso, Carlos tuvo suerte, se dio cuenta con rapidez de que estaba intentando ser manipulado, pero no siempre es fácil ser consciente de que estás siendo víctima de una personalidad manipuladora o de si estás manipulando. En este artículo, intentaremos dar algunas claves para reconocer el problema y salir airosos de él.

 STOP AL MANIPULADOR, pag 1, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezCómo detectar la manipulación

Todos hemos utilizado la manipulación en algún momento. En la infancia es cuando más se usa esta estrategia de autodefensa o autoprotección. En su libro “Ratones, dragones y seres humanos auténticos”, (Grupo Albor-Cohs División Editorial) E. Manuel García Pérez y Ángela Magaz Lago se dirigen a los niños para hacerles comprender que a veces su comportamiento puede ser manipulador y les enseña cómo evitarlo. Sin embargo en los adultos, la personalidad manipuladora es una actitud negativa que es capaz de provocar un daño psicológico real a sus víctimas.

Detectar una manipulación y liberarse de ello es complicado. Se requiere en primer lugar una observación de las propias sensaciones. Cómo te hace sentir la persona en cuestión, es la clave para averiguar si estás siendo su víctima o si pretende que lo seas.

A muchas personas les cuesta negarse a los requerimientos de los demás. Decir que no es más difícil que asentir, porque implica dar unos motivos que esperamos que el otro considere razonables y se convenza con nuestra explicación, sin reaccionar negativamente contra nosotros. Esto no suele ocurrir, simplemente porque a nadie le gusta recibir un “no” por respuesta. Es importante por tanto, para detectar la manipulación, observar cómo es la reacción de las personas cuando nos negamos a hacer algo que nos han propuesto. Por otro lado, si somos nosotros quienes nos sentimos mal después de decir que no, es posible que sea por culpa de esa reacción, por lo que podemos estar tratando con una auténtica personalidad manipuladora que siempre consigue hacernos sentir culpables ante nuestras decisiones, si son contrarias a las suyas.

La personalidad manipuladora

En su libro “Los manipuladores”, Isabelle Nazare-Aga, señala los signos que detallo a continuación para desenmascarar a un manipulador y añade que sólo un veinte por ciento es realmente consciente de serlo, por eso es tan difícil que se reconozcan como tal y que busquen ayuda profesional.

La auténtica personalidad manipuladora es dependiente, por ello intenta provocar dependencia también en los demás. Esta dependencia está solapada por el carácter generalmente abierto del manipulador, aunque no siempre es así. En ocasiones es todo lo contrario, se trata de una persona inadaptada e inflexible que no acepta bien los cambios. Pero existe otro tipo de manipulador-seductor que es totalmente diferente. Este consigue sus propósitos gracias su gran poder de seducción que sabe muy bien como utilizar, y a las alabanzas normalmente exageradas, que hace sobre su víctima. Así es como crea la dependencia. A todos nos gusta que nos halaguen y no estamos demasiado acostumbrados a escuchar cosas positivas sobre nuestra persona, por ello, librarse de alguien que nos trata como si fuésemos los más importantes, puede convertirse en un gran reto.

El manipulador es egocéntrico y celoso. Domina el lenguaje y lo utiliza para lanzar amenazas indirectamente, para trasladar su responsabilidad y culpabilizar a los demás en nombre de otros. Nunca dirá cosas como “creo que tú tienes la culpa”, sino que dirá más bien “tal persona piensa que tú tienes la culpa”. En líneas generales no se comunica nunca con total sinceridad, sino que maneja el lenguaje a su antojo para hacer creer lo que quiere, sin decir mucho en realidad.

Sus respuestas son confusas, con lo que consigue desconcertar aún más. Suele hacer promesas que sabe que no va a cumplir, por lo que confiar en ellos se hace prácticamente imposible. Además son muy volubles, un día piensan una cosa y al siguiente pueden pensar otra totalmente distinta, y no sólo una vez, sino como actitud habitual ante las circunstancias de la vida.

STOP AL MANIPULADOR, pag 2, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezLas amenazas

A veces, el manipulador puede llegar incluso a las amenazas suicidas para intentar alcanzar su objetivo. Es común en este tipo de personalidad, el deseo del suicidio, ya que son personas inseguras e infelices que tienden a la depresión. La mayoría se sienten frustrados, de ahí su necesidad de manipular. Piensan realmente que son los demás, los que están obligados a salvarles de una vida que no les satisface, en lugar de empezar a hacer algo por sí mismos para cambiarla. Ninguno está de acuerdo con su situación actual, aunque fingen estarlo y acaban conformándose. Para ellos es más fácil quejarse continuamente o intentar que otro actúe por ellos, en lugar de salvarse a sí mismos. Además, su baja autoestima les hace desear siempre caer bien a todo el mundo, por lo que cualquier paso o decisión que pueda contradecir esto, se les hace impracticable.

Nadie diría de un manipulador que tiene una baja autoestima, sin embargo es así, no confía en sí mismo y se compara con los demás continuamente, subestimándolos para sentirse algo mejor. La prueba de esto es que siempre intenta hacer ver a otros su superioridad. Para ello se muestra prepotente y vanidoso, excesivamente crítico aunque no soporta bien las críticas hacia sí mismo, e incluso puede llegar a ser a veces verbalmente agresivo. Son capaces de intimidar si es necesario y muestran una crueldad en sus críticas difícil de comprender, como también pueden hacerse las víctimas para lograr la compasión ajena y con ello, su objetivo. El chantaje emocional es una de sus armas, pero lo realizan tan sutilmente que el otro no suele darse cuenta hasta pasado el tiempo suficiente para haber caído en la manipulación. El manipulador es inteligente y su necesidad de controlar le agudiza esta inteligencia como instinto de supervivencia.

El respeto

El respeto no es entendido ni practicado por el manipulador. Aunque al principio parezca mostrarlo y se presente a sí mismo como un ser independiente, que da libertad a los demás para hacer lo que desean, no es cierto. Si te encuentras con alguien que pretende ser tu único amigo o acaparar todo tu tiempo de cualquier forma, es muy probable que estés ante un auténtico manipulador. Tanto si la víctima de su manipulación es su pareja, un amigo, un compañero de trabajo, o alguien de quien cree puede conseguir influencias y honores, el manipulador intenta aislar a la víctima, haciendo lo posible para que rompa con todas sus relaciones, a través de la crítica y la descalificación.

Si conoces a una persona que no tiene en cuenta tus deseos sino solamente los suyos, que intenta inducirte a hacer cosas que no harías por ti mismo, también puedes estar ante un manipulador. En un principio, lo hará de forma que sea casi inapreciable, pero más adelante insistirá y persistirá hasta conseguirlo sin dar tregua. Y por supuesto, se mostrará molesto o enfadado si no consigue lo que quiere. Si se da cuenta de que le has desenmascarado, sufrirá por no haber conseguido lo que se propuso, pero extrañamente se dará cuenta del daño que puede haber hecho.

STOP AL MANIPULADOR, pag 3, PSICOLOGÍA PRÁCTICA 3-2008, Mar Cantero SánchezCómo defenderte

No obstante, puedes defenderte del intento de manipulación. En el momento en que eres consciente de que alguien está intentando manipularte, lo más importante es como he dicho antes, observar si muestra alguno de estos signos. Esta actitud espectadora te dará el suficiente tiempo y la claridad necesarios para corroborar que realmente está intentando manipularte. La manipulación suele hacerse sutilmente y es necesario tomar un poco de distancia para verla claramente. Adopta una actitud pasiva, sin aceptar ni negarte a sus peticiones, sino dejando todo en un paréntesis, mientras observas también tus sensaciones. Incomodidad, culpabilidad, desasosiego, indecisión, frustración y humillación, son algunas de las emociones que se suelen sentir ante la manipulación.

Lo más difícil es darse cuenta a tiempo. Uno de los signos más claros para detectar una personalidad manipuladora en los primeros encuentros, es el hecho de que cambian continuamente de tema en una conversación, bien con nuevas preguntas, bien con distracciones, o directamente hablando sólo de sí mismos y de sus problemas. La dificultad para mantener una charla con otra persona o fingir interés por un tema en concreto que les sea totalmente ajeno, es habitual en una personalidad manipuladora que sólo muestra atención por sus propios intereses. Necesitan ser el centro de todas las conversaciones y generalmente consiguen que se hable de ellos incluso cuando no están presentes, debido a la densidad de su comportamiento social.

STOP-AL-MANIPULADOR-pag-4-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-3-2008-Mar-Cantero-SánchezReconocerse como manipulador

Es posible también que hayas reconocido en ti alguno de estos signos, pero esto no significa que tu personalidad sea manipuladora, sino que todos usamos a veces inconscientemente la manipulación para alcanzar un objetivo. Si es así, lo importante es empezar a ser consciente de ello para buscar la ayuda que necesitas, o bien, intentar corregir por ti mismo este comportamiento. Si hace tiempo que escuchas a los demás referirse a ti de esta manera, la observación de tu forma de comportarte con ellos, intentando ser objetivo, te ayudará a cambiar tu actitud. Piensa que el deseo de manipulación es común a todas las personas y que sólo tendrás una auténtica personalidad manipuladora, si insistes en ello a pesar del rechazo.

Otro paso importante es que adquieras conocimiento de cómo elevar tu autoestima para no caer en la dependencia que sientes y que te lleva a intentar manipular. El respeto hacia los demás no es decidir siempre tú, lo que se ha de hacer en cualquier momento. El respeto empieza por permitir que cada uno haga uso de su libertad, aprender a ser capaz de aceptar las negativas y sobre todo darte el tiempo necesario para comprender sus razones, que no tienen por qué ser necesariamente las tuyas.

Cree que las cosas ocurren a su debido tiempo y es posible que no sean como tú las has planeado, pero esto forma parte del juego de la vida y de las sorpresas que te da el día a día. Intenta apreciar tu tiempo sin intentar controlarlo todo. En el deseo de controlar, buscas una seguridad que es imposible adquirir de esta manera. La única seguridad que es posible encontrar, está dentro de ti. Interioriza y escucha tus verdaderos deseos y necesidades, aquellos que no provienen del intento de aparentar tu superioridad. Si realmente eres superior a los demás en algo, no es necesario que lo muestres porque se verá en tus acciones. Recuerda que el deseo de manipular lleva implícita la creencia de sentirte inferior. Esto tampoco es cierto, nadie es inferior ni superior a nadie, sencillamente algunos se trabajan su interior más que otros y ahí está la única diferencia, no en ti, sino en tu actitud ante cualquier circunstancia adversa que pueda presentarse.

Recordar que ser independiente psicológica y emocionalmente, tener una buena autoestima, y actuar de forma coherente con nuestros pensamientos, es totalmente contrario a la necesidad de manipulación. Las personas que se sienten igual de capaces que los demás, no necesitan controlar las acciones y pensamientos de los otros, sino sólo dirigir las suyas. Permiten que la libertad que ellos poseen, también la utilicen otras personas, sin sentirse ofendidos por este motivo.
No tomarse las cosas de un modo personal, creer que el mundo no gira en torno a nosotros nada más, y permitir que cada uno haga uso de su decisión, es la forma más rápida de corregir cualquier instinto manipulador que podamos tener.

Mar Cantero Sánchez

 

Escribir para conocerte mejor

Escribir para conocerte mejor

Técnicas para liberar emociones y dejar que tu inconsciente pida lo que necesita

La escritura sirve para ahondar en el corazón y la mente humanos, en ocasiones imposibles de entender.

ESCRIBIR-PARA-CONOCERTE-MEJOR-pag-1-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-1-2008-Mar-Cantero-SánchezLas personas que asisten a mi taller “La Escritura del Bienestar”, lo hacen intuyendo que tienen en sus manos una maravillosa herramienta de crecimiento personal pero necesitan aprender a manejarla. Terapias como la cognitiva, la conductual o el coaching utilizan la escritura. Si hay un medio de expresión y de comunicación que ayuda a comprender con absoluta claridad, la mente de las personas, es la escritura, ya que a través de ella, afloran nuestros más íntimos pensamientos y emociones.
Después de ocho años dirigiendo un taller literario, he aprendido que la escritura es mucho más que arte, pues hace que el inconsciente se exprese y nos conecte con nuestro interior y es una manera rápida, fácil y eficaz de empezar a hacer los cambios y mejoras que necesitamos para alcanzar el bienestar. En tus palabras escritas está la clave para solucionar tus problemas, para encontrar el camino para cumplir tus objetivos, mejorar el entorno en lugar de intentar adaptarte inútilmente a él, conocerte de forma auténtica, hallar la capacidad para hacer realidad tus sueños y lo más importante, hermanarte con el subconsciente.

La imaginación a tu favor

Dejarse llevar por lo negativo es habitual cuando estamos pasándolo mal por el motivo que sea. Caer en la negatividad, ser asaltados por una vorágine de pensamientos recurrentes que no nos llevan a ningún sitio salvo a la infelicidad y al sufrimiento, es lo que hacemos cuando nos ocurre algo negativo o nos sentimos mal. La imaginación nos juega malas pasadas, pero con la escritura podemos desarrollar la habilidad de imaginar a nuestro favor. Tu imaginación es un arma maravillosa que, una vez aprendido cómo utilizarla bien, se convierte en un aliado poderoso y tremendamente eficaz contra la depresión, la ansiedad y cualquier síntoma de un trastorno psicológico, o sencillamente para lograr algo que todos buscamos y que es más fácil de lo que creemos, la fórmula para vivir felices, con sabiduría y armonía.

El Taller

Lo primero que se plantean las personas que quieren asisten al taller es, si necesitan saber escribir bien. La respuesta es que no se trata de escribir literariamente ni de llevar un diario íntimo. La Escritura del Bienestar sólo pretende transformar el arte de escribir en un medio de comprensión y reconocimiento de ti mismo, de tus deseos, de tu auténtico yo. Los grupos son reducidos, mientras escribimos, nos envuelve una música adecuada para potenciar la creatividad y la inspiración. Las presentaciones se hacen desde la palabra, pero sobre el papel. Se escribe desde el principio que es de lo que se trata. Después de cada ejercicio no se leen los textos, esto es algo que también suele preocupar a los que asisten, la mayoría de las veces por timidez ante personas que aún son desconocidas. Y no se leen porque pertenecen a la parte más íntima de cada uno y así debe ser, para escribir con total libertad, sin temor a hacer el ridículo o a que nadie pueda asombrarse. Lo importante es dejar fluir la escritura sin limitaciones de ningún tipo. Se respetan las palabras, los silencios y los estados de ánimo según las sensaciones y emociones que provoca cada ejercicio. No se busca la pérdida de control ni el derrumbamiento emocional, todo lo contrario, se aprende el autodominio y la autoconfianza, a través de la recuperación de la autoestima como individuo.
Las prácticas de escritura que se realizan son siempre guiadas y cada técnica está pensada específicamente para lo que vamos a intentar solucionar. Después de escribir, sencillamente comentamos lo que hemos aprendido y descubierto, casi siempre cosas que hasta el momento habían permanecido ocultas a nosotros mismos. Escribir hace consciente, lo que existe de manera inconsciente.
En el taller aprendes a leer entre líneas, a saber que lo que necesitas ha sido escrito por tu propia mano. Escribir te devuelve al origen, a la sencillez de las cosas, al pensamiento real sin limitaciones de ningún tipo, sin miedos, ni prejuicios, dudas o desconfianza. Con los ejercicios de escritura que se proponen, todos breves y tan sencillos que cualquier persona puede realizarlos, lo que se pretende es aprender a utilizar la escritura en beneficio propio. Para ello, recomiendo crearse un “cuaderno del bienestar”, que es un espacio al que recurrir cuando necesitamos hablarnos, pero no para acercarnos al pasado únicamente como ocurre con los diarios, sino para hablar desde el presente que es donde está la auténtica vida y donde podemos crear nuestro futuro día a día.

ESCRIBIR-PARA-CONOCERTE-MEJOR-pag-2-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-2-2008-Mar-Cantero-SánchezLos beneficios

Mejorar tu aspecto, superar la timidez, ser más asertivo, tener fuerza de voluntad, ser perseverante, etc. son sólo algunos de los beneficios que se consiguen gracias a la escritura. Escribir es un ejercicio saludable para el cuerpo, la mente y el espíritu porque requiere un tiempo de relajación, a solas contigo mismo, en el que cedes la carga emocional al subconsciente. Mientras escribes, te olvidas de todo y desahogas tus sentimientos, liberando todas las tensiones. Las personas que ya han descubierto que escribir sirve para mejorar y avanzar en su vida, me lo hacen saber con sus cartas de agradecimiento y sus historias de sueños cumplidos y objetivos alcanzados. Carlos emborronó folios durante días, tras asistir al taller, con sus pensamientos y sensaciones hasta que fue descargando la ira, la tristeza y el dolor que sentía por estar enfermo. Después de quitarse ese gran peso de encima, siguió realizando los ejercicios de escritura propuestos y continuó escribiendo palabras y frases en los que reflejaba su deseo de recuperarse. Escribía lo que haría cuando volviese a estar sano, los cambios que habría de hacer en su vida para mantener la salud, las cosas que siempre quiso hacer y que no se había atrevido, hasta que sus escritos se convirtieron en una realidad. Ahora está completamente sano y sigue escribiendo en su cuaderno del bienestar cuando lo necesita.

Ser positivos

La escritura en el taller se plantea desde dos puntos de vista igual de importantes. Uno es el desahogo y eliminación de todo lo negativo, algo totalmente necesario para seguir adelante libre de cargas emocionales, que sirve además para romper la cadena de pensamientos recurrentes y de los círculos viciosos emocionales inconscientes. Lo que escribes, lo sacas para siempre fuera de ti y es prácticamente imposible que vuelva a instalarse en tu pensamiento. El otro punto de vista es el positivismo, gracias al que redescubrimos la gran capacidad de ser optimistas que tenemos. Se trata de trabajar desde un SÍ absoluto a ti mismo, aprendiendo a utilizar el NO con los demás cuando sea necesario. Ser positivos es una práctica como otra cualquiera. Convertir los pensamientos negativos en positivos es la enseñanza más importante de La Escritura del Bienestar.

ESCRIBIR-PARA-CONOCERTE-MEJOR-pag-3-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-2-2008-Mar-Cantero-SánchezEl taller a distancia

Para los que quieren continuar desarrollando su crecimiento personal a través de la escritura, está el taller a distancia, en el que la mecánica es la misma pero con mi dedicación en exclusiva en cada uno de los textos, por lo que es posible profundizar aún más en el subconsciente y adquirir pautas de pensamiento y actitud adecuadas para cada persona. El tiempo corre según los ratos libres que tengas para dedicarte a escribir. Haces los ejercicios cuando más te conviene y desde la tranquilidad de casa, en soledad y con calma. Los comentarios que se te envían son las respuestas necesarias para continuar adelante, atando cabos en el pensamiento, tocando los puntos sensibles con sumo cuidado y respeto para que provoquen los cambios sutiles que estabas esperando desde hacía tiempo. Es un reencuentro en el que aprendes a analizarte, a comprenderte, conocerte, amarte y cuidarte, a protegerte y a hacer buenas preguntas para obtener mejores respuestas, a tomar el control de tus acciones y a llevar las riendas de tu vida. Te redescubres conectando con tu verdadera esencia, donde está tu auténtico yo.

El corazón nos habla

A menudo el corazón nos grita muy fuerte pero la mente se hace la sorda y aparenta no escucharlo. Entonces los gritos se convierten en un daño que puede ser irreparable, hacia nuestro cuerpo o nuestra alma. Dolores, enfermedades físicas o mentales, malestar, frustración, tristeza, arrepentimiento, baja autoestima, o un continuo auto castigo, son algunos de los signos de un mal entendimiento entre mente y corazón en una batalla interna, en relación con la vida que estamos llevando, en qué utilizamos nuestro tiempo, en la forma de relacionarnos con los demás, en el trabajo, etc. Este conflicto interior lo sentimos como si fuésemos dos seres en desacuerdo que comparten una misma persona, pero con una escritura dirigida y encaminada hacia el bienestar, podemos transformar esta hostilidad interna, en una mente y un corazón unidos.
Para lograr la unión entre mente y corazón, necesitamos utilizar un lenguaje que ambos entiendan. La escritura es este lenguaje. Nos hemos educado con palabras y nos comunicamos con ellas cada día, sin embargo, al hablar nos falta algo esencial para ser nosotros mismos en cada momento, en cada decisión que tomemos, en cada acción que llevemos a cabo, en el presente y en ese futuro que planeamos vivir algún día. Nos falta tiempo. Al escribir te tomas el tiempo necesario para hablarte, eres tú mismo sin necesidad de aparentar ser distinto, sin miedo, desarrollando la intuición y la observación a través de los sentidos. Con la lectura de lo escrito, descubres que no eras consciente de muchas cosas. Es una buena manera de empezar a vivir la vida como una expresión de ti mismo cada día y en cada instante, mientras sigas respirando.

ESCRIBIR-PARA-CONOCERTE-MEJOR-pag-4-PSICOLOGÍA-PRÁCTICA-2-2008-Mar-Cantero-SánchezAlgunas prácticas para hacer tú mismo:

. ¿Y si no tuvieras miedo? Escribir dejando el miedo de lado, te convierte en el creador de tu vida. Es una buenísima forma de creer en ti, de saber lo que puedes lograr. Escribe imaginando que no tienes miedo a hacer lo que deseas. Es una estrategia muy útil para saber lo que realmente quieres.

. Reinventa tu pasado. ¿Cómo te hubiera gustado actuar en algún momento de tu vida? Si sientes frustración respecto a algo que hiciste o que no hiciste, escríbelo de nuevo con un final feliz. Te sorprenderá lo sanador que es este ejercicio.

. Carta del perdón. Escribe una carta en la que perdones a alguna persona con la que estás en conflicto. No hace falta que se la envíes después, a no ser que quieras hacerlo. Es sobre todo para ti. Te sentirás completamente liberado. La importancia de perdonar está en ser perdonados por nosotros mismos.

La experta

Mar Cantero Sánchez es escritora y coach personal. Ha creado y dirige sus propios talleres literarios (Taller de Escritura Creativa) y de desarrollo personal a través de la escritura (La Escritura del Bienestar y Coaching para Escritores). De ellos ha publicado dos libros “El viaje de las palabras” y “Las palabras viajeras”, ambos con la editorial CCS. Es autora también de dos novelas “Los viernes, el paro duerme” y “El árbol de los pájaros alegres” (Ellas Ed), y colabora con Psicología Práctica. En breve publicará su libro La Escritura del Bienestar.