Artículo publicado en la revista impresa COSMOPOLITAN Nº 278, 2013

¿Necesitas un cambio profesional o personal? ¿Quieres avanzar en tu carrera o mejorar en tu trabajo? Tú tienes tus propios recursos para lograr un cambio en tu vida. Te ayudamos a encontrar las herramientas que te harán avanzar.

A veces parCosmopolitan-Nº-277-portada-Mar-Cantero-Sánchezece que todo se estanca y nada se mueve hacia delante. Y cuando esto ocurre, más ganas tenemos de un cambio en nuestra vida. Pues alégrate, porque sabemos cuál es el motivo de este estancamiento vital: Lo bueno deja de ocurrirnos cuando nos acomodamos. Si te sientes así, es el momento de hacer las cosas de otra manera.

Tu zona de confort: ¿Qué es?

“La zona de confort es ese conjunto de hábitos y circunstancias que nos son conocidas y familiares, nuestras rutinas”, define Cajina. Pero la rutina suele acabar aburriéndonos y por muy cómodas que nos sintamos en lo cotidiano, llegará un día en que queramos algo distinto: nuevas experiencias profesionales; nuevas emociones personales; o incluso nuevos lugares del planeta. ¿Quién sabe lo nuevo que estás necesitando en tu vida? El caso es que, lo que antes te emocionaba, ya no te hace la misma gracia. “Llegados a esa encrucijada hay dos opciones: una, decidir cambiar algo (avanzar en pos de lo que queremos y apartarnos progresivamente de lo que menos deseamos – un trabajo estéril, una relación ya agotada, un estilo de vida insatisfactorio-); o dos, quedarnos como estamos”, Cajina. Puede que ya lo tengas claro, necesitas cambiar, pero… “¡Horror!”, no sabes cómo hacerlo. Como dice la frase: “Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes”. Obviamente no puedes conseguir cosas nuevas en tu vida, si sigues haciendo lo mismo de siempre. Si deseas que cambie tu vida, debes cambiar primero tú. Y la forma de hacerlo es cruzar tu línea de confort para conseguir nuevos resultados, es decir, hacer esas cosas que hasta ahora no te has atrevido a hacer, pero que sabes que son necesarias para lograr lo que deseas.

TEST: ¿Necesitas un cambio?

Quizá lo estás pidiendo a gritos interiormente, pero no siempre somos capaces de darnos cuenta de lo que necesitamos. Tus respuestas a estas preguntas, te darán una idea mucho más clara de si necesitas un cambio radical o pequeños cambios sutiles que harán que vuelva a brotar la satisfacción en tu vida.

1. Por la mañana, ¿te levantas ilusionada pensando en lo que tienes que hacer en el día?
2. Al acostarte, ¿sueles planear tu trabajo para el día siguiente?
3. ¿Tus amigos y conocidos te ven ilusionada y satisfecha, o al revés, baja de moral y despistada? (¡Pregúntales!)
4. Últimamente, en el trabajo o con tus amigos, ¿pierdes los papeles con facilidad?
5. ¿Podrías nombrar las cinco cosas más importantes de tu vida? (Escríbelas, te facilitará el trabajo)
6. ¿Sientes que tu vida no está siendo lo que tú esperabas que fuera?
7. ¿Crees que has equivocado el camino: tu carrera, relación sentimental, lugar en el que vives, etc.?
8. ¿Te gustaría probar a hacer otras cosas para ver si obtienes mejores resultados?
9. ¿Piensas a menudo en cambiar de trabajo aunque te da miedo intentarlo?
10. Si te imaginas a ti misma de aquí a cinco años: ¿te ves haciendo lo mismo y viviendo de la misma manera? (Si no es así, escribe cómo te ves en el futuro)

Estancamiento vital: ¿Qué se siente?

¿Cuántas veces has oído… “Más vale malo conocido que bueno por conocer”? Si hacemos caso de esa frase, nos acomodamos y no me refiero al sofá, sino a la vida que llevamos y que quizá ya no nos satisface. Podemos no ser conscientes del todo de que queremos cambiar. Pero si el deseo está latente en nuestro interior, aunque sea de forma sutil, y nos negamos la posibilidad, el subconsciente acabará por hacérnoslo saber de una manera u otra. Y entonces puede que salten todas las alarmas: Crisis de ansiedad; ataques de pánico; desilusión; sensación de vacío; apatía; depresión; hastío; frustración; etc. Son sólo algunos de los síntomCOSMO-Nº-278-pag-1-Sal-de-tu-zona-de-confort-Mar-Cantero-Sánchezas de este estancamiento vital que puede convertir tu vida en una sucesión de días aburridos y sin sentido. “El problema se genera cuando se produce una ‘des-alineación’ de estas últimas cuatro cosas: mente-palabra-emoción-acción van por vías diferentes en nuestro trabajo diario, nuestras relaciones, nuestros proyectos… es cuando aparece la frustración y nos sentimos incompletos”, afirma Gregory Cajina, coach y autor del libro “Rompe con tu zona de confort (Oniro)”. Si rechazas el aviso de que algo no va bien en tu vida, puede convertirse en un problema cuando, se trata solamente de una nueva etapa que has de vivir.

Excusas, excusas…

Ahora no es buen momento… Con la que está cayendo… Todo el mundo está mal… La crisis… etc. ¿Has escuchado frases como estas dentro de tu cabecita? Sí, todos nos ponemos excusas cuando pensamos en cambiar. Según Cajina, “Por dos razones: La primera está relacionada con la parte más primitiva de nuestro cerebro, donde reside el instinto conservador del miedo. Y la segunda tiene que ver con nuestra necesidad de ‘tener razón’, es decir, de validar cómo somos, cómo vivimos nuestra vida, ante los demás y ante nosotros mismos.” Sabemos lo que el miedo es capaz de hacer con nosotros, si le dejamos. Pero el segundo motivo también es importante, pues es como un auto engaño que nos impide darnos cuenta de que necesitamos que algo cambie. Es como si nos dijéramos a nosotras mismas: ¡Todo va bien!, sin que sea verdad. ¿Y luego qué haremos, esperar a que escampe? Engañarse no es la solución. Esta sólo podemos encontrarla si en primer lugar nos enfrentamos a la verdad: reconocer que no nos gusta como están las cosas. Sólo así podremos mejorarlas.

Tipos de excusas:

Quizá no lo sabes pero las excusas inconscientes que ponemos para no hacer lo que queremos hacer, suelen ser las mismas en casi todas las personas. A continuación te decimos los “bestséller” de las excusas y las soluciones para superarlas.

Excusa Nº 1: El miedo

Cajina afirma que “La prioridad de la mente es mantener a su dueño vivo – y para ello, si estamos secos, calentitos, protegidos, razonablemente amados y tenemos whatsapp, entonces el miedo nos seduce al no hallar razón por la que arriesgarse a acometer algo nuevo ahí fuera donde, quizás, pueda hacer frío, podamos mojarnos y, quizás, sentirnos solos.” Como dice el autor, el miedo puede ser la mejor excusa para no hacer nada. Pero esto no significa que si no nos movemos, vayamos a estar felices y a gusto con lo que hay. La buena noticia es que el ser humano siempre quiere más y no es fácil que el miedo nos paralice hasta el punto de conseguir que nos olvidemos de querer cambiar. La mala, es que debemos movernos a pesar del miedo. “Todas las personas que han dejado un legado histórico en sus campos han sentido miedo en sus vidas: sea a romper con el ‘establishment’, con los credos, con el poder, con las amistades, con sus relaciones, y con las propias convicciones que desde niños mamaron en la escuela y que resultaron ser erróneas”, Cajina.
Solución: Lo primero es aprender que valiente no es quien no tiene miedo, sino quien lo tiene y a pesar de ello, camina hacia donde quiere ir. ¿Estás dispuesta a intentarlo?

Excusa Nº 2: El tiempo

La mayoría de las personas estarían mucho más dispuestas a hacer un cambio en su vida, si ello no les llevara tiempo. La falta de tiempo es una excusa inconsciente que nos ponemos muy a menudo. Nos pasa porque no sabemos gestionarlo, es decir, no sabemos priorizar nuestras tareas en pos del objetivo que queremos conseguir. Pero como dice Cajina, “No es lo mismo estar ocupados que ser productivos.”
Solución: Si realmente COSMO-Nº-278-pag-2-Sal-de-tu-zona-de-confort-Mar-Cantero-Sánchezqueremos dar un cambio a nuestra vida, tenemos que saber en qué utilizar nuestro tiempo. Piensa que, si tú lo no gestionas, aprovechándolo al máximo en lo que deseas, el tiempo pasará de todas formas. “Pocas cosas hay más importantes que la libertad de hacer con nuestro tiempo lo que uno quiere, sobre todo si se dedica a dejar un legado que nos perviva para crear un mayor bienestar nuestro y de nuestro entorno”, Cajina.

Excusa Nº 3: El pasado

A veces no nos sentimos capaces de superar el pasado, no importa si ha sido malo o bueno. Tan difícil es dejar de pensar en algo negativo que ocurrió hace tiempo y que nos marcó para siempre, como en algo positivo que no queremos olvidar. Te lo explicamos:

. Pasado negativo: Debemos aprender de ello porque si no lo hacemos, lo más seguro es que volvamos a repetirlo. “Paradójicamente, este ‘caminar a medio gas’ causará volver a repetir en el futuro aquello que ‘no’ queremos volver a vivir y que ya sufrimos anteriormente. Por ejemplo: un despido fulminante injustificado es la razón perfecta para pre-disponerse a volver a ser despedido (‘todos los jefes son unos cretinos’, pensamos) llevándonos a crear niveles de comunicación distantes y con recelo; o una relación sentimental tóxica zanjada en una separación tortuosa tenderá a repetirse en la siguiente relación si no ha habido un espacio previo de ‘soltería’ para reflexionar y adquirir perspectiva”, afirma Cajina.
Solución: Sacar lo mejor de un hecho negativo que nos hizo daño o que cambió nuestro rumbo, es imprescindible para poder seguir adelante.

. Pasado positivo: Creemos que tener buenos recuerdos es lo mejor que nos puede pasar. Así es, pero no debemos olvidar que son eso precisamente, recuerdos, y ya no nos pertenecen salvo en nuestra memoria. Y engancharnos a ellos es un arma de doble filo, pues puede hacernos creer que en el futuro no encontraremos nada tan bueno como lo que tuvimos.
Solución: Igual que un globo aerostático necesita soltar lastre para elevarse, así, tú necesitas liberarte del pasado para avanzar.

COSMO Nº 278, pag 3, Sal de tu zona de confort, Mar Cantero Sánchez

Excusa Nº 4: Las responsabilidades

“Nos gustan las responsabilidades, cierto, pero solo las que escogemos y nacen de dentro de nosotros mismos; no las que nos imponen, aunque sea a cambio de un salario indefinido pero exiguo, un amor contractualmente eterno pero ya extinguido o un estilo de vida que nos deprime los domingos por la tarde”, dice Cajina. ¿Cuántas de tus responsabilidades te pertenecen? A menudo nos responsabilizamos de cosas que no son nuestras, de las que se deberían responsabilizar otros. No importa demasiado si cuidas de vez en cuando a tus sobrinos, pero si tu hermana empieza a creer que eres su canguro para todo y encima sin sueldo, debes replantearte si quieres seguir con esa responsabilidad. Si por otro lado, tus responsabilidades son tuyas solamente pero están evitando que des ese cambio que deseas, debes replanteártelas igualmente.
Solución: Hazte estas preguntas: ¿Tus responsabilidades te ayudan a llegar adónde quieres?, ¿Tienen que ver con el cambio que deseas?, ¿Puedes cambiar y continuar con ellas? Tus respuestas te ayudarán a tomar la decisión de quedártelas o abandonarlas a un lado del camino que vas a emprender a partir de ahora.

10 pasos para romper con tu zona de confort:

1. No dejes de aprender: “Siempre habrá un libro, vídeo, conversación, artículo, experiencia… que pueda aportar a tu maestría personal. Las oportunidades únicamente son percibidas como tales cuando uno se ha estado preparando durante años. Comience pronto”, asegura Cajina.

2. Elige tus relaciones: ¿Lo has hecho alguna vez o has dejado que te elijan a ti? Tener relaciones prósperas que te enriquezcan y te ayuden a avanzar es el mejor apoyo que puedes encontrar. “Halla nuevas relaciones con emprendedores para iniciar tu transición a ese estilo de vida. Y, si es necesario, deja marchar las relaciones que cumplieron hace tiempo ya su cometido”, Cajina.

3. Si el miedo te paraliza… ¡Muévete!: Cajina asegura que cuando esto nos ocurre, lo mejor es “Convivir con nuestro miedo y comprender cómo funciona. Cuanto más se conoce algo, menos espacio hay para la suposición y la especulación imaginativa, que es donde radican la mayor parte de nuestros miedos irracionales.” No dejes que el miedo te paralice, mejor camina con él.

4. Ponte las cosas fáciles: Tendemos a tirar piedras a nuestros pies. ¿Por qué? Es algo subconsciente que proviene del miedo, inconsciente, también. Pero si somos capaces de darnos cuenta, podemos simplificar las cosas. “Simplificar implica eliminar eso que es superfluo (y lo que sea ‘superfluo’ es una decisión netamente individual) para disponer de más tiempo para esos grandes proyectos personales”, Cajina.

5. Desengánchate del pasado: ¿Conoces la frase: No mires atrás ni para coger impulso? El pasado, tanto si es positivo como negativo, puede ser un lastre que te impida avanzar hacia donde quieres ir. “Hemos de equivocarnos, es ley de vida lo queramos o no, para poder avanzar, crecer, ser más efectivos o más sabios con los años y las experiencias vividas”, Cajina.

6. Crea tu propia misión en la vida: Según dice Cajina, “Esta Misión o Propósito no tiene nada de esotérica, es práctica y útil. En los procesos de coaching los identificamos con una o dos frases muy cortas que recogen tres cosas: 1) qué es lo que quiere el individuo en su vida; 2) cómo va a conseguir eso que quiere); y 3) cómo se va a ver beneficiado tanto él como su entorno.

7. Celebra cada éxito personal: “Hay una diferencia entre sentirse responsable y sentirse culpable de un no-éxito. Lo primero fortalece, lo segundo victimiza”, Cajina. Celebrar es la mejor manera de ser consciente de cada paso que das hacia delante.

8. Escucha al universo: ¿Te has parado a mirar o vas a toda prisa por culpa del estrés? Las señales están por todas partes y pueden servirte de gran ayuda si las captas. Préstales atención. “Observa y escucha las respuestas de tu entorno, de tu ‘universo’, teniendo presente que en este mundo solo podemos controlar el 100% de dos cosas: lo que decimos y lo que hacemos”, Cajina.

9. Elige un legado: Imagina que alguien va a escribir tu biografía en sólo unas pocas frases. ¿Qué te gustaría que dijeran de ti? Haz este ejercicio para saber con exactitud en qué quieres utilizar tu tiempo a partir de ahora. ¡A escribir!

Libro: Rompe con tu zona de confort (Urano)”, Gregory Cajina.

Mar Cantero Sánchez