Artículo publicado en la revista impresa COSMOPOLITAN Nº 278, 2013

COSMOPOLITAN-Nº-278-PORTADA-Mar-Cantero-Sánchez¿Sientes que eres tú quien más ama en tu relación? ¿Crees que lo das todo pero no recibes lo mismo a cambio? ¿Te gustaría ser más feliz con tu pareja? Si respondes afirmativamente a estas preguntas, puede ser que estés atrapada en una relación de dependencia. Te damos las claves para averiguarlo y salir airosa.

En una relación sentimental, no existen garantías de éxito, pero sí existe un requisito básico para mantener dicha relación: que te haga feliz. Sin embargo, lamentablemente a veces no es así. Puede ocurrir que una relación amorosa se parezca más a un campo de batalla (en el que siempre pierde el mismo), que a una unión de felicidad conjunta. ¿Por qué? Respuesta: Es posible que exista dependencia emocional. Te enseñamos a detectar los síntomas de este tipo de dependencia en la pareja y a descubrir cómo se puede salir de ella, sin secuelas emocionales.

Dependencia emocional: ¿Qué es?

Quienes la experimentan, tienen una idea preconcebida y errónea de lo que es y debe ser el amor: Creen que amar y sufrir deben ir unidos. Por eso, se enganchan a un sufrimiento constante que, lo único que les acarrea es: más sufrimiento. El amor verdadero existe pero a veces lo confundimos con un “pseudo amor”, que no nos hace felices en absoluto. Todo lo contrario, puede que nos haga sentirnos cada vez peor con nosotras mismas y con nuestra pareja, provocando que al mismo tiempo, no seamos capaces de romper con esa relación tan nociva, pues nos sentimos completamente enganchadas a ella. ¿Por qué ocurre esto? Según Silvia Congost, psicóloga especializada en auto estima y autora del libro “Cuando amar demasiado es depender” (Oniro), “De entrada el problema es que elegimos mal a nuestra pareja. No tenemos claro lo que buscamos en el otro y esto nos lleva a equivocarnos con facilidad.” El problema nace con la falta de autoestima. Si no nos amamos lo suficiente a nosotras mismas, seremos más susceptibles de caer en un enganche emocional y de confundirlo con un amor auténtico, que en realidad no existe.

Tipos de relación:

Somos seres sociales y necesitamos crear vínculos entre nosotros para desarrollarnos como personas y para avanzar en la vida. Pero cuidado, no todas las relaciones son iguales. Algunas crean dependencia y te hacen involucionar, en lugar de evolucionar. Veámos la diferencia.

. Relación sana: Implica dar, pero también recibir. Se crea desde la igualdad. Las desavenencias y desacuerdos no alejan, sino que unen y ayudan a entender y conocer al otro. Es una unión en la que se fluye, no es necesario luchar por mantenerla a flote. Existen el respeto, el cariño, y el compromiso común. Es transparente y no se basa en la lucha de poderes, sino en el compañerismo.

. Relación tóxica: No se comparte un proyecto en común, sino que se mantiene sin saber por qué. Los miembros no coinciden en sus deseos para el futuro. Uno dirige y anula al otro, hay desigualdad. Es una relación opaca, en donde no se esclarecen nunca los motivos de los malentendidos, acumulando rencor y tensión para próximas discusiones. No hay respeto, sino humillación de uno de los miembros o de los dos. Está basada en la mentira y la desconfianza. No es amor, es un enganche.

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Test: ¿Amas o dependes?

La dependencia emocional o amorosa se reconoce por varios motivos. No queremos que mires tu relación con lupa, pero sí que respondas a algunas preguntas, que te harán reconocerla, si existe, y descartarla, si no existe.

1. ¿Piensas a veces en dejarle/a?
2. ¿Tienes miedo a quedarte solo/a?
3. ¿Crees que no vas a encontrar a alguien mejor?
4. ¿Sientes celos de tu pareja?
5. ¿Te sientes culpable habitualmente?
6. ¿Tienes miedo a perderle/a?
7. ¿Ya no haces nada sin consultarle/a antes?
8. ¿Dice que te quiere pero sus acciones demuestran lo contrario?
9. ¿Te preguntas a veces por qué empezásteis la relación?
10. ¿Añoras de vez en cuando a otras parejas de tu pasado, o la vida que llevabas cuando estabas sola?
11. Sí, piensas en dejarle/a, pero después sientes que no puedes vivir sin él/ella.
12. ¿Te has quedado sin amigos o sólo tienes los suyos?
13. Si pasas unos días sin tu pareja, ¿te sientes vacío/a?
14. ¿Crees que él/ella es mejor que tú y que no te lo mereces?
15. ¿Crees que das más de lo que recibes?

¿Por qué nos enganchamos?

“Lo que hace que algunas personas puedan dejar relaciones sin problema cuando ven que no funcionan y otras queden atrapadas en la dependencia emocional, es básicamente la falta de autoestima y el miedo a estar solos”, asegura Congost. Pero la eterna pregunta es: Si alguien no se respeta a sí mismo, ¿cómo puede esperar que otros le respeten? Ahí radica gran parte del problema. Si por alguna causa, dejas de quererte a ti misma, de respetarte, y de pensar en ti como alguien que merece lo mejor, te conviertes en una red en la que es fácil que caigan personas con determinadas características: agresividad, deseos de manipulación, complejo de inferioridad, prepotencia, etc. Y este tipo de persona, suele crear mucha dependencia en la pareja porque realmente él o ella también dependen del otro. Es un “toma y daca” tóxico, que sólo lleva a un lugar posible: la infelicidad en la relación. “No todo el mundo que tiene poca autoestima va a crear relaciones dañinas a las que se va a enganchar, pero sí ocurre que todos los que sufren dependencia tienen una baja autoestima”, Congost.

Dependencia: Perfil de quien la crea

La dependencia es inconsciente, no sólo para quien la sufre, sino también para quien la crea. Por eso, como en una dependencia de cualquier otro tipo, las personas no suelen darse cuenta de que dependen de su pareja, hasta que están completamente enganchados. “El que la crea, lo hace por su manera de ser y comportarse pero no se da cuenta. Acostumbra a ser una persona con un carácter que domina al otro, es quien toma las decisiones y quien lleva la iniciativa en la relación. Tiene un perfil bastante manipulador, con lo cual, el dependiente se va haciendo cada vez más pequeño, con menos criterio, con una autoestima más baja y acaba necesitando a su pareja para todo y en todo momento”, asegura Congost.

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Síntomas de dependencia

Algunos síntomas de la dependencia emocional son tan contradictorios que por eso es tan difícil darse cuenta de si somos dependientes. Además, desde fuera parece fácil pero desde dentro, es otra cosa.

1. Imposible cortar: Según Congost, “el síntoma principal es si nos sentimos incapaces de dejar la relación, a pesar de que sería imprescindible que lo hiciéramos porque se dan una serie de motivos que nos llevan a que no podamos ser felices de ninguna manera con el otro. Pero si intentamos dejarlo sentimos un síndrome de abstinencia muy fuerte.

2. Perdón de la infidelidad: Quizá decidas perdonar un desliz, pero si lo haces porque prefieres aguantar a quedarte solo/a, está claro que dependes de tu pareja.

3. La pareja es quien importa: “Todo gira entorno al otro, se convierte en el centro de nuestro mundo y por ello, nos vamos olvidando de nosotros mismos. Le ponemos tanta energía que todo lo demás pierde importancia”, afirma Congost.

4. Adicción al sufrimiento: A pesar de lo raro que pueda parecer, quien depende se ha acostumbrado tanto a sufrir que requiere más y más sufrimiento cada día, y si no lo recibe, lo buscará inconscientemente. ¿Cómo? Provocando discusiones o enfadándose por cualquier motivo, hasta provocar el mismo sufrimiento al que se ha enganchado sin saberlo.

5. Autoengaño: Es cuando miramos para otro lado y cerramos los ojos a lo evidente. “Queremos creer que la relación puede acabar funcionando, a pesar de no haber funcionado nunca, que puede cambiar, a pesar de que siempre ha sido así”, Congost.

6. Falta de sincronización: No queremos las mismas cosas, ni en el presente ni en el futuro. Nuestros deseos apuntan a caminos separados, por mucho que nos empeñamos en juntarlos. “Si nuestra pareja no ve la vida de la misma manera, nuestros propósitos y proyectos no coinciden”, Congost.

7. Sentimiento de inferioridad: Quien depende, se siente inferior al otro: menos atractivo, menos capaz, menos inteligente, etc. Casi cree que debe agradecerle su presencia.

8. No nos quieren: Congost afirma que “si alguien no nos quiere o nos maltrata” y a pesar de eso, seguimos ahí y lo aguantamos, es un claro síntoma de una dependencia brutal. Y el maltrato, físico o psicológico, crea dependencia. “Porque nos degradan, nos denigran y nos menosprecian. Si lo permitimos, esto hace que nuestra autoesitma quede anulada”, afirma Congost.

9. Adicción a la pareja: Es la necesidad de tener localizado al otro en todo momento y lugar. Esto puede traducirse en: mensajes frecuentes; llamadas sin motivo; sus respuestas nos suenan ambigüas; desconfianza; interés exagerado; etc.

10. Sentimiento de perjuicio: Uno de los síntomas más contradictorios de la dependencia es cuando sabemos que estar con esa persona es perjudicial para nosotros y a pesar de eso, queremos continuar con la relación.

¿Baja autoestima? No, gracias

“La auto estima se forma en la infancia, a través de las primeras experiencias de éxito o fracaso que vivimos, pero sobretodo a partir de los mensajes de reconocimiento o de desaprobación que recibimos de nuestros padres”, Congost. La autoestima es muy importante pues nos ayuda a adaptarnos, a aprender y a ser seres autónomos, que no necesitan de otro para dar pasos y tomar decisiones. Cuando somos niños e integramos la autoestima, aprendemos a valorarnos y respetarnos para el resto de nuestra vida. Esto hace que después, en cualquier relación que mantengamos, sea un requisito indispensable que nos respeten y nos valoren. Si esto no ocurre, el niño o niña desarrollará una dependencia emocional, en primer lugar de sus padres o progenitores, después, en la adolescencia, de los amigos, y más tarde, en la edad adulta, de la pareja. Si tenemos baja autoestima, tenemos la necesidad imperiosa de ser queridos, sea como sea, como compensación a la falta de amor propio. Y para sentirnos bien buscamos personas con sólo un requisito: que nos quieran, aunque nos quieran mal. Pero esta necesidad de ser queridos a toda costa, tiene un gran riesgo: la dependencia emocional.

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Herramientas para superar la dependencia amorosa:

Si tras hacer nuestro test, sospechas que puedes estar viviendo una relación de dependencia con tu pareja, aquí tienes algunos recursos que te ayudarán a superarla.

1. Toma conciencia: Lo primero es darte cuenta. “Generalmente la dependencia es inconsciente por ambas partes”, afirma Congost. Una vez que sepas que eres dependiente, podrás actuar en consecuencia para salir de ella.

2. Analiza tu relación: Según Congost, “Debemos preguntarnos qué es lo que buscamos, cómo tiene que ser la otra persona para que encaje con nosotros, cuáles son las características básicas que queremos encontrar en él. Si no se ajusta, deberíamos irnos.”

3. Ocúpate de ti: Y desocúpate del otro. Mira hacia dentro y piensa únicamente en ti y ocúpate de tu vida, al menos temporalmente, hasta superar tu dependencia. “La recompensa de superar una dependencia emocional, volver a mirarse al espejo y reconocerse de nuevo en él, es indescriptible”, Congost.

4. Fortalece tu autoestima: Sin ella, no vas a ningún sitio. “Debemos hacer un proceso de crecimiento personal. Hemos “aprendido” a sentirnos poca cosa, pero en realidad, todos partimos del mismo punto. Tenemos un potencial muy grande que nos permite superar cualquier adversidad”, Congost.

5. Pon límites: ¡Las cosas tienen que cambiar! Y dependen de ti, a partir de ahora. “Si aprendemos lo necesario del proceso y comprendemos lo que ha sucedido y por qué, no volveremos a engancharnos. A la mínima que veamos algo que no nos gusta pondremos un límite infranqueable”, Congost.

6. Domina tus pensamientos: Y tus emociones. Utiliza cualquier recurso: meditación, yoga, deporte, escritura, pintura, baile… una actividad que vaya contigo y con tu forma de expresarte. ¡Te dará seguridad en ti misma!

7. Contacto cero: “Como con cualquier otra adicción, debemos cortar todo contacto. No verle/a, no escucharle/a, no leerle/a, nada. No frecuentar los mismos sitios, no hablar de él/ella con otras personas. Poco a poco y con la distancia, veremos cada vez más clara la realidad: que no encajaba con nosotros, que seguramente ni nos gustaba como era”, Congost.

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8. Escribe: En mi libro “Escribe para ser feliz” (De Profundis Ed.), recomiendo unos ejercicios de escritura especialmente elaborados para elevar la autoestima. La escritura te ayuda a concretar tus ideas, a saber lo que quieres y lo que no. Es el momento de elegir por ti misma.

9. Actúa: Siempre contando con tus aspiraciones y deseos. No, con los del otro. Da pasos hacia lo que tú quieres hacer. ¡Te sorprenderás de lo capaz que eres!

10. Date tiempo: Superar una dependencia no es cualquier cosa. Es un proceso duro y difícil, que merece toda tu atención. Por eso, debes permitir que el tiempo sea tu aliado. “Paso a paso, seremos cada vez más felices pues nos vamos recuperando a nosotros mismos”, “Congost.

Libro: “Cuando amar demasiado es depender” (Oniro), Silvia Congost

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