Psicología Práctica Nº 201

 

CÓMO DESENGANCHARTE DE UNA PAREJA TÓXICA

¿Sientes que en tu relación no eres tú mismo? ¿Te gustaría ser más feliz con tu pareja y algo te lo impide? A veces, sin damos cuenta, acabamos atrapados en una relación que no nos permite ser libres. Lo importante es que seas consciente para cambiarlo.

 

Mar Cantero Sánchez, portada, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comLo principal en una relación es que te sientas feliz. La felicidad debe ser tu brújula a la hora de continuar al lado de alguien. Sin embargo, qué poco caso hacemos de nuestras emociones y sensaciones cuando creemos estar enamorados. Dicen que el amor es ciego, y esto es porque al enamorarnos, a veces nos olvidamos de nosotros mismos. Tanto que, no nos damos cuenta de que empieza a ser el otro quien manda en nuestra vida, lo que implica dejar de ser uno mismo. En mi novela “Hay vida después de ti… ¡Y es genial! (De Profundis Ediciones)”, las protagonistas son dos mujeres que se dan cuenta de que no han vivido un amor verdadero en sus anteriores relaciones, sino un sentimiento de carencia muy nocivo que puede socavar la relación y también a sí mismas. Han experimentado una falta total de libertad en el amor y es ahora cuando van a permitirse sentir un amor real, que no saben adónde las llevará, pero que les hace felices cada momento. Sin límites, sin etiquetas, sin prejuicios, saben que el hecho de amar libremente, es el único camino hacia la felicidad mutua y conjunta en una relación.

 

Dependencia emocional: ¿Qué es?

 

Quienes la experimentan, tienen una idea preconcebida y errónea de lo que es y debe ser el amor: Creen que amar y sufrir deben ir unidos. Por eso, se enganchan a un sufrimiento constante que les acarrea más sufrimiento. El amor verdadero existe pero a veces lo confundimos con un “pseudo amor” que no nos hace felices en absoluto. Todo lo contrario, nos hace sentirnos cada vez peor con nosotros mismos y con nuestra pareja, provocando que al mismo tiempo, no seamos capaces de romper con esa relación tan nociva pues nos sentimos completamente enganchados a ella. El problema nace con la falta de autoestima. Si no nos amamos lo suficiente a nosotros mismos, seremos más susceptibles de caer en un enganche emocional y de confundirlo con un amor auténtico, que en realidad no existe. Lo importante es saber distinguir si estamos amando realmente y recibiendo amor, o hemos caído en la trampa del pseudo amor que nos conduce inevitablemente al sufrimiento. Una vez que sabemos dónde estamos, podemos actuar en consecuencia.

 

Distintas formas de amar:

 

Hay varias maneras de expresar el amor, es decir, de amar al otro. Pero no todas son sanas. Párate un momento a leer estos puntos y así podrás compararlos con tu forma de amar a tu pareja. Quizá no estés amando realmente, sino sintiendo un pseudo amor que puede llevarte a terrenos muy movedizos y dolorosos.

 

Para distinguir el amor verdadero de esos “pseudo amores” nocivos, ten en cuenta lo siguiente:

 

. Amar con salud:

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 1, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comDos en compañía: Olvídate de la idea de la media naranja. Un amor sano es el resultado de dos naranjas enteras que no necesitan que nadie las complete, sino que ya están completas por sí solas.

 

  1. Sois libres: Vuestra unión produce un enriquecimiento sin coartar la libertad de ninguno de los dos. Cada uno es libre para tomar decisiones, hacer y deshacer a su antojo en su vida. Otra cosa es si elegís compartirlo, pero no os sentís obligados, lo hacéis porque queréis.

 

  1. Dar es maravilloso: Pero también hay que recibir, saber hacerlo y permitirlo. A veces en una relación se toma un rol equivocado, un comportamiento erróneo que lleva a convertir la pareja en una relación que cojea y cuyos cimientos ya no son tan firmes. Uno no puede aportar más que el otro. Una relación amorosa saludable se crea desde la igualdad.

 

  1. Saber dialogar: Los conflictos y desacuerdos no tienen por qué distanciar, al contrario, sirven para unir más, puesto que son un gran aprendizaje de uno sobre otro. Hablar no significa discutir, hay una gran diferencia. Saber distinguirlo es un plus en la relación.

 

  1. Iguales, no: Las diferencias se respetan y se valoran, no podéis ser iguales. Pero el compartir como es cada uno debe ser mutuo. Cada uno con su punto de vista y su mirada particular sobre las cosas. Tratarse con igualdad no significa ser iguales, sino permitir ser como sois cada uno.

 

  1. Dos vidas: Vuestra unión es un fluir de experiencias y ninguno necesitáis retener al otro. Ambos habéis llevado una vida a solas anteriormente y aunque ahora estéis muy bien juntos, no quiere decir que no podáis seguir teniendo vuestra libertad y vuestra vida, separados en ocasiones.

 

  1. Valoración ante todo: Ambos tenéis una alta auto estima, que es la base de la relación sana que mantenéis. Como os amáis y valoráis a vosotros mismos, también sois capaces de amar y valorar al otro. Además, está la admiración que sentís mutuamente, el respeto y el cariño. El amor importa, pero solo si va acompañado de la actitud necesaria para amar bien.

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 2, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.com Deseos en común: Tenéis la perspectiva de una vida conjunta, quizá en el futuro, o bien en el presente. Anheláis conseguir cosas que os enriquezcan a ambos, que os hagan crecer y ser mejores. O bien, solo deseáis vivir cada momento siendo felices. En cualquier caso, queréis que vuestra vida os complete, por separado y también de forma conjunta.

 

  1. Disfrutáis de vuestros logros: De los que conseguís vosotros solos, como de los tantos que se apunta el otro en su propia vida. El desarrollo profesional de cada uno está al mismo nivel que el del otro. No importa quién gana más ni quién tiene mejor estatus. Sabéis que lo importante está en el desarrollo como profesionales y en la felicidad que esto os aporta. Por eso, cada logro se valora y se celebra en común.

 

  1. Amor al otro = Amor a uno mismo:  Ninguno está por encima del otro. Deseáis lo mejor para la persona que amáis pero también para vosotros mismos porque sabéis que sin el amor propio, ningún otro tipo de amor es posible.

 . Amar de forma nociva:

  1. Seres incompletos: Sois como la mitad del otro, y eso es contraproducente pues crea una gran dependencia. No tenéis vida social si no es conjunta y tampoco os valoráis, salvo si es para hacer algo por el otro.

 

  1. Encadenados: Vuestra unión es asfixiante, no podéis tomar decisiones por separado. Si lo hacéis, uno de los dos se sentirá molesto, aunque tampoco es posible hacerlo porque habéis perdido la costumbre de decidir por vosotros mismos. Habéis confundido compartir con depender.

 

  1. Dar sin recibir:Uno da, el otro se limita a recibir sin pensar nunca en dar algo a cambio. Esto provoca quejas y a la vez, el que recibe tampoco está contento porque el que da lo hace a disgusto. Hay una gran desigualdad en la forma de vivir la relación.

 

  1. Mar Cantero Sánchez, pag 3, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.comDiscutir por inercia: Es una relación opaca, en donde no se esclarecen nunca los motivos de los malentendidos, acumulando rencor y tensión para próximas discusiones. Se habla de forma desagradable, superando los límites de la educación y del respeto. Hay gritos, información gestual muy dañina, palabras feas y que duelen, desprecio, desprestigio y humillación. No tenéis ni idea de lo que es dialogar.

 

  1. Superioridad: Uno dirige y anula al otro, hay desigualdad. Las diferencias se utilizan para hundir, en lugar de ser valoradas. Es como si uno se creyera superior, aunque en realidad es lo contrario, su sentimiento de inferioridad le lleva a querer estar siempre por encima. Es una lucha, una batalla y una guerra casi diaria, disfrazada de relación. Solo podéis salvaros con una ruptura a tiempo.

 

  1. Tenéis carencias: Vivís vuestra relación con la sensación de no haber vivido lo suficiente individualmente. No tenéis experiencias propias en vuestros recuerdos y esto provoca un malestar entre ambos. La relación no puede, por tanto, ser enriquecedora pues está llena de carencias emocionales.

 

  1. El respeto no existe: No hay, solo humillación de uno de los miembros o de los dos de forma constante. La relación está basada en la mentira y la desconfianza. No es amor, es un enganche nocivo que hace mucho daño, pero aún así, continuáis juntos y sufriendo. Esto hace que vuestra auto estima esté por los suelos, como personas únicas y como pareja. El amor verdadero no puede crecer en un ambiente tan tóxico.

 

  1. No hay proyecto común: No se comparte nada entre los dos, sino que se mantiene la relación sin saber muy bien por qué, pues no coincidís en vuestros deseos para el futuro ni en vuestra forma de ver el presente. Miráis desde distintos puntos y no encontráis el foco que podría unir vuestras miradas. Tenéis perspectivas diferentes.

Mar Cantero Sánchez, pag 4, psicologia practica 201, www.marcanterosanchez.com

  1. Sois competitivos: En el mal sentido, incluso a veces os dejáis llevar por la envidia. No celebráis los logros del otro sino que os parecen una amenaza, pues si uno destaca, el otro se ve lleno de miedos: a perderle, a ser poco para el otro, etc., y surgen los sentimientos de inferioridad que minan la relación.

 

  1. Pseudo amor + Dependencia = Desamor: Os habéis olvidado de que sois una persona única, antes que una pareja. Y también de vuestros propios sueños, deseos, y perspectivas de futuro. Esto solo puede llevar al desamor, al conformismo, o al hartazgo de la relación y probablemente a una ruptura, que sería la mejor solución en cualquier caso.

 

Motivos para el enganche

 

Si no te respetas a ti mismo, ¿cómo puedes esperar que otros te respeten? Si por alguna causa, dejas de quererte, de respetarte, y de pensar en ti como alguien que merece lo mejor, te conviertes en un ser muy atrayente para personas con determinadas características: agresividad, deseos de manipulación, complejo de inferioridad, prepotencia, etc. Y este tipo de persona, suele crear mucha dependencia en la pareja porque realmente él o ella también dependen del otro. Es un “toma y daca” tóxico, que sólo lleva a un lugar posible: la infelicidad en la relación. La dependencia es inconsciente, no sólo para quien la sufre, sino también para quien la crea. Por eso, como en una dependencia de cualquier otro tipo, las personas no suelen darse cuenta de que dependen de su pareja hasta que están completamente enganchados. Y entonces, es muy difícil soltar la cuerda que los ata de forma tóxica al otro, aunque desde luego, no es imposible. Puedes liberarte, pero antes debes ser completamente consciente de lo que te ata a esa persona y de qué carencias propias, psicológicas y emocionales, te han llevado a depender.

 

El mal de nuestros días: la baja autoestima

 

Tener un alto nivel de autoestima es muy necesario pues nos ayuda a adaptarnos, a aprender y a ser seres autónomos, que no necesitan de otro para dar pasos y tomar decisiones. Cuando somos niños e integramos la autoestima, aprendemos a valorarnos y respetarnos para el resto de nuestra vida. Esto hace que después, en cualquier relación que mantengamos, sea un requisito indispensable que nos respeten y nos valoren. Si esto no ocurre, el niño o niña desarrollará una dependencia emocional, en primer lugar de sus padres o progenitores, después, en la adolescencia, de los amigos, y más tarde, en la edad adulta, de la pareja. Si tenemos baja autoestima, tenemos la necesidad imperiosa de ser queridos, sea como sea, como compensación a la falta de amor propio. Y para sentirnos bien buscamos personas con sólo un requisito: que nos presten atención, aunque nos quieran mal. Pero esta necesidad de ser atendidos a toda costa, tiene un gran riesgo: la infelicidad.

 

Interferencias sociales

 

Hay_vida_después_de_ti_Kindle_front_cover_Order, Mar Cantero Sánchez, www.marcanterosanchez.comEs muy común perder la capacidad para decidir si vamos a amar en libertad, porque la sociedad interfiere en nuestra idea de lo que es el amor, o de cómo debería ser. Hay muchos prejuicios, críticas y juicios, sobre las personas que aman libremente. Por ejemplo: la diferencia de edad (en ambos casos, pero mucho peor cuando es mayor la mujer), de culturas, de razas, etc. También cuando se trata de una pareja del mismo sexo, o cuando no se busca lo mismo que buscan otras parejas. Es decir, no todas las relaciones tienen un fin común: casarse, tener hijos, etc. Algunas personas viven el presente en su relación y sin plantearse hacia dónde se dirigen. Esto está mal visto por la sociedad que, en conjunto, siempre pretende lo mismo para todo el mundo, y si te diferencias corres el peligro de no ser bien aceptado. Todo esto puede dañar seriamente una relación, cuyos miembros en principio, solo querían estar uno al lado del otro para vivir su amor en libertad. Heterosexual, homosexual, bisexual… ¿Por qué hemos de poner nombre al amor? Clasificar no es muy sabio cuando se trata de un sentimiento que es y debería ser totalmente libre. La vida da muchas vueltas y el auténtico amor se da entre personas. Hay mucho tiempo para saber a quién queremos amar sin tener que coartar la libertad de amar, poniendo límites a un sentimiento que es de por sí, ilimitado.

 

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