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La prueba del cielo

¿Te asusta la muerte? ¿Te asusta la desaparición de aquellos que quieres? A todos nos da miedo morir y que otros mueran, sin embargo, tener presente el hecho de que algún día dejaremos esta vida, puede ser positivo, pues nos recuerda que es importante aprovechar más la vida.

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 1, Mar Cantero SánchezEscrito en primera persona y narrado con la voz de quien ha vivido una experiencia traumática pero al mismo tiempo liberadora, el neurocirujano Eben Alexander, cuenta en su libro “La prueba del cielo (Zenith)”, un viaje personal e íntimo al otro lado. Según Alexander, “el paso de la vida a la muerte no es algo traumático sino algo que te hace comprender y experimentar por ti mismo aquello que quizá siempre estamos buscando en la vida, la verdad, la libertad, la prueba certera de que somos mucho más importantes de lo que creemos.”

La muerte: ¿Por qué nos asusta?

“Mejor malo conocido que bueno por conocer”. La vida, sea como sea, ya la conocemos, pero pensar en la muerte, esa gran desconocida, son palabras mayores, ¿verdad? De pequeños, la mayoría empezamos a preguntarnos por la muerte a muy temprana edad. Preguntamos a nuestros padres qué es, pero estos no tienen respuesta y es cuando nos damos cuenta de que morir es algo que se escapa al control de mamá y papá. Y esto nos asusta. Después, de adultos, cuando nos ponemos a pensar en la muerte, sentimos que el reloj va marcando el paso del tiempo sin que podamos detenerlo y nos sentimos más pequeños y vulnerables que nunca. Así que, optamos por quitárnoslo de la cabeza y continuar viviendo como si eso de morirse no fuera con nosotros. Pero cuando la vida nos lo recuerda, bien por la muerte de alguien conocido, bien por un accidente o una enfermedad que sufrimos, etc., es cuando únicamente nos paramos a pensar en ello porque no tenemos más remedio. Y entonces nos asustamos e indignamos, porque la muerte es algo que no podemos controlar y que ni siquiera sabemos qué es, ni a qué deberemos enfrentarnos cuando nos toque. ¿Cómo podríamos no estar asustados con una perspectiva semejante?

La muerte: ¿Qué es?

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 2, Mar Cantero SánchezDecía Epicuro que “La muerte no nos concierne, pues mientras existimos, la muerte no está presente y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos.” Es una sabia forma de olvidarse de lo que consideramos una sentencia fatal que nos persigue cada segundo de nuestra vida. Pero no tiene por qué ser así. No tenemos por qué vivir intentando no pensar que, algún día, todos dejaremos el mundo que conocemos. Ni tampoco tenemos que vivir asustados creyendo que puede tocarnos en cualquier momento. ¿Qué hacer entonces? Según el doctor Alexander, morir no es más que un paso, una fase, una transición que, al contrario de lo que solemos pensar, nos demuestra más aún que vivimos y nos enseña que vivir es mucho más que existir en el planeta Tierra. Y por supuesto, su historia también es la prueba de que existe algo más, alguien más, una presencia que algunos llaman Dios y que es la unión de cada uno de nosotros con algo mucho más grande e importante que la sola existencia de cada persona. Para Alexander, “la muerte es una ilusión, pues existe una eternidad de esplendor perfecto que nos aguarda más allá de la tumba.”

La conciencia: ¿Qué es?

Al Dr. Alexander, neurólogo acostumbrado a tratar de forma cercana con el cerebro humano, su viaje a la muerte le demostró que cada uno de nosotros somos mucho más que lo que vemos e incluso que lo que sentimos. Para él, la conciencia es lo que nos define como seres eternos. Pero no se refiere a esa vocecita que todos escuchamos de vez en cuando y que nos dice si hemos hecho bien o mal. Va más allá, Alexander habla de la conciencia como esa sabiduría que todos tenemos en nuestro interior y que nos hace de guía, de observador de nosotros mismos. Es decir, cuando somos conscientes de que hay algo detrás de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos. Es una sabiduría innata que nos hace un guiño de complicidad ante la idea de no ser más que lo que somos en esta identidad que tenemos aquí. Nuestra conciencia supera y rebasa todo esa identidad y ese paquete de pensamiento + emoción + sentimiento + cuerpo físico. Aunque a veces parece confundirse con todo el paquete, la conciencia está por encima de todo y es lo que somos realmente. “Nos han acostumbrado de tal modo a asociar el cerebro a lo que pensamos y a nuestra identidad, que hemos perdido la capacidad de comprender que, en todo momento, somos algo mucho más grande que nuestros cerebros y cuerpos físicos”, Alexander.

El amor: La base de todo

Alexander regresó de su viaje con un buen puñado de respuestas a todas esas preguntas que, el que más o el que menos, querríamos responder. La única respuesta que lleva a enseñarnos cómo debemos vivir para experimentar mejor y aprovechar más la vida, es el amor. Como él dice: “El amor es, sin ningún género de duda, la base de todo. No una especie de amor abstracto e inescrutable, sino el amor cotidiano y sencillo que todo el mundo conoce.” En su viaje recibió un mensaje para toda la humanidad, en el que se dicen cosas que todos deberíamos conocer y que se pueden reducir en una frase: “Os aman”. Teniendo esto en cuenta, la muerte es la mayor prueba de ese amor incondicional, de esa razón de ser en todo lo que haces, dices, o te ocurre. Es decir, el amor es el fundamento por el cual estás aquí y no otro. Puedes entenderlo, porque según Alexander, es más sencillo de lo que parece. Lo que pasa es que en el mundo, muchas personas no se han sentido amadas y esto lo traducen en falta de amor por sí mismos y en falta de amor por los demás. Pero cuando comprendes que eres amado, aunque no sepas por quién o por qué, es fácil darte cuenta de que también tú puedes devolver amor al mundo.

¡Vive mejor!

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 3, Mar Cantero SánchezDenis Wright, un enfermo terminal de cáncer, decidió escribir una lista de consejos para aprovechar más la vida y uno de esos consejos nos dice: “No tenga miedo a la muerte. Si usted no tiene miedo a la muerte, no tendrá miedo a nada que le depare la vida.” ¿Cuántas veces tememos vivir? Seguramente tenemos miedo a la vida, muchas más veces que a la muerte. Aunque creamos lo contrario y aunque no siempre nos demos cuenta, sentimos temor por cosas de la vida en numerosas ocasiones y este temor, limita la capacidad de aprovecharla más y mejor. Si vivimos temiendo al futuro, lamentándonos del pasado, o creyendo que no somos capaces de enfrentarnos a nuestro presente, la vida se convierte en una carrera de obstáculos. Y esto nos va a restar felicidad, sin duda. Pero si hacemos caso del consejo de Wright y pensamos en la muerte, seguramente veremos que los problemas de la vida resultan pequeños ante la idea de abandonar el mundo y nuestro yo, tal y como lo conocemos. No se trata sólo de comparar, sino de darnos cuenta de que la muerte es lo único que no tiene remedio o solución. Y cuando lo aceptamos y dejamos de temer a la muerte, es cuando la vida se nos presenta como algo maravilloso, sorprendente y divertido. Tener presente la muerte, de una forma positiva, nos ayuda a comprender que nuestra vida está hecha de tiempo y debemos aprovecharlo siendo felices y participando de cada momento como si fuera el último.

10 pasos a seguir para aprovechar al máximo tu vida:

 

En “La prueba del cielo (Zenith)”, el doctor Alexander da algunas claves para convertir nuestro paso por la vida en un legado o ejemplo que pueda servir a otros, pero también a nosotros mismos. Nos enseña a vivir la vida aprovechándola al máximo y disfrutando de cada momento vivido. Te damos los pasos para hacer de tu vida una experiencia incomparable.

1. Sé tú mismo: Es indiscutible, no puedes ser nadie más, por mucho que te empeñes. A pesar de eso, muchas veces caemos en el error de aparentar, fingir, y disimular ser quienes no somos. Creemos que así seremos aceptados por los demás. Pero es un error, pues aunque los otros te acepten, quizá dejes de aceptarte tú. Ser tú mismo te hace feliz por adelantado.

La prueba del cielo, Psicología Práctica Nº 175, pag 4, Mar Cantero Sánchez2. Trabaja en lo que amas: Son ocho horas al día como mínimo. Así que, si no amas tu trabajo, sencillamente no lo hagas. Te aparecerán mil y una excusas para seguir haciéndolo, pero ni la cuestión económica ni la responsabilidad hacia los demás te ayudarán a disfrutar de tu vida. Al contrario, tarde o temprano verás que ni el dinero ni los demás, van a vivir tu vida por ti.

3. Cambia: Cuando lo necesites. Tú, mejor que nadie, sabes cuándo sería un paso necesario cambiar algo de tu vida: empleo, lugar de residencia, pareja, amistades, etc. No cierres la puerta porque algo muy bueno puede estar llamando, si decides abrirla. El cambio puede ser muy positivo.

4. No te lamentes del pasado: No te decimos que lo olvides porque es un gran aprendizaje, pero lamentarte no es una actitud constructiva sino muy destructiva. La manera de aprovechar ese aprendizaje que te da el paso del tiempo es observar, comprender, analizar, y ver que las circunstancias del momento no fueron las mismas que ahora. Por eso, no puedes mirar al pasado desde la perspectiva del presente, porque no será real. Desde ahora, es muy fácil decirte a ti mismo lo estúpido que fuiste. Pero lo que hiciste en aquel momento, fue lo mejor, porque seguramente no podías y no sabías hacer otra cosa.

5. Atiende a lo importante: ¿Cuáles son tus objetivos en la vida? ¿Cómo deseas vivirla? ¿Qué te gusta hacer?, etc. Son muchas las preguntas de este tipo, cuyas respuestas te ayudarán a tener una idea más clara de cómo quieres vivir tu vida. Sin embargo, todos perdemos tiempo en cosas, personas y vivencias, que nos alejan de lo que deseamos. Y lo peor es que lo permitimos. Atendemos a lo que nos distancia de lo importante, de lo que queremos. Ser consciente de esto y regresar a tu camino, es la mejor forma de aprovechar tu vida al cien por cien.

6. Ten sentido del humor: Ríete, sonríe, mantén dentro de ti esa forma irónica y graciosa de mirar al mundo que tanto bien puede hacerte. No todo es “a vida o muerte.” Muchas cosas nos ocurren para remover ese espíritu que llevamos dentro y que necesita reírse tan a menudo. Incluso, en lo más serio, puedes hallar un lado divertido. ¡Encuéntralo y ríete de la vida! ¡Verás qué cambio!

7. No seas drástico en tus decisiones: Todo el mundo se equivoca. Y rectificar es de sabios. Sé flexible, puedes cambiar de opinión en cualquier momento que quieras. Si has tomado una decisión incorrecta, déjalo pasar y ¡a otra cosa, mariposa!
8. Discúlpate: Si crees que has hecho algo mal o has dañado a alguien, no hay mejor momento para pedir disculpas que ahora. ¡Ser perdonado es un regalo del cielo!

9. No esperes que te pidan perdón: Pero no esperes que los demás sean siempre capaces de reconocer lo que han hecho mal. No todo el mundo puede ni quiere hacerlo. No pierdas el tiempo, no puedes pasarte la vida esperando a que alguien te pida una disculpa que, seguramente, nunca va a llegar. Perdona tú, antes de que te lo pidan. Y hazlo por ti, no por la otra persona, sino para liberarte del peso del rencor. ¡Verás qué alivio!

10. Si quieres algo, intenta lograrlo: Tus sueños, tus objetivos, tus metas, aquello que siempre has querido hacer, alcanzar, o tener, es importante en esta vida y ¿quién sabe si también lo será en la otra? Por si acaso, que no llegue el momento de irte sin haber luchado por tus sueños. ¡Inténtalo!

El tema

Tras despertarse con un dolor de cabeza, Eben Alexander sufrió un derrame cerebral a causa de una meningitis. Cayó en un coma profundo que le duró siete días, durante los cuales vivió una experiencia cercana a la muerte. Durante su experiencia descubrió que Dios y el alma existen realmente y que la muerte no es el final sino una mera transición. “El lugar en el que estuve es un lugar maravilloso, reconfortante y lleno de amor. No tengo miedo a morir porque ahora sé que la muerte no es el final”, Alexander.

¿Por qué lo recomendamos?

. Porque el doctor Alexander es uno de los primeros neurocirujanos en impulsar programas científicos, educativos y de aplicación práctica sobre experiencias espiritualmente transformadoras y fomentar el estudio de la física de la conciencia y la relación entre ésta y la realidad (es decir, entre la materia y la energía).

. Porque como médico, al contrario que otras personas que vivieron una experiencia cercana a la muerte, Alexander siempre tuvo una visión científica del cerebro y sus funciones, y tras su vivencia, esa visión se puso en entredicho, demostrándole que la conciencia es independiente del cerebro.

Eben Alexander

Es un renombrado neurocirujano que ha ejercido como académico durante los últimos veinticinco años, quince de los cuales ha estado en el hospital Brighan and Women’s, en el Children’s Hospital y en la escuela de medicina de Harvard. Ha creado “Eternea”, una organización sin ánimo de lucro que representa un esfuerzo por servir al bien común y tratar de construir el mejor de los futuros posibles para la Tierra y sus habitantes.

Libro: “La prueba del cielo (Zenith)”, Dr. Eben Alexander
Páginas: 268
Precio: 15 euros

 

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