¿Te gusta madrugar, o no hay quien te meta en la cama por la noche? ¿Sabías que cada uno tenemos un ritmo de vida distinto? Por eso, no intentes seguir el de los demás. En este artículo te decimos cómo marcar tus propios tiempos para ser más feliz.

TU RELOJ BIOLÓGICO
El ritmo circadiano

Las hormonas controlan tu reloj interno, llamado también “ritmo circadiano”, que marca tus funciones biológicas y hace que te muevas y vivas a un ritmo diferente de los demás en patrones de actividad de 24 horas. Puede variar en el tiempo y por distintas causas, preocupaciones; emociones; cambio de estación…y por lo tanto, conviene adaptar los horarios al ritmo de cada momento, aunque dentro de unos meses tengas que reacondicionate de nuevo. Pero los hábitos sociales, los horarios de trabajo, de transportes, de expansión y ocio, etc., hacen que te encasilles en un “time table” que puede no ser el más adecuado para ti. Veámos qué puedes hacer para que tu ritmo interno sea lo más coherente posible con tu forma de vivir.

COSMOPOLITAN Nº 261, pag 1, Mar Cantero Sánchez

EL COMPÁS DE TU VIDA
Escucha a tu cuerpo

Todo lo que puedas hacer por ajustar tu vida a tu reloj biológico, tu cuerpo te lo va a agradecer. Tu salud, tu piel, tu metabolismo, y hasta tu estado de ánimo dependen de ello, sólo necesitas observarte en tu día a día: cuando tienes hambre, sueño, cuando necesitas descansar, y en el momento de otras funciones biológicas que debes tener en cuenta. Por ejemplo, los médicos dicen que las personas sanas deben ducharse por las mañanas, pero si lo que quieres es relajarte para dormir, es mejor que te des un baño por la noche. Tu cuerpo puede ser un aliado en tu vida cotidiana y sólo te pide que escuches sus señales para sentirte bien y que todo funcione correctamente.

. Las personsas tenemos ritmos internos muy diferentes entre sí y es importante tenerlo en cuenta a la hora de relacionarnos:

1.TU RITMO INTERNO
Encuéntralo…

Si te gusta levantarte pronto y disfrutas haciendo cosas durante las primeras horas del día, tu ritmo interno es diurno. Si por el contrario, eres capaz de trabajar de noche, tu ritmo interno es nocturno. También tienes que preguntarte si prefieres el frío y disfrutas vistiéndote como una cebolla durante los meses de invierno, o si adoras el calor y ya echas de menos la alegre primavera. Quizá piensas que estas cosas no son importantes, pero lo son, y mucho, aunque no siempre puedes adaptar tu horario de sueño al del trabajo, ni puedes escaparte a Hawai para evitar el frío, sí puedes cuidarte más durante esos meses, dormir más, tomar más vitaminas, etc. Y respecto al horario, soluciónalo remodelando tus horas de sueño y de vigilia. Por ejemplo: si odias madrugar, acuéstate más temprano y si no tienes sueño, levántate una hora antes de que suene el despertador el primer día, verás que así, es posible hacer el cambio. Pero es importante que se lo hagas saber a tu entorno, para evitar malestares de convivencia, pues la mayoría de las personas viven adaptándose a un ritmo diurno, sin tener en cuenta el suyo propio, seguramente por desconocimiento.

2.RITMO COLECTIVO
Algo en común…

Como en la danza, hay que diferenciar el ritmo individual del ritmo colectivo. Hay personas que hablan, piensan y se mueven de forma muy rápida, mientras otros son más lentos. El problema surge cuando esas personas (lentos y rápidos) están juntos por cualquier motivo, en un mismo trabajo; en una familia; pareja; amigos; un proyecto conjunto, etc. En esos momentos, el ritmo más sobresaliente es el que marca cada minuto, llevando consigo el ritmo de los demás y adaptándolo al suyo. Esto ocurre de forma inconsciente e involuntaria y el que dirige siempre suele ser el ritmo de las personas más enérgicas, más firmes, o más seguras.

COSMOPOLITAN Nº 261, pag 2, Mar Cantero Sánchez
3.RITMO DESCONTROLADO
Personas que agotan

¿Te has sentido agotada tras pasar un rato con alguien? A veces el ritmo colectivo también lo marcan las personas que tienen un ritmo interno un tanto descontrolado, por eso te sientes cansada después de estar con alguien que no es conocido precisamente por la calma que emana de su interior, porque ni tu ritmo, ni el suyo, han podido dirigir la reunión, pues quizá ninguno era constante y coherente con los hábitos de vida y esto implica que estén debilitados. Cuando tu ritmo interno está vinculado a tu forma de vivir y está fortalecido, eres tú quien marca el ritmo colectivo cuando estás con más gente, y es cuando te sientes relajada y tranquila.

UNA CONFUSIÓN
La edad de la vida

También hay una gran diferencia entre la edad de la vida y la edad del cuerpo. Es la sociedad y las costumbres, las encargadas de marcar la primera, pero ¿qué ocurre con la segunda? Todos hemos oído decir a personas mayores que se sienten como cuando tenían veinte años; y también hemos oído y visto lo contrario, jóvenes tan hastiados y aburridos de su vida que se sienten viejos. Estudiamos cuando somos niños y jóvenes, pero hay muchas personas que deciden hacerlo de mayores y hay estudios que revelan que algunas materias académicas se aprenden más fácilmente cuando hemos pasado los treinta años. Conducir por ejemplo, es algo que se aprende mejor y con una mayor responsabilidad, en la edad adulta. Encontrar un trabajo fijo, tener pareja, comprar una casa, tener hijos, son pasos tan marcados que a veces se mira con extrañeza a la persona que no cumple con ellos. Sin embargo, no todos somos iguales ni queremos las mismas cosas. Para algunos, la idea de tener un trabajo fijo, puede limitar el dedicarse a una vocación tardía, o puede evitar trabajar en lo que realmente le gusta. Y no todas las mujeres de más de treinta años, miran a un bebé y desean tener uno. Si tú sientes que no haces las cosas en el tiempo en que las hacen los demás, no te sientas mal por ello ni te compares con otros, pues es perfectamente normal, lo que ocurre es que tienes un ritmo interno individual muy marcado, que necesita expresarse por su cuenta.

LA EDAD MENTAL
¿Sabes cuál es la tuya?

No tienes el elixir de la eterna juventud, pero puedes admitir con serenidad y alegría los diferentes ciclos de la vida, dando a cada uno, el valor que merecen. No obstante, puedes ser eternamente joven en tu interior. El tiempo de nuestras abuelas pasó y ahora puedes llevar el pelo largo, minifalda, o zapatillas de deporte siempre que quieras, pero no sólo puedes mostrar tu juventud interna en tu aspecto, también en tu actitud y comportamiento, en cuánto te ríes y en lo mucho que bailas. Quizá no lo sepas, pero poner una sonrisa en tu cara, te quita diez años de encima. La amabilidad y la capacidad de sorprenderte, hacen otro tanto, y si además, sabes cómo divertirte y le das la importancia que merecen a tus ratos de ocio, mentalmente serás siempre joven. Vivir en sincronía con tu ritmo interno y no tener en cuenta las opiniones de los que no están de acuerdo, te hace joven y saludable.

 COSMOPOLITAN Nº 261, pag 3, Mar Cantero Sánchez

UNA PERCEPCIÓN ERRÓNEA
Eres diferente a los demás…

¿Estás agobiada? ¿Sientes que todo corre a tu alrededor y nunca llegas a tiempo? No es cierto, es sólo una percepción errónea que tienes cuando intentas alcanzar el ritmo de los demás, pero te olvidas del tuyo propio. Recuerda que cada persona tiene un ritmo diferente y si no respetas el tuyo, puede ocasionarte muchos problemas: estrés, insomnio, ansiedad, fobias, desórdenes metabólicos o alimenticios; cansancio crónico, apatía, falta de alegría, etc., y sobre todo un rendimiento muy bajo en el trabajo o en los estudios. Seguramente no puedes cambiar todos tus horarios pero sí puedes tenerte a ti misma en cuenta en algunos momentos, como: a la hora de comer y de cenar; de levantarte y de acostarte; de hacer un “time break”; etc. Y en el trabajo, intenta hacer las cosas marcando tus propios tiempos, aunque a veces tengas que cumplir plazos, prepara con antelación las horas que vas a necesitar en cada cosa, así no llegarás con la lengua fuera, desesperada y estresada. Que no sean los otros los que te digan cómo y cuándo tienes que hacer las cosas. Mejor, encuentra el compás de tu vida y respétalo.

CUENTO: EL PESCADOR Y EL TURISTA

Un turista que estaba de vacaciones en un pueblo pesquero, vio a un pescador que descansaba en su barca. Le preguntó si saldría a pescar y este le dijo que no. El turista insistió y haciendo cuentas, le explicó cómo podría ganar mucho dinero, saliendo a pescar varias veces al día.
– En un año podría comprar un motor para la barca y en dos, una segunda embarcación – le dijo – y después podría comprar un frigorífico y más adelante, tener una fábrica de escabeche, y entonces, podría estar usted aquí sentado dormitando al sol y mirando el mar.
El pescador le miró sorprendido y le respondió – ¡Pero si ya lo hago ahora!

12 BUENAS IDEAS PARA VIVIR A TU RITMO:

Lo mismo que el pescador del cuento, tú puedes hacer muchas cosas para encontrar tu propio ritmo de vida:

1. Sincronízate: Puede que no estés viviendo en consonancia con tu ritmo interno. Obsérvate, revisando tu día a día.

2. Descansa: Si eres de las que se duermen de pie, tómate cinco minutos cada dos o tres horas. Notarás como te repones y rindes más en tu trabajo.

3. Compártelo: Haz partícipe a los demás de cómo es tu ritmo interno. Si vives con más gente, es necesario que lo conozcan, para que todos viváis en armonía.

4. Sé tú misma: Vístete, realiza actividades y compórtate según te sientes por dentro. Mientras seas feliz y no hagas daño a nadie, vive al compás de tu corazón.

5. Adapta tus horarios a ti: y no al revés. Si no puedes en el trabajo, intenta adaptar el resto de tu tiempo, para lograr ajustarlo a tu ritmo interno.

6. Adecua la luz: Evita exponerte a luces intensas y brillantes durante las primeras y las últimas horas del día para no engañar a tu cuerpo y despertarle a la hora de dormir.

7. Sé coherente: con lo que comes y cómo lo comes, y no olvides respetas la duración de las digestiones.

8. Cuídate: En invierno, no pongas la calefacción demasiado alta, es mejor que te abrigues. Y en verano ten cuidado con el aire acondicionado, lo mejor es la temperatura ambiente.

9. Duerme: Lo ideal son ocho horas como mínimo, pero hay personas cuyo sueño es más ligero, que necesitan dormir más. Si eres una de ellas, hazlo cuando te sea posible.

COSMOPOLITAN Nº 261, pag 4, Mar Cantero Sánchez
10. Haz ejercicio: Camina, nada, baila…cualquier movimiento que canse a tu cuerpo y relaje tu mente, compensará otros excesos que hagas y además, te alegrará la vida.

11. Elige cuándo: Desayunar; hacer deporte; hacer el amor; etc. El gusto por hacer determinadas cosas depende de tu propio ritmo. No a todos nos gusta hacer lo mismo a la misma hora.

12. Piensa sólo en ti: No tengas en cuenta el ritmo de vida que marca la sociedad. Ningún ritmo es mejor que el otro y la rapidez está sobrevalorada. Lo importante es que vivas feliz, no que cumplas con una serie de pasos impuestos para tu vida.

UNA CURIOSIDAD:
Dieta del ritmo circadiano

Esta dieta existe y tiene que ver con el ritmo que nuestras hormonas adoptan de día y de noche. Dependiendo de sus oscilaciones naturales, lo que comamos se transformará en grasa o en energía. La idea es enforcarte en comer las cosas más pesadas, grasas o calóricas, durante el día cuando todo se transforma en energía, y controlar un poco la ingesta de alimentos de este tipo durante la noche. Como dice la famosa frase: “Desayuna como un rey, come como un príncipe, y cena como un mendigo.”

Mar Cantero Sánchez