Cuando te libras de personas negativas, empieza a ocurrir lo bueno.

Cuando te libras de personas negativas, empieza a ocurrir lo bueno.

marcantero

Sabéis que mi editorial siempre es sincero, real y cercano, tal y como yo soy. Y esta vez, quiero hablaros de algo que me ha ocurrido y he comprobado personalmente estos días. Se trata del efecto que ocurre espontáneamente cuando nos libramos por fin de la negatividad de algunas personas, de su victimismo, de su tirar de nosotros para solicitar nuestra ayuda constante, de sus ocultaciones y mentiras, y sobre todo, de ese robarnos la energía continuamente, que suele dejarnos secos, débiles, y sin capacidad para seguir adelante. Pero hay algo más en todo ese engranaje que se sucede en cuanto las sacamos de nuestra vida.

Quizá sea por la acción de echarlos por fin, por haber tomado la decisión, o sencillamente por el hecho de alejarnos de ellos, pero de forma casi instantánea, empiezan a sucederse cosas positivas. ¿Lo habéis comprobado? Yo sí, personalmente esta misma semana. Algo que llevaba tiempo queriendo que ocurriese, se ha sucedido en cuanto me he librado de esta persona cargada de negatividad, miedos absurdos, ineptitud profesional, etc. Y es curioso, y alucinante, comprobar que la vida te devuelve lo positivo, por tu acción.

A mí me han empezado a pasar cosas buenas en cuanto he dejado atrás por fin a esta persona. Contadme si a vosotros os ha pasado algo parecido alguna vez en vuestra vida. Seguro que sí, ¿verdad? Deja tu respuesta en el formulario bajo el artículo. Y si te gusta, comparte y suscríbete a nuestros artículos.

Si quieres saber más sobre personas con actitudes negativas o tóxicas, puedes consultar mi libro “RelacionArte: Una actividad de riesgo.”

 

Viaje a la felicidad (1), 27-3-15

Viaje a la felicidad (1), 27-3-15

Esta es la primera edición de mi vídeoblog:

Viaje a la felicidad, 27-3-15

En este primer vídeo respondo personalmente a dos de vuestras preguntas, una sobre el amor y otra sobre el trabajo.

¡NO OS LO PERDÁIS!

VER VÍDEO

Mar Cantero Sánchez, La vida es fácil si sabes simplificar 4, comprimida, Zenith-Planeta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escribir, pese a la alegría de vivir

Escribir, pese a la alegría de vivir

“Hay tantas maravillas en mi vida y tengo tantas cosas por las que luchar, que sólo presto atención a lo que me engrandece”,

La vida es fácil si sabes simplificar

(Zenith-Planeta),

Mar Cantero Sánchez

Un escritor tiene dos ideas fijas en la mente. Una es consciente, la otra, no. Cuando escribes, lo haces con la ilusión de llegar a publicarlo para que sea leído por cientos, miles de lectores. Esta es una idea que te persigue allá donde vayas y hagas lo que hagas, en tu vida de escritor o escritora, e incluso en tu vida privada. Sin embargo mientras escribes, imbuido en esos momentos de fe ciega en el bolígrafo, en que trasmitirá a la perfección, lo que deseas decir, cuando los dedos bailan sobre el teclado con un ritmo frenético, cuando sientes que ya no eres tú quien dirige, sino que algo te ha absorbido y escribe a través de ti, entonces sólo te acuerdas de ti mismo y crees que eres el único habitante de la tierra, además de aquellos que viven gracias a ti, sobre el papel.

Mar Cantero Sánchez, La vida es fácil si sabes simplificar 5, Zenith-Planeta

La otra idea, la inconsciente e involuntaria, es la de escribir pese a todo y a todos, pese a la desesperación, decía un poema que leí una vez. Escribir a todas horas, en las libres y en las trabajadas, en el ordenador y en un cuaderno, a mano o a máquina como los detergentes, a pesar del frío, de la lluvia y del viento, en verano con las gotas de sudor mojando el papel, en primavera anhelando el perfume de las flores. Escribir aunque se rían de ti, aunque lloren de rabia, aunque te envidien y te odien, te lastimen, te ataquen. Escribir a pesar del menosprecio de los que viven su vida comparándose con otros, seres antiempáticos que alucinan contigo. Escribir pese a la incompresión de los que no persiguen sus sueños porque están seguros de no conseguirlos. A pesar de ellos y sin ellos, el escritor escribe inconsciente, de día o de noche, a cualquier hora, en cualquier lugar y sobre cualquier cosa que tenga un espacio en blanco.

Mar Cantero Sánchez, foto 1, 2014

Sé que hay escritores más exigentes con su escritura, pero quizá es sólo cuestión de tiempo el que dejen de necesitar un despacho propio, una tranquilidad ansiada por todos y sobre todo, una razón práctica para escribir lo que escriben, porque el escritor, el verdadero, quien escribiría aunque le tocase el cuponazo, no necesita tener un motivo. El o ella es el único motivo de su escritura, el mejor motivo.

Al principio es sólo una idea, después es un esfuerzo y un placer, pero acaba siendo un hábito del que es muy difícil desprenderse. Se convierte en una necesidad, en un sustento de la vida. Es, a estas alturas, una idea inconsciente que no por haberme concienciado de ella, desaparece.

Escribir, pese a la alegría de vivir y a dejar de disfrutar del presente, y eso sí que es difícil.

Mar Cantero Sánchez