Todos recordamos con ternura los cuentos que poblaron nuestra infancia. Con ellos alimentamos nuestra imaginación y nos formamos como individuos. Al ser padres, podemos recuperar el placer de los cuentos para enseñar valores a nuestros hijos y acercarnos a ellos.

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A los doce años estuve en cama casi dos meses debido a la varicela. A pesar de la enfermedad, guardo un buen recuerdo de aquellos días gracias a que siempre tenía un cuento entre mis manos para olvidarme de las molestias y del aburrimiento.

Pero los cuentos no sirven sólo para entretener. En estos tiempos en los que los niños parecen haber perdido su inocencia y ocurren cosas tan dramáticas como el acoso escolar, los cuentos pueden devolverles la posibilidad de vivir una auténtica infancia, tan necesaria para su desarrollo como personas.

Muchos padres se preocupan de si la crueldad de algunos cuentos puede influir de forma nociva en la mente de sus hijos. No conozco a nadie que haya resultado traumatizado en su infancia por leer a Caperucita Roja. Los niños no perciben esta crueldad igual que los adultos, porque no la racionalizan comparándola con la realidad. Para ellos es ficción y saben distinguirla muy bien. La realidad de los cuentos tiene un significado simbólico. Hablan de una experiencia interior y no de un mundo real.

LOS MIEDOS INFANTILES

Ocurre lo mismo con algunos de los personajes, como “el malo”, que suele ser astuto y cruel; por ejemplo, el lobo o el dragón. Más bien al contrario de lo que los padres temen, los cuentos ayudan a los niños a canalizar sentimientos y emociones, como los celos o la rabia, que en la infancia pueden estar desbordados. Estos personajes le son útiles al niño para asignar una imagen a lo que teme o le angustia. Las versiones dulcificadas de cuentos clásicos sólo consiguen que al niño le cueste más adelante enfrentarse a una realidad que nada tiene que ver con la de estos cuentos retocados.

UNA FUENTE DE RESPUESTAS

EL VALOR DE LOS CUENTOS, pag 2, Mar Cantero Sanchez, MENTE SANA

Construidos con personajes arquetípicos del inconsciente colectivo, los cuentos también dan respuestas, ofrecen caminos para superar los conflictos psicológicos y emocionales de la infancia. Para la mente del niño, son como espejos en los que reflejar sus dudas sobre la vida real. Temas que le preocupan de su mundo cotidiano, como el colegio, o cuestiones más profundas, como la muerte, encuentran sentido en estas narraciones infantiles.
Hoy también se escriben cuentos para ayudar a la comprensión de realidades que se les presentan en cada etapa de su crecimiento, como la sexualidad o los cambios que se van produciendo en su cuerpo. Esto facilita la tarea a los padres, que pueden explicar estos temas conversando con sus hijos mientras leen juntos los cuentos. Además, la lectura de cuentos estimula ciertas habilidades, como el manejo del tiempo, la organización de unos hechos con un hilo argumental coherente, la capacidad de análisis, la causalidad…Todo esto ayuda al éxito escolar, gracias al aprendizaje de la comprensión y la deducción, e incluso el desarrollo de otras habilidades como las matemáticas, que parecen tan ajenas a las letras y que, sin embargo, se estimulan también gracias a la narrativa infantil.

LA MAGIA DE UN FINAL FELIZ

EL VALOR DE LOS CUENTOS, pag 3, Mar Cantero Sanchez, MENTE SANA

Un cuento seduce a un niño según sean sus experiencias y es importante que tenga un final feliz. El niño lo necesita para cerrar una puerta en su pensamiento, para corroborar que los “justos” y los “buenos” siempre ganan y aprender así lecciones de valores éticos, ya que su mente empieza a adaptarse a la incoherencia del mundo real, donde no siempre es así. Por otro lado, los personajes todopoderosos, como brujas, hadas y magos, juegan con el deseo del niño de realizar cosas increíbles y ayudan en su necesidad de comprender lo que a sus ojos es tan misterioso. Igualmente, puede identificarse con el personaje valiente, que también siente miedo, e incluso le acompaña en el placer de sentir algún escalofrío y la libertad de mostrar cierta agresividad innata, siempre bajo la protección de un mundo imaginario.

FORTALECER EL VÍNCULO AFECTIVO

Leer cuentos provoca anclajes positivos en la mente del niño. Las buenas sensaciones de los momentos de lectura junto a sus padres serán recuperadas más tarde como el recuerdo de un estímulo agradable. Esto es útil para solucionar conflictos o tomar decisiones en la adolescencia o en la vida adulta, ya que se ha fortalecido el vínculo afectivo. La autoestima del niño a quien sus padres leen cuentos siempre se ve fortalecida. Leer o contar cuentos es una forma de expresar el amor de los padres hacia sus hijos. Y no hay que molestarse si mientras leemos un cuento nuestros hijos nos dan la espalda o comienzan a jugar. A veces se sienten tan emocionados con la narración que necesitan ocupar su atención en otra cosa. Pero sus oídos permanecen atentos mientras les es permitida la libertad de pensamiento y de expresión. Necesitan fantasear mientras aún son niños. Los cuentos les ayudan a dejarse llevar por una imaginación sin límites, tan necesaria en la edad de crecimiento.
Para acabar, quiero citar a un escritor irlandés, Fynn, autor de Señor Dios, soy Anna (Ed. Urano). En él, un adulto le dice a Anna: “No dejes nunca que nadie te despoje de tu derecho a completarte.” Los cuentos posibilitan que nuestros hijos completen una parte muy importante y necesaria para su desarrollo, como niños que un día serán adultos. Por eso, leerlos o contarlos es el mejor regalo que podemos hacerles como padres.

9 JUEGOS CON LOS CUENTOS

EL VALOR DE LOS CUENTOS, pag 4, Mar Cantero Sanchez, MENTE SANA

1. TAMBIÉN PARA LOS BEBÉS
Con los más pequeños, se puede insistir en la repetición de palabras, rimas y canciones., con libros con dibujos llamativos, dejándoles que jueguen con el libro. Esto ayuda a que asocien una palabra a un sonido y a una imagen. Señálale detalles como “la mamá abraza al niño porque lo quiere” y después abrázale tú. Se identificará con el niño del cuento y entenderá que tú lo quieres.

2. COMPLETAR UNA HISTORIA
Divide un cuento ya leído en dos mitades. Juega con tu hijo a inventar la mitad que falta, dejando que sea él quien diga lo que ocurre. Con este ejercicio el niño siente que tiene el derecho de cambiar el final o el principio del cuento, que puede mostrar sus gustos y su opinión a los demás y que se le respeta por ello.

3. APRENDER A DIALOGAR
Hazle preguntas sobre el argumento y los personajes del cuento después de haberlo leído sin intentar dar tú la respuesta correcta, ya que no la hay. Deja que se exprese. Con este ejercicio, el niño aprende a dialogar y a respetar los turnos para hablar. Además, se siente escuchado y esto fortalece su autoestima. Es importante que tú respondas también a sus preguntas o que le ayudes a contestarlas él mismo. Es normal que le surjan dudas sobre lo que ha leído.

4. REPRESENTAR LOS CUENTOS
Anima a tu hijo a mEL VALOR DE LOS CUENTOS, pag 5, Mar Cantero Sanchez, MENTE SANA overse imitando los movimientos y sonidos de los animales del cuento, las distintas voces y tonos de voz de los personajes. Incluso disfrazarse es una buena manera de lograr que el momento del cuento sea especial. Dile cosas como: “¡A volar como una abeja!” e invítale a expresarse corporalmente mientras tratáis de emitir el zumbido de una abeja al volar.

5. PERSONAJES SIMILARES
Puedes jugar con tu hijo a encontrar en dos o tres cuentos distintos personajes similares, como animales, brujas, princesas, hadas, personajes “malos”, “buenos”…Con esto aprende a agrupar, a organizar y a diferenciar. También es consciente de la diferencia y la admite, aprendiendo el valor de la tolerancia.

6. CAMBIAR EL CUENTO
Pregúntale qué cambiaría o quitaría de algún cuento que conozca bien. Este ejercicio es muy útil para conocer en profundidad a tu hijo. Sus emociones y su sensibilidad, lo que le asusta o le angustia. ¿Qué personaje le gusta y cuál no? ¿Por qué? Te pedirá que des también tus opiniones. Este ejercicio le ayuda a descubrir y definir su individualidad.

7. AUTORES ESPONTÁNEOS EL VALOR DE LOS CUENTOS, pag 6, Mar Cantero Sanchez, MENTE SANA
Juega con tu hijo a crear un nuevo personaje y a darle un nombre. También podéis jugar a intentar un cuento o incluso a ilustrarlo con dibujos, o bien convertir al malo en el protagonista. Ahora será la bruja o el ogro el personaje principal, al que le pasan las cosas importantes. Permite que tu hijo se convierta en autor espontáneo durante el juego.

8. CONVERTIRSE EN NARRADOR
Tras haber leído el cuento, e incluso días después, deja que te lo cuente él. Ayúdale con frases como: “Érase una vez…” o “Fueron felices y comieron perdices…”, pero sobre todo préstale toda tu atención. Tu compañía es la mejor manera de demostrarle que su participación es esencial en el juego.

9. CUANDO YA SABE LEER
Puedes seguir leyendo tú aunque ya sepa leer, pero permite que sea él quien lo haga para poder corregirle si no pronuncia bien una palabra o explícale su significado si no la entiende. Disfruta mientras tu hijo te lee. Es un momento de entrega y de recibimiento por ambas partes.

 Mar Cantero Sánchez