Joyas, un instrumento de magia en el siglo XVII

Joyas, un instrumento de magia en el siglo XVII

Joyas de Los mares del alba, Mar Cantero Sanchez, www.marcantero.comDurante la expulsión de moriscos del año 1609 desde el puerto de Denia (antes llamado Daniya), en Alicante, las mujeres y hombres expulsados lucían sus mejores joyas en el camino hacia su destierro, como prueba de su condición social y económica. Parece algo estúpido llenarse de oro cuando te están obligando a marcharte del lugar que ha sido tu casa durante años, o siglos. Sin embargo, en casos como ese, la joyería se volvía el reflejo simbólico del sentir de aquellas gentes, y de la poca dignidad que no les había sido robada.

Joyas de Los mares del alba 1, Mar Cantero Sanchez, www.marcantero.com

En mi novela “Los mares del alba” la joyas se convierten en algo más que un símbolo, son también un instrumento mágico en el que proyectar una magia desconocida, una sabiduría ancestral femenina en la que las mujeres sabias transmitían con buenas o con malas intenciones, como en el ejemplo del anillo de pedida de Alba, que antes había sido lucido por Yemalé, una de sus maestras, de origen africano, y que encerró su sabiduría y sus sentimientos encontrados en un conjuro hacia ese anillo de una hermosa esmeralda. 

También aparece el rubí y las perlas, entre las joyas que salen en la novela, pues aquellas piedras eran las que hoy podríamos decir que estaban de moda en aquellos años. Entonces, no existía la bisutería como hoy, así que las mujeres que lucían joyas, eran una alta clase social y económica.

Las joyas han ejercido una atracción increíble generalmente sobre las mujeres, y también sobre los hombres. Las piedras preciosas, el oro y la plata, son y han sido lucidas por los personajes más ilustres y conocidos de épocas antiguas. Algunas, incluso se hicieron famosas por sí mismas, como la Perla Peregrina, de tamaño y forma inusual, considerada una de las gemas más valiosas y legendarias de la historia de Europa. Descubierta en aguas del archipiélago de las Perlas en Panamá en el siglo XVI, pasó a manos del rey Felipe II de España, formando parte de las joyas de la Corona de España, que fue robada por José Bonaparte, y continuó su viaje por distintos países en diferentes siglos, pasando a algunas que otras manos ilustres hasta llegar a las de Richard Burton, que se la regaló a Elizabeth Taylor.

O la Perla Pelegrina, (solo una letra distingue sus nombres) que también perteneció, en su origen, a la Casa Real española. O el “cullinan” conocido también como Estrella de África o Gran Estrella Imperial de África, es el mayor diamante hallado en toda la historia del que se tenga conocimiento.

 

Pero no solo las piedras preciosas eran, y siguen siendo, lo más preciado en la joyería universal, también se daba un gran valor a los artesanos capaces de crear los mejores y más bonitos engarces para esas piedras, de oro, o plata. La orfebrería cordobesa o toledana, era reconocida mundialmente en aquella época. También las manos artesanas y artistas de los orfebres árabes o judíos creaban escuela. En Los mares del alba es de esos orfebres quien da forma al anillo de pedida de Alba, con aquella maravillosa esmeralda, de un tamaño y un brillo que hoy llamaría mucho la atención por su magnitud y belleza.

En “Los mares del alba” se recrea la belleza e importancia de estas joyas de principios del siglo XVII, comienzos del barroco. La época del barroco supuso una gran evolución en el ámbito de la joyería. A las piezas de índole religiosa y simbólica heredadas del pasado, se sumaron otras joyas puramente ornamentales, que empezaron a tener como objetivo realzar la calidad de ejecución y la riqueza de los materiales, y mostrar el estátus del portador. Las joyas no tenían límites, y tampoco limitaban el lugar del cuerpo en el que se lucían, extendiéndose al cabello o la ropa. Según la casa de subastas Balclis: “Las formas seculares o fantasiosas, que respondían a criterios estéticos o de capricho, fueron imponiéndose paulatinamente frente a las religiosas o votivas, los colgantes de tipo altaret, piezas que podrían considerarse verdaderas esculturas o cuadros portátiles, e incluso verdaderos frentes arquitectónicos en miniatura.” Prueba de ello son los numerosos retratos de reyes, reinas, y nobles españoles o europeos, que lucen ante nuestros ojos, joyas por las que una misma mataría, simbólicamente hablando.

Joyas de Los mares del alba 2, Mar Cantero Sanchez, www.marcantero.comPersonalmente, me encantan los diseños de joyas de esa época. E incluso tengo la suerte de contar con unas bonitas piezas de bisutería que recrean algunas de esas joyas que aparecen en la novela, como el anillo de Alba, del que os hablaba.

Ya sabemos que hay piedras preciosas que además son curativas, y también existen símbolos en joyería que significan mucho más que el hecho de lucirlas, como ejemplo el Anj o cruz ansada egipcia, la cruz cristiana, o la estrella de David. Pero igual que siempre recayó en la joyería la idea de la protección, también las joyas y piedras preciosas podían transmitir la energía de la persona que las llevaba, o las regalaba, fuera para bien o para mal, a través de la magia y de la alquimia. La energía de las personas es capaz de atravesar incluso el diamante más duro, por ello, en Los mares del alba se transmite esta idea, y las joyas tienen vida propia, más allá de sus dueños o de aquellos que las lucen, o de quienes las crean.

Joyas de Los mares del alba 3, Mar Cantero Sanchez, www.marcantero.comY es que… ¿Alguien sabe cuánta energía positiva o negativa puede contener una brillante esmeralda?

Ahí lo dejo, espero vuestras respuestas y comentarios.

Mar Cantero Sánchez para la revista “Cé Chic para mentes abiertas”

 

 

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¡Qué difícil es ser mujer!

¡Qué difícil es ser mujer!

 

En el siglo XVII y en nuestro siglo…

El otro día fui a ponerme la vacuna contra la gripe y acabé contestando a un test sobre violencia de género…

La verdad es que me sorprendió, pero la enfermera me explicó que le estaban haciendo una serie de preguntas sobre el tema a todas las mujeres desde los 13 años. 

Le dije que no me importaba contestar a sus preguntas pues, si mi experiencia puede ayudar a otras mujeres, siempre estoy dispuesta a ello. 

En la primera pregunta ya me tuvo que aclarar un poco el tema, eso demuestra lo confundidas que estamos a veces aún las mujeres con el maltrato, pues me preguntó si había sufrido maltrato emocional o físico. Le contesté que psicológico y ella me volvió a repetir la pregunta, ellos lo llaman “maltrato emocional”, definición que me parece mucho más acertada que maltrato psicológico. Así que, mi respuesta fue un sí rotundo. Y es que, lamentablemente yo sufrí en otro tiempo ese tipo de maltrato. 

Después me preguntó si aún seguía sufriéndolo y le dije que no, que a esa persona la había dejado hacía años. Y la mujer no pudo evitar darme su opinión con un amable… Bien hecho, eso es lo que hay que hacer, porque empiezan con el maltrato emocional, siguen con el maltrato físico, y acaban matándote.

Si un hombre es incapaz de respetar emocionalmente a una mujer, a la larga será incapaz también de respetarla físicamente. Los mares del alba, Mar Cantero Sánchez,Plan B, Penguin Random House

Porque, cuando se quiere de verdad a una persona, uno no puede hacerle daño ni siquiera emocionalmente pues sufre también por el hecho de hacerle daño. Si yo pienso en hacer daño a la persona que amo y me imagino que sufre por mi culpa, me siento tan mal y siento tanto dolor por él, que eso me demuestra que yo no sería capaz. Y sí, todo el mundo puede equivocarse una vez y pedir perdón, pero ya se sabe que el que maltrata pide perdón mil veces con la única idea de continuar maltratando y por supuesto, nunca corrige su comportamiento. Y eso, desgraciadamente, lo sabemos la mayoría de las mujeres. 

Pero volviendo al tema, en el que reconozco que me es difícil mantenerme objetiva, pues me tocó personalmente (como a la mayoría de las mujeres), me doy cuenta de que siempre fue dificilísimo ser mujer. 

En mi última novela “Los mares del alba” el tema del maltrato físico aparece como fondo para la historia de una de las mujeres protagonistas. Lo malo es que, en aquella época, era lo normal sufrir los golpes que propinaba el marido. Un marido que, además, lo era por conveniencia, y casi nunca por amor. Un esposo al que solía venderse literalmente a la hija o hermana para ser su esposa, y que, por tanto, si creyendo que aman les es fácil a algunos maltratar, imaginad si encima la esposa es para ellos una compra, como su caballo, su casa, etc. 

En el siglo XVII, la mujer era eso, un pago, un regalo, una venta, una transacción… o como lo queráis llamar, pero desde luego nunca una verdadera esposa. Por lo tanto, se le trataba como si no fuese una persona, con deseos, emociones, dolor, miedo, etc., daba igual lo que ella sintiera y daba igual si sentía. 

Lo que me horroriza es que ahora, en el siglo XXI, sigamos siendo igual para muchos hombres. Ahora no nos compran, ni pagan a nuestros progenitores por nosotras, ni nos dan a cambio de un camello. Ya no somos moneda de cambio, ahora nos encuentran y dicen amarnos, nos enamoran, nos hacen confiar y creer que somos realmente personas para ellos, y después, nos encontramos con el dolor y la crueldad de golpe. Y una vez en ese punto, es muy difícil salir ilesa. La mayoría salen vivas, gracias al cielo, pero hay cada vez más muertas. Y eso es una señal de que esta sociedad y este mundo no van bien, pues hay hombres que no son correctos, no son sensibles, ni solidarios, ni respetuosos, no parecen personas, sino bestias. No los compararía nunca con animales pues los animales nunca harían eso

Ese tipo de hombre que hace daño a una mujer, es un hombre inseguro que se siente inferior y por eso precisamente se muestra prepotente. Es un hombre que teme a la mujer a la que hace daño y por eso le hace daño. Pero la teme por su propia estupidez e inseguridad. Nosotras no tenemos la culpa de nada y esto es algo difícil de aprender cuando estás metida en una tortura semejante. Pero me encantaría que todas las mujeres lo comprendieran: NO TENEMOS LA CULPA.

Las mujeres de mi novela, llamadas “mujeres sabias” lo son porque aprenden a valorarse y a ayudarse unas a otras. Se reconocen como hermanas ante el dolor, el temor, la intimidación, y la falta de respeto de los hombres. Y aprenden a distinguir a un hombre de verdad, a un hombre que es buena persona y que se valora a sí mismo, de un monstruo incapaz de amar ni de amarse. Y ese es el verdadero motivo de tanto dolor, la falta de amor por uno mismo. 

Las mujeres sabias de “Los mares del alba” se aman a sí mismas y aman a los hombres que las aman de verdad. Y en un tiempo en el que ser mujer significaba ser esclava, amarse a una misma era la mayor revolución interior y exterior que alguien puede hacer, y sigue siéndolo. ¡Qué valientes eran y qué valientes somos las mujeres!

Ojalá no olvidáramos nunca que lo somos, que dentro de nosotras existe una sabiduría tan honda que nos hace capaces de intuir antes de saber. Ojalá no confundiéramos tanto los sentimientos, por no escuchar esa sabiduría interna que poseemos. 

De todos modos, soy optimista y creo que las mujeres que nos dedicamos a transmitir a otras mujeres (y también a los hombres) el valor que hay en nosotras y en ellos, ponemos nuestro granito de arena para que esto cambie a mejor. Y estoy segura de que así será. Y llegará un día en que no vaya a vacunarme y me hagan un test sobre violencia de género, sino sobre el amor por uno mismo, por ejemplo. ¿Verdad que sería maravilloso? 

 

¡NI UNA MÁS, NI UNA MENOS!

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Artículo publicado en la revista Cé CHIC para mentes abiertas.

 

Mar Cantero Sánchez

Autora de “Los mares del alba”, (Plan B, Ediciones B/ Penguin Random House)

Directora de la revista Cé CHIC para mentes abiertas