“Los sueños se cumplen, si los trabajas”

“Los sueños se cumplen, si los trabajas”

¿Quieres alcanzar un sueño? ¿Crees que puede llegar a cumplirse? A veces, nos cuesta creer que todo es posible, porque caemos en las redes de las circunstancias en contra, pero si somos capaces de seguir creyendo a pesar de ellas, haremos los sueños realidad. Mar Cantero Sánchez nos cuenta en su novela YO TÚ ÉL Y VOS…DE BENIDORM A LAS VEGAS cómo podemos cumplir los sueños, pese a una realidad aparentemente negativa. Todo puede cambiar para bien en un momento, si queremos y hacemos el cambio dentro de nosotros mismos. 

¿Sueñas con el éxito profesional? ¿Y con el amor verdadero? Como dice la canción: Tres cosas hay en la vida. Salud, dinero y amor. ¿Y por qué no pueden estar las tres en la tuya? Mar Cantero Sánchez, escritora y coach, nos lleva a adentrarnos en la vida real de su protagonista, Sibila, la cual sufre y experimenta amores y desengaños como la mayoría, y también muchas decepciones y fracasos en el trabajo. Cualquiera puede sentirse identificado con ella, porque trata la realidad de todos en cada una de sus vivencias. Sin embargo, Sibila tiene una virtud, su sentido del humor le hace ver la vida de una manera Psicología-Práctica-Nº-183-pag-1-Mar-Cantero-Sánchez-Yo-tú-él-y-vosespecial que transmite en cada pensamiento y en cada acción que realiza, además de una actitud de ilusión continua por todo lo que hace. Si realmente quieres hacer realidad tus sueños, puedes aprender de esta actitud mientras te diviertes con su peculiar visión de la realidad y de todo lo que le rodea. Con experiencias que te llevarán al límite de la risa y de tu propia perspectiva del mundo, nos da las claves para creer que todo es posible y saber que cuando los sueños se cumplen, debemos estar preparados para recibirlos.

Psicología Práctica: En tu novela, Sibila tiene dos sueños importantes, uno profesional y otro sentimental, que llegan a cumplirse. ¿Crees que los sueños se cumplen?

Mar Cantero: Claro que se cumplen, siempre que los trabajemos y creamos en ellos de forma adecuada, que no suele ser así. A veces pensamos que creemos de forma consciente, pero subconscientemente estamos llenos de dudas y de miedo a que se cumplan. Y lo malo es que esto frena el proceso. Cuánto más temor sintamos y cuánto menos seguros estemos de lo que queremos lograr, más difícil resulta hacer realidad un sueño.

Sibila llega a cumplir sus sueños por otras vías, que no son las que pensaba. ¿Esto suele ocurrir?

Mucho. Cuando queremos conseguir algo, nos imaginamos cómo lo vamos a conseguir, cuál será el camino, las cosas que tendremos que hacer para lograrlo, lo duro que será, o si seremos capaces de hacerlo. Solemos pensar en una serie de acciones que, como en una cadena, nos llevarán a cumplir nuestro objetivo. Y luego resulta que la vida siempre nos sorprende y nos lleva por otro lado. Si preguntas a la gente que ha cumplido sus sueños, te vas a dar cuenta de que esto es más común de lo que parece.

¿Y qué podemos hacer ante estos cambios del destino?
Lo primero, dejarnos llevar por esas “sorpresas que da la vida”, como dice la canción. Se trata de fluir con el hecho de que quizá hay un destino marcado, o al menos, una forma diferente de alcanzar nuestra meta. Tener en cuenta esto, nos facilita mucho las cosas porque dejamos de empujar la barca río arriba, para deslizarnos más suavemente sobre el agua río abajo.

¿Y qué hacemos con todo lo que habíamos planeado hacer?
No lo olvidamos porque nunca se sabe si lo vamos a necesitar. Pero lo más sabio es utilizar ese empuje y esa ilusión que sentimos, para aprovechar las nuevas oportunidades que nos da la vida. Si no ocurre cómo habíamos soñado que sería, no importa, lo primordial es conseguirlo. El camino por el que lleguemos, debemos disfrutarlo de la misma forma que el que imaginamos.

¿No sería mejor no planear nada entonces?
Como decía John Lenon, “la vida es lo que nos ocurre mientras estamos haciendo planes.” Y así es. Sin embargo, no hacerlos es prácticamente imposible. Cuando tienes un sueño, no paras de idear cómPsicología Práctica Nº 183, pag 2, Mar Cantero Sánchez, Yo tú él y voso será y qué vas a hacer para lograrlo. Es bueno además prepararte para enfrentarte a cosas que, si después no ocurren, te habrán servido para encarar otras diferentes. En la preparación está gran parte del éxito. Eso sí, no te molestes si después la vida te indica que des otros pasos. Tómatelo como un simple cambio de estrategia.

Sibila utiliza una herramienta muy poderosa para enfrentarse a los nuevos retos, el sentido del humor. ¿Es importante?
Yo diría que si no eres capaz de reírte de ti mismo y de lo que te pase, mejor no te pongas a intentar alcanzar un sueño. Los soñadores siempre debemos estar dispuestos a contemplar las experiencias que vamos a vivir, con un poco de distancia. Hacerlo así, provoca que el sentido del humor sea mucho más vivo y esté presente en todo momento. Además, la risa es una herramienta muy útil para conseguir cualquier logro, te refuerza y te llena de energía, e impide que puedas rendirte en los malos momentos.

Sibila se ríe prácticamente de todo y de todos, y hace reír mucho al lector también, pero empezando por ella misma. ¿Cómo podemos conseguir esta forma de mirar el mundo?
Ella cree que la vida en su totalidad puede servirle para escribir. Por eso, se inspira en todo y en todos, y se ríe cuando le va mal y también cuando le va bien. Si todos pudiéramos utilizar esa mirada de “escritor” para contemplar nuestra vida, seguramente la veríamos de un modo muy distinto. Comprenderíamos que cualquier experiencia nos sirve. Esta forma de pensar, además de darte la distancia necesaria para poder con todo, también te hace ser un observador atento de una realidad que a veces ocurre sin que nos enteremos de nada.

Tu novela es muy divertida e irónica. ¿Crees que en estos tiempos de crisis, buscamos sobre todo la risa?
Cuanto peor están las cosas, más necesitamos reírnos. La risa y la ironía son dos herramientas fundamentales contra la depresión, los problemas y el malestar general social que existe ahora. Cuando el mundo ha pasado por sus peores momentos: guerras, crisis, etc., en cualquier época, las personas han requerido “la risa” para olvidarse de su angustia y su desesperación. Lo peligroso es llegar al sarcasmo, que es más nocivo porque implica una negatividad interna. Pero una buena dosis de carcajadas, es el mejor antídoto contra los males y nos fortalece interiormente. Si además, es una risa sana y cargada de positividad, puede ser el remedio que estamos buscando.

Cuándo dices que hay que trabajar los sueños para que se cumplan, ¿a qué te refieres exactamente?
Suelo comparar los sueños con los milagros. Cuando vemos a una mujer que va de rodillas para ver a la virgen de Lourdes porque espera curarse de una enfePsicología Práctica Nº 183, pag 3, Mar Cantero Sánchez, Yo tú él y vos, rmedad terminal, nos preguntamos de dónde saca la fe. Y si se cura, nos preguntamos cómo ha ocurrido. Nos sorprende porque no valoramos el gran poder mental que todos tenemos. Esa mujer que logra curarse, se lo ha trabajado mucho teniendo fe, creyendo, y actuando en consecuencia. Lo mismo ocurre con los sueños, hay que trabajar por y para ellos.

¿Y cómo podemos trabajar para esos sueños que tenemos?
No sólo la fe en nosotros mismos va a hacer que lo consigamos, también necesitamos de una actitud coherente con ese pensamiento de logro. Cada momento es una oportunidad para acercarnos más a nuestro objetivo. Si tomamos esto en serio, tendremos la actitud necesaria para actuar consecuentemente con lo que deseamos. Por ejemplo: Si quieres tener éxito en tu profesión, prepárate y fórmate cada día, aprende, practica, experimenta, y mira siempre hacia delante. Y cuando te sientas rendido, da tiempo al tiempo, pues siempre trae una nueva oportunidad.

En un momento de tu novela, Sibila no se siente preparada para su sueño conseguido. ¿Hay que estar preparados antes de alcanzarlo?
Sería lo ideal. Si lo alcanzamos y no sabemos qué hacer con él, es bastante triste, después de haber luchado tanto. Esto también es bastante común. Trabajamos, luchamos, caminamos y cuando nos damos cuenta, ya estamos ahí. Entonces pensamos, ¿y ahora qué? Pues ahora, toca disfrutar del sueño y seguir trabajando por supuesto, porque seguramente no se acaba ahí. Cada sueño cumplido, trae nuevas experiencias, incluso nuevos sueños por cumplir. Los sueños suelen venir encadenados. Es lo típico, cuando oímos que alguien dice que de repente le llega todo lo bueno junto. Y es que, lo bueno es susceptible de traer consigo algo mejor.


Sibila le da mucha importancia al amor en su vida. ¿Es el amor uno de los sueños que todos queremos cumplir?

Sin duda. En una vida sin amor, ningún sueño importaría demasiado y el amor estaría siempre en primer lugar. Cuando lo tenemos, es cuando parece que podemos empezar a ocuparnos de otras cosas. Eso sí, lo ideal sería que no lo confundiéramos. Muchas personas viven experiencias amorosas que no se parecen al amor en absoluto. Esto también le ocurre a Sibila, por eso va dando tumbos en distintas relaciones, hasta encontrar el amor verdadero. Y cuando por fin lo tiene, no se lo cree, e intenta encontrar una pega que no existe. Es a lo que está acostumbrada, a enamorarse para después ver que ha vuelto a equivocarse.

Una vez que encontramos el verdadero amor, ¿qué podemos hacer para vivirlo y disfrutarlo sin miedo?
El miedo a que algo salga mal, es innato en todos nosotros. Nos han educado con pensamientos de La ley de Murphy. Y los desengaños nos han dado la razón. Como en todo, es cuestión de desaprender lo aprendido. Podemos empezar a creer que esta vez va a ser diferente. Y al igual que con los sueños, también es importante dejarse llevar en el amor. Pues cuando nos hemos enamorado, ya no hay vuelta atrás. Es una emoción tan fuerte que nos atrapa y se apodera de nosotros. ¿Entonces? Vamos a disfrutarlo mientras podamos. Nadie nos asegura que vaya a ser para siempre, pero nada es eterno en este mundo.

¿Y cómo sabemos que hemos conseguido un amor real?
Esto es más fácil de saber y de sentir, de lo que creemos. Pero cuanto más nos compliquemos pensando, mucho peor. Desde mi punto de vista, y del de Sibila también, hay una regla inequívoca, y es que nos haga felices. Si, por fin, hemos encontrado la relación que nos hace reír y no llorar, es muy probable que estemos ante el amor verdadero. Para saber esto, hay que dar un poco de tiempo a la relación, aunque tampoco demasiado. Si estamos ante un lobo disfrazado de cordero, se le verán los dient
es en seguida. Si por el contrario, hemos encontrado a nuestra alma gemela, lo vamos a notar rápidamente en lo felices que nos sentimos a su lado.

En tu novela, el romanticismo y el erotismo son importantes. ¿Por qué?
El sexo es importante siempre. Forma parte de nosotros y de nuestra vida, tanto si somos sexualmente activos, como si no. Es una parte del ser humano tan significativa que ninguna religión ni represión social, en ninguna época, ha logrado relegar a un segundo plano. En mi novela aparece el erotismo por el mismo motivo que aparece el amor, los sueños, el humor, o la alegría de vivir. Porque todo es inherente al ser humano. Como asegura Naomi Wolf en su libro “Vagina (Kairós)”, el sexo es un disparador de la creatividad. Sin una buena sexualidad, una persona no puede ser feliz, a no ser que lo haya elegido por decisión propia.

Sibila va plasmando su vida en un blog. ¿Por qué es tan importante en esta época contar lo que nos ocurre?
Internet y las redes sociales han logrado en muy poco tiempo, un cambio importante: Cualquier persona puede darse a conocer y a su trabajo, si lo desea. Ningún otro medio ha conseguido nunca eso. Además está la interacción con otras personas que es cercana e instantánea. Esto significa la posibilidad de mostrar tus inquietudes, tus sueños, e incluso, tu día a día, y recibir el feedback de los que se interesan por lo que haces. Antes, esto era un privilegio reservado a unos pocos. Pero la mayoría, necesitamos de otros para desarrollarnos como personas o como profesionales. Como digo en mi libro “Escribe para ser feliz (De Profundis)”, la escritura es una maravillosa herramienta que todos podemos usar y que nos conecta con nuestro interior y con el de otras personas, y la lectura, también.

La novela se ha publicado en digital, aunque se puede leer en cualquier formato, incluido el ordenador. ¿Estamos ante un cambio importante en la manera de leer libros en el futuro o lo digital pasará de moda?
Ecológicamente hablando, deberíamos desear estar ante un cambio real. ¡Es peligroso acabar con todos los árboles del planeta! Además, el futuro prácticamente ha llegado cuando se trata de tecnología. La idea de tener más de mil libros en un solo lector, implica grandes diferencias. Y tiene muchas ventajas, precios asequibles, compra instantánea… Me di cuenta de que mi novela era una realidad cuando supe que incluso podía dedicársela a los lectores. Siendo digital, creía que no era posible, pero ya también se puede hacer eso. Aunque sigue gustándome el libro tradicional, me parece fantástico apostar por todo lo bueno que trae este nuevo siglo.

¿Qué te gustaría conseguir con esta novela?
Que pudiera llegar al máximo posible de personas. Cuando escribo, lo hago pensando en las necesidades que tiene mucha gente de alcanzar sus sueños y encontrar el amor verdadero, y dejar atrás los fracasos, las decepciones, y los “pseudo amores” que han vivido y sufrido. Con esta novela intento transmitir, entre risas y diversión, un importante mensaje: El amor y los sueños están ahí, esperándonos. Sólo tenemos que prepararnos para llegar hasta ellos.

5 actitudes que puedes adoptar para prepararte para alcanzar tus sueñPsicología-Práctica-Nº-183-pag-4-Mar-Cantero-Sánchez-Yo-tú-él-y-vosos:

1. Ríete mucho: Woody Allen decía que “el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír.” No estoy de acuerdo del todo con esta frase. En el sexo puedes reír y que sea más satisfactorio. Pero lo importante es que reír sea una de tus prioridades en la vida. Verás que cuanto más te ríes, más fuerte y seguro te sientes.

2. Prepárate para tu sueño: Significa dar el cien por cien de ti mismo para conseguirlo. Esto implica unas condiciones: No quejarse, no rendirse, no auto sabotearte, ponerte las cosas lo más fácil posible a ti mismo, y ser capaz de dejarte llevar. ¿Estás dispuesto a intentarlo?

3. Siéntete libre: Sartre decía que “el hombre está condenado a ser libre.”Así que, por mucho que te empeñes en condenarte con miedos, dudas, y otros frenos, la vida siempre va a mostrarte por dónde has de ir. ¿No es mejor que seas libre entonces desde el principio?

4. Vuélvete inocente: Recupera la ilusión que has perdido por culpa de los golpes de la vida. A pesar de los inconvenientes y dificultades, sé lo suficientemente iluso como para creer que es posible. ¡Verás qué respuesta recibes!

5. Levántate de nuevo: A veces es imposible no caer en la desesperanza. Somos humanos y nos cansamos de intentar las cosas, cuando no salen del todo bien. No importa. Siempre tendrás una nueva oportunidad para levantarte, igual que la has tenido para caerte. Emula a un bebé cuando aprende a caminar. Se cae mucho hasta conseguirlo, pero no le verás rendirse jamás.

EL LIBROYo tú él y vos...De Benidorm a Las vegas (Zafiro-Planeta) en RomanticaS - 031, portada, Mar Cantero Sánchez

Mar Cantero Sánchez
Editorial: Zafiro/Grupo Planeta
Edición Digital
Páginas: 450
Precio: 2, 84 €

¿Por qué lo recomendamos?

. Porque es una novela de amor y humor, fresca y divertida, que te hará pasar un buen rato y la acabarás con un mensaje muy positivo.

. Porque habla de que los sueños pueden llegar a cumplirse, ante nuestra sorpresa, y cómo debemos estar preparados para recibirlos.

. Porque enseña cómo prepararnos para alcanzar lo que deseamos y aprovechar las oportunidades que nos da la vida.

¡Mis libros en el escaparate con Ken Follet!

¡Mis libros en el escaparate con Ken Follet!

 

La-vida-es-facil-yo-tu-el-y-vos-anuncio-casa-del-libro-Mar-Cantero-SanchezEs emocionante ver mis dos libros: Yo tú él y vos…De Benidorm a Las vegas (Zafiro-Planeta) y La vida es fácil si sabes simplificar (Zenith-Planeta) en la publicidad de Casa del Libro junto a Ken Follett.

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«EL TERCER SONIDO DEL MAR» en la revista Romántica’s Nº 28

«EL TERCER SONIDO DEL MAR» en la revista Romántica’s Nº 28

Cuento publicado en la revista Romántica’s Nº 28, pag 49 a 52.

 

El tercer sonido del mar

Era coleccionista de sonidos desde niña, pero hasta los once años no había registrado su primer sonido en una grabadora. Entre sus dedos, removía un rosario de cuentas de nácar que pertenecía a su abuela, de quien había heredado aquella afición un tanto peculiar y que según decía, era más fácil mantener en este siglo, en el que existían máquinas que atrapaban sonidos e imágenes. Por supuesto, su colección había comenzado mucho antes, cuando empezó registrando sonidos en su memoria. Cada vez que su madre encendía una cerilla para poner una vela; cuando su gata aceleraba el paso a lo largo del pasillo, en mitad de la noche, mientras todos dormían y la casa estaba en silencio; o cada vez que arrastraba su mano en horizontal por la persiana de bolitas de madera de su habitación.

Cuento Revista Romanticas pag 1, El tercer sonido del mar, Mar Cantero Sánchez
Después, cuando se hizo mayor, continuó grabando los sonidos en diferentes casetes, a las que añadía una ficha con los datos de cada nuevo sonido, lugar de escucha, duración del mismo, fecha de encuentro y nombre con el que se le conocía comúnmente.
Los amigos que sabían de esta afición suya, no dudaban en decirle que era uno de los hobbies más complicados que existían, más incluso que montar en bicicleta tumbado con los ojos mirando al cielo, como hacía Bernardino el primo de Susi; o pintar nubes con formas humanas, como hacía Lucrecia, la vecina del segundo del bloque de Susi; o fotografiar sonrisas sin salir de la ciudad. Pero ella les contestaba que la afición de su amiga Susi era aún peor, la de coleccionar conocidos que practicaban extrañas aficiones.
Al agrandarse la colección, se fueron abriendo tanto los límites de búsqueda de los sonidos que no dudó en trasladarse un fin de semana hasta Heidelberg para registrar el sonido de la espuma de la cerveza, cuando alguien llenaba una jarra en un bar, durante las fiestas locales; o a Londres para capturar el sonido de la aguja del Big Beng al colocarse, justo un instante antes de dar las doce campanadas la última noche del año; o a Roma para grabar el sonido de los pasos de un turista solitario que caminaba al amanecer por el Foro Boario. En esta ocasión se había trasladado hasta una pequeña ciudad costera del Este para registrar lo que ella llamó, nada más escucharlo por primera vez, “El tercer sonido del mar”.
El paseo marítimo era precioso en todo su recorrido. Desde el puente que separaba el mar abierto del embalse construido, en el que nadaban alegremente unos patos de agua salada junto a unas gaviotas de agua dulce, hasta sus orillas rocosas donde dormían la siesta los auténticos gatos marinos, y sus aguas en las que bailaban los peces disfrazados de plata que devoraban cada tarde, los mendrugos de pan que les arrojaban los paseantes. Pero por encima de tanta belleza visible, vio que existía un lugar donde se reúnen los buzos por la noche, donde se sientan a pensar los solitarios, donde se sorprenden los niños, un pequeño rincón en la playa, en el que se escucha dulce y serenamente, el tercer sonido del mar.
Ocurre cuando la ola se marcha e instantáneamente regresa. Ocurre entre esos dos sonidos tan escuchados por los amantes de lo auditivo. En esa fusión de instantes, entre la ida y el regreso, cuando las piedras son levantadas y empujadas hasta la orilla, donde cada mañana, el mar construye una pequeña trinchera con ellas. Y ese, su tercer sonido, es un susurro crujiente que acaricia los oídos penetrándolos y haciéndoles cosquillas en sus profundidades.
Supo de aquel sonido por un documental de la 2, y le bastó escuchar a la alemana rubia que desde su tumbona hablaba a la cámara…Aquí el mar tiene un sonido que no existe en ningún otro lugar del mundo…
Ahora, sentada al borde del paseo con los pies colgando, decidía que la alemana tenía toda la razón y que había valido la pena trasladarse hasta allí, para hacer funcionar su grabadora a las once de aquella noche estrellada de Junio.
_ Nunca escuché un sonido tan lindo, cri, cri, cri…
Alguien se acercaba caminando sobre las piedras.
_ Es relindo…
Se volvió y miró tras ella. Había un hombre de pie.
_ ¿No te lo parese? _ preguntó.
Ella respondió dudando.
_ Sí, es muy bello.
El hombre se acercó.
_ ¿Sos de por aquí? _ le preguntó.
_ No, soy de Madrid.
_ ¿Y qué hasés aquí entonses?
_ He venido a…estoy de vacaciones.
_ ¡Ah!, Eso es maravillooossso, las vacaciones digo.
_ Sí, lo son.
Le gustaba aquel acento con que el hombre arrastraba las elles, las haches, y su manera de dulcificar las eses. Le hacía muy atractivo. No sabía qué, pero algo la impulsaba a continuar hablando con él a pesar de no conocerle en absoluto. Quizá era la intención de obligarle a hablar de nuevo y así volver a escuchar su suave y sensual acento sureño.
_ ¿Y tú, de dónde eres? _ le devolvió la pregunta.
_ ¿Yo? _ Cuento Revista Romanticas pag 2, El tercer sonido del mar, Mar Cantero Sánchezpreguntó él hipnotizándola con la aguda pronunciación del monosílabo _ de Buenos Aires. Pero yo no estoy de vacaciones. Trabajo de camarero, ¡original, verdad! Como todos los argentinos recién llegados. Somos una plaga.
Estupendo, pensó ella, si todos son así de guapos, no me extraña. Suspiró, me parecerá relindo conocerte, se dijo para sí.
_ Mi nombre es…
Una gran ola rompió en la orilla y les salpicó. Los dos corrieron hacia el paseo entre risas y tropiezos.
_ ¿Y vos? _ siguió preguntando él.
Calló durante un instante. Ella no había escuchado su nombre y tampoco quería saberlo, ¿por qué entonces dejar que él supiera el suyo?
_ Está bien _ sonrió como si la comprendiera _ ¿Querés un helado? No es que hacer el amor con un argentino sea mejor. Tampoco es exactamente diferente. Es “diferentemente” mejor, pensaba. Después, se dio cuenta de que el adverbio “diferentemente” no existía.
Le parecía estar haciendo lo más placentero que había hecho nunca, mientras él le susurraba al oído aquellas palabras tan tiernas. Sus oídos se estremecían como si tuvieran piel y poros propios. Jamás, con ninguno de sus sonidos encontrados, buscados y perseguidos alrededor del mundo, había sentido un cosquilleo tan gozoso junto a sus tímpanos. Era como tener un orgasmo auditivo, además del otro, que ya lo había disfrutado varias veces en la noche.

Recordó que aún no sabían sus nombres. ¿Y para qué iba a necesitar él, saber cómo se llamaba ella? Tenía cientos de apodos con los que hacerle estremecer con la sensualidad de sus susurros. No sabía si estaba enamorada pero tenía que reconocer que de un hombre así podría llegar a enamorarse. O quizá, tenía que reconocer que de una voz así, una experta en sonidos como ella, podría enamorarse fácilmente.

El continuó susurrándole frases de chocolate y miel, expresiones agridulces y exclamaciones de picante sabor, mientras se retorcía bajo su cuerpo desnudo y cálido, cerrando los ojos para agudizar el oído, ya que era el sentido que más le gustaba potenciar. Y ella, que coleccionaba sonidos desde niña, lo tenía muy desarrollado. Era capaz de oír cosas que casi nadie oía, como el caminar de una araña en una pared, el pitido que da el sol cuando roza el agua del mar cada atardecer, o el crujiente latido del corazón de una abeja cuando se posa a comer sobre una flor. Sin embargo, pensó de nuevo, qué extraño que su buen oído no hubiese llegado a escuchar su nombre, tras el romper de aquella ola nocturna.
Continuó escuchando el movimiento de sus caderas, el rasgar de la frotación de sus cuerpos, y el respirar agitado de él en su oído, que le cosquilleó de forma tan placentera, que creyó que se iba a desbordar de placer sonoro.
Después, escuchó el despegar de sus pieles, la de él y la de ella, primero juntas, después separadas, una y otra vez, en un vaivén continuo, cada vez más lascivo, que le provocaba un deseo mayor que el que ya sentía.
Cuando de nuevo llegaron al clímax, ella se aguantó el chillido que hubiera querido dejar escapar, para así escuchar abiertamente el gemido que él liberó de su garganta. Y al oírle, creyó que sobrevolaba el Mediterráneo. Nunca había oído un gemido de placer porteño. Fue tan gratificante…
El se durmió plácido sobre la sábana blanca empapada en sudor. Ella se levantó y apagó la grabadora oculta bajo su ropa. Sonrió. Aquella noche ampliaba su colección abriendo una ficha de sonidos eróticos. Se sintió totalmente feliz. Si seguía la racha, se convertiría en la mejor colección auditiva del mundo.

Tuvo la oportunidad de ir a registrar la nota más alta de una famosa soprano que actuaba en el Palacio de la Música. En cualquier otro momento, habría corrido para grabar aquel segundo y añadirlo a su colección, pero aquella noche, había quedado con él, como las tres últimas noches, para ir a la playa.
Si su amiga Susi se hubiera enterado, le habría dicho que algo en ella había cambiado sin duda, y de forma radicalmente visible. Nunca hubo nada más interesante para ella que registrar nuevos sonidos para su colección, pero ahora, aquel acento de consonantes arrastradas le parecía lo único necesario para su supervivencia. Ni el poder de la música podía compararse a la emoción que sentía cuando él le hablaba. Ni el mar podía crear un sonido tan estremecedor como cuando él le susurraba al oído.
Decidió quedarse junto a él, frente al mar. Le contó por qué había venido y para qué estaba allí. Le habló de su pasión por los sonidos y a él le pareció lo más divertido y original que había oído nunca. Le explicó además, que hasta que le conoció, su sonido preferido de la colección era lo que ella llamaba el tercer sonido del mar, y que los días que había estado allí sola, creyó que nunca encontraría un sonido tan maravilloso ni que le hiciera sentir tanto placer en sus oídos, como el romper de las olas en aquella playa.
Entonces, él la besó. Y su beso sonó a esponjas naturales rellenas de jabón sobre pieles mojadas. Sintió que entre los dos había una conexión como nunca había sentido, como la de un caracol dentro de su concha.
El se sintió tan feliz que empezó a saltar sobre las rocas, gritando su amor a la noche de luna llena que iluminaba sus corazones y como no sabía su nombre, la llamó amor, diosa, y belleza, y cada uno de aquellos nombres, a ella le pareció que realmente era el suyo. Sonreía mirándole alegre como intentaba mantener el equilibrio saltando de una roca a otra, cuando de pronto, una violenta ola rompió por encima de su cuerpo llevándoselo consigo.
Se levantó. No lo veía. Corrió hacia las rocas. Allí el agua estaba más oscura que en la playa. De nuevo miró hacia abajo intentando atravesar el agua con su mirada. El corazón le latía emitiendo un sonido desesperante, como un reloj que quisiera adelantar al tiempo. No veía ni oía nada, ni siquiera un chapoteo en el agua, una voz, un gemido. Era posible que se hubiera dado un golpe en la cabeza con una roca y se estuviera ahogando. No supo qué hacer.

 Cuento Revista Romanticas pag 3, El tercer sonido del mar, Mar Cantero Sánchez
Fue entonces cuando gritó, y como no sabía su nombre, simplemente dejó brotar un sonido gutural aterrador y lo hizo tan fuerte que unos buzos acudieron en su ayuda rápidamente. Escuchó el caer de los dos hombres al agua aunque no podía verlos. Tardaron mucho en salir, una eternidad multiplicada por dos. Pero al fin, escuchó las olas que se partían al contacto de los cuerpos que regresaban.
Uno de ellos tosía con desesperación sobre la playa. Corrió a su lado. La goma de las aletas de los buzos rechinó sobre las piedras. Estaba vivo. Entonces comprendió. El mar había escuchado todo y no sólo aquella noche, sino también las otras tres noches anteriores que habían pasado en la playa. ¿Pero era posible que el mar sintiese celos?, se preguntó. O quizá no era el mismo mar, sino solamente el sonido que la había llevado hasta allí, hasta aquella ciudad, hasta aquel hombre, hasta aquel momento, como si su destino ya hubiera sido escrito.
Se abrazaron. Las olas continuaban rompiendo y emitiendo el tercer sonido del mar, pero esta vez, en calma. A lo lejos, unas luces de colores seguidas de un estruendo le recordaron que el romper del aire de los fuegos artificiales al subir al cielo, era un sonido nuevo que aún le faltaba por registrar en su colección.

Mar Cantero Sánchez